/ martes 11 de agosto de 2020

Mario di Costanzo: El Fobaproba se puede reestructurar

El extitular de la Condusef afirma que jurídicamente es viable revisar la deuda del rescate bancario

Hace casi 15 años, cuando Andrés Manuel López Obrador buscaba por primera vez la Presidencia, el hoy mandatario planteó la revisión de la deuda del Fobaproa, recordó Mario di Costanzo, quien asegura que jurídicamente es viable.

“En ese entonces yo estaba con él y me había planteado la posibilidad de reestructurar la deuda con los bancos, de revisar la deuda y ver si se podía reestructurar”, contó el analista y expresidente de la Condusef.

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En entrevista con El Sol de México, Di Costanzo puso de ejemplo los contratos del sector energético, a los que el Presidente calificó de “leoninos” y que hoy en día se revisan. Algo así, dijo, se puede hacer con la deuda que los mexicanos pagan por un rescate bancario desde hace más de dos décadas.

“No sé si se alcance jurídicamente para revisar una deuda de tanto tiempo, pero tenemos que conocer perfectamente, operación tras operación y cartera por cartera, lo que se compró. López Obrador podría abrir esa investigación para que tengamos la certeza de lo que estuvo mal y de lo que México no tendría que estar pagando”, sentenció.

Di Costanzo recordó que en el artículo quinto transitorio de la Ley del IPAB se estableció la obligación para que se investigara esas operaciones pero, dijo, los gobierno anteriores se opusieron a realizar pesquisas claras y transparentes.

“Cuando viene la crisis de 1995 el Fobarpoa empieza a dar apoyos a los bancos para que no quebraran. Cuando se dan cuenta que no les va a alcanzar con estos apoyos, los bancos venden cartera al gobiernos, una cartera era impagable y que les firma con pagarés. Ese dinero es el que el gobierno está pagando, porque esos pagarés generaron intereses, el gobierno no pudo rescatar nada de la cartera porque era impagable”, contó.

Ante esta situación, añadió, el IPAB recibe anualmente una partida del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para el pago del compromiso, la cual en los dos primeros años de la presente administración ha sido de las más altas en la última década.

Sobre los aumentos tanto en el presupuesto como en la deuda, que el año pasado cerró con un nivel récord de un billón 62 mil 447 millones de pesos, Di Costanzo apuntó que se deben al incremento en las tasas de interés y a las estrategias de refinanciamiento en esta administración: “no han sido tan buenas como anteriormente”.

“En la administración pasada el refinanciamiento de deuda y las bajas tasas de interés ayudaron a que se pudieran destinar cifras no tan altas al pago de la deuda. Espero que el próximo año, al bajar la tasa de interés de referencia, disminuya un poco la deuda, porque realmente lo que se está pagando son los intereses”, comentó.

Recordó que unos años después de que la deuda se hiciera pública, el gobierno y los bancos llegaron a un acuerdo para bursatilizarla. Desde 2004, la administración federal aprueba la comercialización de bonos que entran al mercado con diferentes vencimientos e intereses.

En ese sentido, el analista apuntó que el pago de la deuda ya no va solo a los bancos que fueron rescatados, sino a quienes compran esos bonos del IPAB, como inversionistas o sociedades.

Di Costanzo concluyó que la deuda seguirá incrementándose a menos que se pueda refinanciar, para lo cual primero tiene que revisarse.

“Cuánto tiempo más tardaremos en pagar esta deuda, yo calculo que, mínimo, otros 20 años”, apuntó.



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Hace casi 15 años, cuando Andrés Manuel López Obrador buscaba por primera vez la Presidencia, el hoy mandatario planteó la revisión de la deuda del Fobaproa, recordó Mario di Costanzo, quien asegura que jurídicamente es viable.

“En ese entonces yo estaba con él y me había planteado la posibilidad de reestructurar la deuda con los bancos, de revisar la deuda y ver si se podía reestructurar”, contó el analista y expresidente de la Condusef.

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En entrevista con El Sol de México, Di Costanzo puso de ejemplo los contratos del sector energético, a los que el Presidente calificó de “leoninos” y que hoy en día se revisan. Algo así, dijo, se puede hacer con la deuda que los mexicanos pagan por un rescate bancario desde hace más de dos décadas.

“No sé si se alcance jurídicamente para revisar una deuda de tanto tiempo, pero tenemos que conocer perfectamente, operación tras operación y cartera por cartera, lo que se compró. López Obrador podría abrir esa investigación para que tengamos la certeza de lo que estuvo mal y de lo que México no tendría que estar pagando”, sentenció.

Di Costanzo recordó que en el artículo quinto transitorio de la Ley del IPAB se estableció la obligación para que se investigara esas operaciones pero, dijo, los gobierno anteriores se opusieron a realizar pesquisas claras y transparentes.

“Cuando viene la crisis de 1995 el Fobarpoa empieza a dar apoyos a los bancos para que no quebraran. Cuando se dan cuenta que no les va a alcanzar con estos apoyos, los bancos venden cartera al gobiernos, una cartera era impagable y que les firma con pagarés. Ese dinero es el que el gobierno está pagando, porque esos pagarés generaron intereses, el gobierno no pudo rescatar nada de la cartera porque era impagable”, contó.

Ante esta situación, añadió, el IPAB recibe anualmente una partida del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para el pago del compromiso, la cual en los dos primeros años de la presente administración ha sido de las más altas en la última década.

Sobre los aumentos tanto en el presupuesto como en la deuda, que el año pasado cerró con un nivel récord de un billón 62 mil 447 millones de pesos, Di Costanzo apuntó que se deben al incremento en las tasas de interés y a las estrategias de refinanciamiento en esta administración: “no han sido tan buenas como anteriormente”.

“En la administración pasada el refinanciamiento de deuda y las bajas tasas de interés ayudaron a que se pudieran destinar cifras no tan altas al pago de la deuda. Espero que el próximo año, al bajar la tasa de interés de referencia, disminuya un poco la deuda, porque realmente lo que se está pagando son los intereses”, comentó.

Recordó que unos años después de que la deuda se hiciera pública, el gobierno y los bancos llegaron a un acuerdo para bursatilizarla. Desde 2004, la administración federal aprueba la comercialización de bonos que entran al mercado con diferentes vencimientos e intereses.

En ese sentido, el analista apuntó que el pago de la deuda ya no va solo a los bancos que fueron rescatados, sino a quienes compran esos bonos del IPAB, como inversionistas o sociedades.

Di Costanzo concluyó que la deuda seguirá incrementándose a menos que se pueda refinanciar, para lo cual primero tiene que revisarse.

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