/ lunes 10 de mayo de 2021

Tras la pandemia, Jaír dejó su trabajo para cuidar a su bebé

Karla volvió a la oficina y sus hijos a casa de su abuelita

Desde antes de que Eliel naciera, para sus padres, Jaír Rivera y Axi García, la decisión de elegir quien cuidaría a su bebé mientras ellos trabajan era una tarea muy agobiante, no sabían si querían que una persona lo cuidara en su propia casa, una guardería o jardín de niños, lo que si tenían era la responsabilidad de asegurarse que su hijo estuviera seguro en un lugar con ambiente educativo, divertido y afectivo.

Tres semanas antes de que cerraran las guarderías, los padres de Eliel de tres meses de nacido en ese entonces, decidieron sacarlo, pues tenían miedo de que se contagiara del virus, “había muchos niños, todos los juguetes se compartían y es un mundo de gérmenes”, dijo Jaír con 29 años de edad.

Los padres primerizos tomaron la decisión de no dejar a Eliel en guardería para protegerlo del Covid-19 y decidieron que estuviera en casa bajo el cuidado de ellos mismos; durante el 2020 Axi estuvo en cuarentena domiciliaria y pudo cuidar a su bebé, hasta que seis meses regresó a laborar en su oficina.

Axi es quien trabaja y lleva el sustento a su hogar, mientras que Jaír dejó su trabajo para dedicarse a cuidar a su pequeño Eliel que hoy ya tiene un año cuatro meses, se tomó esa decisión porque la mamá tiene un puesto importante en la dependencia gubernamental donde labora y él trabajaba en una empresa independiente donde no era bien remunerado.

“Yo soy el encargado de todo, desde la mañana dándole su primer biberón, prepararle sus papillas y estar al pendiente de él”, contó feliz el papá mientras jugaba con su bebé, diariamente ellos son uno mismo, Jaír se ha dedicado a criar a su hijo y verlo crecer.

Es lo mejor que le ha pasado en la vida, “es muy increíble como los pequeñitos nos enseñan, vamos creciendo con ellos, aprendemos que sienten, que les duele o que quieren son solo verlos”, expresó Jaír Rivera.

Ser el encargado de las tareas del hogar y cuidar a Eliel ha sido un gran cambio, pero nada complicado, Jaír ya sabía cocinar, lavar ropa o realizar las tareas de la casa, lo único que ha implementado es leer libros para padres, ver videos informativos, o seguir páginas para brindarle una buena educación a su pequeño y fortalecer su desarrollo.

Tras la pandemia Jaír dejó su trabajo para cuidar a su bebé. / Foto: Nayeli Solorio | El Sol de La Laguna

“Yo necesito aprender cómo educarlo para que sea buena persona en un futuro, me he apoyado en leer libros para saber cómo desarrollar su habla, caminar o lo que debe hacer y aprender a su edad”, detalló el joven padre.


Luz Elena, abuelita y niñera

Desde marzo 2020 Karla Rosales Galván estuvo trabajando en casa por el resguardo domiciliario por el Covid-19, al mismo tiempo trataba de hacer los deberes de la casa y ser la maestra de sus pequeños hijos, aunque resaltó que fue una situación sumamente complicada; en octubre regresó a la oficina, ahora sus hijos se quedan en casa de su abuelita, junto con seis más de sus primos.

Luz Elena es abuelita de ocho nietos, Iker de seis años, Regina cinco, Mónica cuatro

Santiago 11 años, Marcos 10, Esly seis, Karla siete y Salvador de nueve años, a todos ellos los tiene en su casa desde las ocho de la mañana hasta las siete de la tarde que salen sus papás de trabajar, esto porque las escuelas siguen sin clases presenciales y la guardería sin abrir.

Karla es mamá de Karlita y Salvador, “mi mamá ha sido el apoyo más grande, mis hermanos y yo estamos privilegiados”, expresó Rosales Galván, pues sin ella sus hijos no tendrían con quien quedarse, como su mismo nombre lo dice es la luz de la familia.

Platicó que sus hermanos y ella apoyan a su madre con el pago del servicio de internet ya que los niños lo necesitan para las clases en línea; cuando Karla los lleva a casa de su mamá les deja el desayuno listo en una lonchera, además, cada quincena compran despensa y la dejan para que doña Luz prepare la comida.

“Mis compañeros de trabajo me han contado que no tienen con quien dejar a sus hijos, es angustiante saber que están solos en casa sin nadie que los cuide”, platicó Karla, incluso, algunos han tenido que pagarle a alguien para cuidarlos, lo que genera un gasto extra, que ya es bastante si le sumamos al pago de colegiatura.

