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Habitantes de Reynosa viven en continuo estrés por la violencia

Vivir en Reynosa, ciudad fronteriza con Estados Unidos, localizada al norte de Tamaulipas, es realmente una ruleta rusa, es levantarse y salir a la calle sin saber si se va a volver a casa, es dar un beso de despedida a los hijos, familiares o amigos con el temor que sea el último.

Constantemente las calles amanecen literalmente encendidas, con coches, llantas, barriles, casas o negocios humeantes al haber sido baleados o incendiados como parte de la disputa que mantienen los integrantes de grupos rivales del narcotráfico.

En otros casos se trata de huellas de enfrentamientos de los malhechores que encaran y retan a las fuerzas del orden, Ejército Mexicano o Secretaría de Marina, que tratan por todos los flancos de restablecer la paz perdida desde hace más de una década y tan anhelada por los reinosenses.

Reynosa, separada solo por el río Bravo de la tranquilidad del condado estadounidense de Hidalgo Texas, es la ciudad más poblada de Tamaulipas con más de 600 mil habitantes y hoy el punto rojo que se niega a apagarse.

“Llegamos aquí con la intensión de trabajar y salir adelante con nuestro esfuerzo diario, pero nunca imaginamos que estaríamos con el Jesús en la boca todos los días, que seríamos blanco de esta pelea entre los carteles” dijo Juan Martínez Gerardo, originario de la zona norte de Veracruz y que como miles llegó hace doce años a esta región para trabajar en la zona de maquiladoras, al sur de esta ciudad.

Ahí se casó con Macrina, teniendo ahora dos hijos de 6 y 8 años, quienes forman parte de la generación de tamaulipecos que marcada por una era de violencia en sus barrios y colonias, que han visto asesinados en las calles y en las noticias, que muchas veces no saben porque tienen que tirarse al suelo cuando se encuentran en clases de kinder, primaria o secundaria.

Para este hombre el día comienza a las cinco de la mañana, cuando tiene que levantarse y comenzar a prepararse para asistir a su trabajo en una de las empresas maquinadoras gringas, en la que por fortuna tiene más de cinco años laborando y poco a poco ha logrado ascender como supervisor de línea de producción.

“Tengo que salir todos los días, así haya habido o no balacera, aunque tengamos miedo tenemos que armarnos de valor y echarnos a la calle, con la esperanza de no encontrarnos un bloqueo, una quema de llantas o de regresar por la noche” dijo el hombre que cubre en ocasiones jornadas de hasta 11 horas de trabajo para ofrecer una mejor vida a sus hijos, la cual en estas condiciones de seguridad es difícil.
SE ALERTAN POR FB O WHASSAPP

Las redes sociales se han convertido en la herramienta más agil para los reinosenses, quienes en un afán por mantenerse alejados o a salvo de las balas se las han ingeniado para alertarse.

Critican que carecen de un sistema de alertamiento efectivo por parte de las autoridades “si hay un semáforo de alerta por el municipio -encabezado por la alcaldesa panista y senadora con licencia Maki Esther Ortiz Domínguez- pero tardan mucho en subir la información” dice Juan.

Es ahí donde espacios en Facebook como “Reynosa Código Rojo” ha tomado notoriedad, ya que la información es subida en tiempo real por los mismos ciudadanos que buscan informar de lo que ocurre, incluso se han generado grupos de WhatsApp de trabajo, familiares, vecinos o amigo para informarse de las llamadas Situaciones de Riesgo (SDR).

El estrés es una constante, ya que al permanecer en los trabajos los padres de familia son enterados de enfrentamientos o detonaciones en algunas zonas donde sabe que frecuentan o transitan sus parientes y temen ser alcanzados por las ráfagas.

“Aunque no se tenga ninguna relación con esa gente, la mala suerte de pasar y que nos den un balazo es constante, ya que no les importa que sea de día o de noche, que estén cerca de una iglesia, escuela o centro comercial, ellos simplemente se plomean” lamentó el hombre de 32 años que se ha planteado la posibilidad de regresar a Veracruz, pero lamentablemente la situación no varia mucho en esa región.

Al igual que los más de 600 mil habitantes de este municipio, Juan Martinez Gerardo, se tiene que ingeniar para poder disfrutar a su familia los fines de semana o días de descanso, ya que la mayoría de las zonas son consideradas de riesgo.

Muchos optan por hacer sus reuniones intramuros, a puerta cerrada o en jardines, donde se preparan carnes asadas o hamburguesas al carbón; o como una opción más osada acudir a las albercas “Quinta Blazer” o “Villa Marin” las cuales son sumamente concurridas por la intensa ola de calor y por estar en áreas cerradas, “lejos de los plomazos”.

“Reynosa siempre ha sido muy aburrido, es una ciudad a donde la gente viene a trabajar, pero ahora la situación esta peor, ya que por la inseguridad la mayoria evita salir” mencionó el reinosense.
ESCENARIOS DE CRIMEN Y MUERTE.

Los bulevares Morelos e Hidalgo las colonias Balcones, Cumbres, Villas, Campestre, Las Granjas, El Olmo o Villa Florida son constantemente nota nacional, al ser los escenarios de los cruentos enfrentamientos, con personas -delincuentes, militares, marinos o policías- heridos o asesinados.

Las carretera al oriente con salida a Matamoros, poniente hacia Nuevo Laredo, al sur rumbo a San Fernando o la que lleva a Monterrey son evitadas durante la noche.

La belleza natural que adorna a la carretera “Ribereña”, que corre a un costado del Rio Bravo desde Reynosa hasta Nuevo Laredo, pasando por Camargo, Miguel Alemán, Mier y Diaz Ordaz, ha sido catalogada como de las más inseguras del país.

Pese a estas condiciones de inseguridad la actividad comercial en la zona conurbada de Reynosa – Río Bravo el flujo de inversiones y crecimiento no se ha frenado, pero tampoco el cobro de piso, extorsiones y secuestros a los empresarios que ya exigen un freno.

Aún con esta situación de violencia las inversiones siguen fluyendo a esta parte del Estado, siendo el municipio con mayor dinamismo y desarrollo en la entidad manteniendo un Producto Interno Bruto (PIB) de 11.05 millones de dólares aproximadamente, el mayor de Tamaulipas.

La situación de violencia se ha mantenido presente en diversos puntos de la entidad alrededor del año 2007, durante el gobierno de Eugenio Hernandez Flores, en cuya administración en el año 2010 fue asesinado el entonces candidato Rodolfo Torre Cantú.

Con Egidio Torre Cantú -2010-2016- la situación fue creciendo y ahora con el panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca se ha concentrado en Reynosa, municipio que gobernó y del que es originario el actual mandatario.

Fundada en el año 1749 como villa de Nuestra Señora de Guadalupe de Reinosa -escrita cn “i” al igual que su homónima española- esta ciudad asentada a la orilla del río Bravo ha sido siempre pujante.

Hoy su gente que conoce del trabajo duro y el esfuerzo clama por un cese a la violencia, por salir a las calles y hacer su vida normal, charlar en un parque o una plaza, terminar con los toques de queda autoimpuestos por la población que evita salir de su casa después de las 8 de la tarde – noche, por miedo.

Reynosa ha ensordecido por el tableteo de las armas, el estallido de las granadas y las balas percutidas, se encuentra sumida en un miedo que buscan superar, su gente busca un remanso de paz y dejar en claro que los buenos y trabajadores de esta ciudad son sin duda la mayoría.