/ sábado 26 de septiembre de 2020

A Oscuras me da Risa adapta el teatro a la pandemia

El montaje modificó parte de su dramaturgia para incluir chistes y situaciones cómicas relacionadas con el Coronavirus, el distanciamiento social y la nueva normalidad

El texto A oscuras me da risa, escrito por Luis Ernesto Cano, ha sido modificado libremente con el transcurso del tiempo para adaptarse al contexto de la época donde se ha presentado desde que debutó en teatro hace más de 25 años.

En su vuelta a los escenarios en el Teatro San Rafael a partir del 9 de octubre, después de seis meses que la Covid-19 obligó al cierre, la dramaturgia volverá a cambiar para incluir las rutinas de la nueva normalidad y agregar la palabra coronavirus entre sus diálogos.

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“Era casi inevitable agregarle un poco de comedia a partir de lo que estamos viviendo. Este es un texto que se ha ido cambiando con los años para hacerlo más actual y las condiciones de ahora nos daban para sacarle jugo y que el público se ría de la realidad que nos tocó vivir”, explica Ariel Miramontes, conocido por el público por su personaje Albertano, quien también dirige parte del montaje.

En la trama se introducen detalles de la nueva normalidad como un sanitizante automático que se enciende cuando algún personaje llega a casa. O que la pareja de casados interpretada por Ninel Conde y Raúl Araiza lleva seis meses encerrada por el confinamiento. Además de algunos chistes o guiños sobre el distanciamiento social.

“Sí podría decir que la sana distancia se convirtió en un personaje más porque nos reímos de este tipo de situaciones”, comenta Araiza. “Pero la verdad es que las situaciones no se modificaron, porque al final esta es una comedia sexy donde se necesita tener contacto, pero estamos muy seguros entre nosotros”.

Teatro en tiempos de Covid

“En mis más de 55 años de carrera jamás me había alejado del teatro tanto como ahora, ni cuando pasé mis peores rachas sin empleo. Esto es simplemente inédito. Creo que ahora todos valoramos más regresar a los escenarios y estar frente a frente con el público”, dice Benito Castro, uno de los estelares del montaje.

Fueron más de seis meses desde que A oscuras me da risa dejó de dar funciones. Desde mediados de septiembre, el elenco se reencontró en los camerinos y sobre las tablas del Teatro San Rafael para regresar, esta vez con medidas de seguridad de por medio para garantizar que no haya contagios de coronavirus entre los propios actores y el público.

Volver al teatro ahora fue distinto. “Todos hemos estado muy guardaditos en nuestras casas para regresar con todo. Y obviamente al llegar al ensayo nos toman la temperatura, nos lavamos las manos y usamos el cubreboca en todo momento, hasta que salimos a escena para ensayar”, afirma José Luis Guarneros, conocido como Macaco y que aquí interpreta el personaje de la maestra Resurrección.

Los actores tienen la plena confianza de poder abrazarse o estar cerca unos de otros gracias a las pruebas de Covid-19 que se realizaron antes de iniciar los ensayos. Pero eso no los exime de usar el tapaboca mientras esperan su entrada a escena o de usar gel antibacterial cada determinado tiempo.

De las poco más de mil 300 butacas que tiene el Teatro Aldama, apenas unas 400 estarán disponibles para las presentaciones que se realizarán de viernes a domingo. Las primeras dos filas estarán vacías para garantizar la distancia entre los actores y el público, mientras que en el lobby del recinto se dispondrá de estaciones con gel sanitizante, mientras que el público deberá usar cubreboca durante toda su estadía en el inmueble.

Ariel Miramontes, Raúl Araiza y Ninel Conde en uno de los ensayos del montaje

El texto A oscuras me da risa, escrito por Luis Ernesto Cano, ha sido modificado libremente con el transcurso del tiempo para adaptarse al contexto de la época donde se ha presentado desde que debutó en teatro hace más de 25 años.

En su vuelta a los escenarios en el Teatro San Rafael a partir del 9 de octubre, después de seis meses que la Covid-19 obligó al cierre, la dramaturgia volverá a cambiar para incluir las rutinas de la nueva normalidad y agregar la palabra coronavirus entre sus diálogos.

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“Era casi inevitable agregarle un poco de comedia a partir de lo que estamos viviendo. Este es un texto que se ha ido cambiando con los años para hacerlo más actual y las condiciones de ahora nos daban para sacarle jugo y que el público se ría de la realidad que nos tocó vivir”, explica Ariel Miramontes, conocido por el público por su personaje Albertano, quien también dirige parte del montaje.

En la trama se introducen detalles de la nueva normalidad como un sanitizante automático que se enciende cuando algún personaje llega a casa. O que la pareja de casados interpretada por Ninel Conde y Raúl Araiza lleva seis meses encerrada por el confinamiento. Además de algunos chistes o guiños sobre el distanciamiento social.

“Sí podría decir que la sana distancia se convirtió en un personaje más porque nos reímos de este tipo de situaciones”, comenta Araiza. “Pero la verdad es que las situaciones no se modificaron, porque al final esta es una comedia sexy donde se necesita tener contacto, pero estamos muy seguros entre nosotros”.

Teatro en tiempos de Covid

“En mis más de 55 años de carrera jamás me había alejado del teatro tanto como ahora, ni cuando pasé mis peores rachas sin empleo. Esto es simplemente inédito. Creo que ahora todos valoramos más regresar a los escenarios y estar frente a frente con el público”, dice Benito Castro, uno de los estelares del montaje.

Fueron más de seis meses desde que A oscuras me da risa dejó de dar funciones. Desde mediados de septiembre, el elenco se reencontró en los camerinos y sobre las tablas del Teatro San Rafael para regresar, esta vez con medidas de seguridad de por medio para garantizar que no haya contagios de coronavirus entre los propios actores y el público.

Volver al teatro ahora fue distinto. “Todos hemos estado muy guardaditos en nuestras casas para regresar con todo. Y obviamente al llegar al ensayo nos toman la temperatura, nos lavamos las manos y usamos el cubreboca en todo momento, hasta que salimos a escena para ensayar”, afirma José Luis Guarneros, conocido como Macaco y que aquí interpreta el personaje de la maestra Resurrección.

Los actores tienen la plena confianza de poder abrazarse o estar cerca unos de otros gracias a las pruebas de Covid-19 que se realizaron antes de iniciar los ensayos. Pero eso no los exime de usar el tapaboca mientras esperan su entrada a escena o de usar gel antibacterial cada determinado tiempo.

De las poco más de mil 300 butacas que tiene el Teatro Aldama, apenas unas 400 estarán disponibles para las presentaciones que se realizarán de viernes a domingo. Las primeras dos filas estarán vacías para garantizar la distancia entre los actores y el público, mientras que en el lobby del recinto se dispondrá de estaciones con gel sanitizante, mientras que el público deberá usar cubreboca durante toda su estadía en el inmueble.

Ariel Miramontes, Raúl Araiza y Ninel Conde en uno de los ensayos del montaje

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