La abuelita de 54 años que se ha convertido en la maestra y niñera por la pandemia de sus nietos es la gran heroína de la familia Rosales Galván, un gran apoyo para sus hijos Karla, Guillermo, Francisco y Elizabeth.

Desde antes de que Eliel naciera, para sus padres, Jaír Rivera y Axi García, la decisión de elegir quien cuidaría a su bebé mientras ellos trabajan era una tarea muy agobiante, no sabían si querían que una persona lo cuidara en su propia casa, una guardería o jardín de niños, lo que si tenían era la responsabilidad de asegurarse que su hijo estuviera seguro en un lugar con ambiente educativo, divertido y afectivo.

Tres semanas antes de que cerraran las guarderías, los padres de Eliel de tres meses de nacido en ese entonces, decidieron sacarlo, pues tenían miedo de que se contagiara del virus, “había muchos niños, todos los juguetes se compartían y es un mundo de gérmenes”, dijo Jaír con 29 años de edad.

Los padres primerizos tomaron la decisión de no dejar a Eliel en guardería para protegerlo del Covid-19 y decidieron que estuviera en casa bajo el cuidado de ellos mismos; durante el 2020 Axi estuvo en cuarentena domiciliaria y pudo cuidar a su bebé, hasta que seis meses regresó a laborar en su oficina.

Axi es quien trabaja y lleva el sustento a su hogar, mientras que Jaír dejó su trabajo para dedicarse a cuidar a su pequeño Eliel que hoy ya tiene un año cuatro meses, se tomó esa decisión porque la mamá tiene un puesto importante en la dependencia gubernamental donde labora y él trabajaba en una empresa independiente donde no era bien remunerado.

“Yo soy el encargado de todo, desde la mañana dándole su primer biberón, prepararle sus papillas y estar al pendiente de él”, contó feliz el papá mientras jugaba con su bebé, diariamente ellos son uno mismo, Jaír se ha dedicado a criar a su hijo y verlo crecer.

Es lo mejor que le ha pasado en la vida, “es muy increíble como los pequeñitos nos enseñan, vamos creciendo con ellos, aprendemos que sienten, que les duele o que quieren son solo verlos”, expresó Jaír Rivera.

Ser el encargado de las tareas del hogar y cuidar a Eliel ha sido un gran cambio, pero nada complicado, Jaír ya sabía cocinar, lavar ropa o realizar las tareas de la casa, lo único que ha implementado es leer libros para padres, ver videos informativos, o seguir páginas para brindarle una buena educación a su pequeño y fortalecer su desarrollo.

Tras la pandemia Jaír dejó su trabajo para cuidar a su bebé. / Foto: Nayeli Solorio | El Sol de La Laguna

“Yo necesito aprender cómo educarlo para que sea buena persona en un futuro, me he apoyado en leer libros para saber cómo desarrollar su habla, caminar o lo que debe hacer y aprender a su edad”, detalló el joven padre.


Luz Elena, abuelita y niñera

Desde marzo 2020 Karla Rosales Galván estuvo trabajando en casa por el resguardo domiciliario por el Covid-19, al mismo tiempo trataba de hacer los deberes de la casa y ser la maestra de sus pequeños hijos, aunque resaltó que fue una situación sumamente complicada; en octubre regresó a la oficina, ahora sus hijos se quedan en casa de su abuelita, junto con seis más de sus primos.

Luz Elena es abuelita de ocho nietos, Iker de seis años, Regina cinco, Mónica cuatro

Santiago 11 años, Marcos 10, Esly seis, Karla siete y Salvador de nueve años, a todos ellos los tiene en su casa desde las ocho de la mañana hasta las siete de la tarde que salen sus papás de trabajar, esto porque las escuelas siguen sin clases presenciales y la guardería sin abrir.

Karla es mamá de Karlita y Salvador, “mi mamá ha sido el apoyo más grande, mis hermanos y yo estamos privilegiados”, expresó Rosales Galván, pues sin ella sus hijos no tendrían con quien quedarse, como su mismo nombre lo dice es la luz de la familia.

Platicó que sus hermanos y ella apoyan a su madre con el pago del servicio de internet ya que los niños lo necesitan para las clases en línea; cuando Karla los lleva a casa de su mamá les deja el desayuno listo en una lonchera, además, cada quincena compran despensa y la dejan para que doña Luz prepare la comida.

“Mis compañeros de trabajo me han contado que no tienen con quien dejar a sus hijos, es angustiante saber que están solos en casa sin nadie que los cuide”, platicó Karla, incluso, algunos han tenido que pagarle a alguien para cuidarlos, lo que genera un gasto extra, que ya es bastante si le sumamos al pago de colegiatura.

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