/ sábado 19 de octubre de 2019

El cáncer le hizo conocer la fuerza que no sabía que tenía

Cicatrices, señales de vida; “yo no sabía que era tan fuerte para vivir, para salir delante de un problema tan severo”, confesó Blanca Badillo

“Gracias por haber llegado a mi vida, por no derrotarme y por demostrarme la fortaleza que tengo”, esas son las palabras que Blanca Estela Badillo Ríos de 51 años le dedica al cáncer hoy en día, una mujer que venció la batalla dos veces.

Hoy 19 de octubre es el Día Mundial de Lucha Contra el Cáncer de Mama, momento en el que todo el mundo une esfuerzos para hacer conciencia a la población sobre esta enfermedad, que en México desde 2006 es la primera causa de muerte en mujeres de más de 25 años, en Coahuila, durante el 2019 se han registrado 123 muertes a causa de la misma.

Con 46 años de edad a Blanca le detectaron cáncer de mama por primera vez en el seno izquierdo, en junio de 2013, fue sola a recibir sus estudios, y luego de esto lo primero que hizo fue ir con su madre y sus hermanas, solo a llorar y desahogarse con su familia.

Secretaría de Salud de Coahuila durante el 2018 tuvo un registro de 307 casos de cáncer de mama, mientras que en lo que va del presente año hasta septiembre ha contabilizado 222 en todo el estado.

“Cuando te dicen cáncer, automáticamente piensas en una sentencia de muerte”, añadió Blanca, que se mismo día le realizaron los estudios pertinentes, al siguiente día, mediante un hospital particular le practicaron la mastectomía.

La mastectomía es la extirpación del tejido mamario y del pezón, “a mí no me daba miedo perder mis senos, porque yo quería seguir viva”, dijo Blanca.

Luego de la cirugía, Blanca tuvo que recibir quimioterapias, una de las partes más difíciles que tuvo que enfrentar, ya que después de recibir la primera, al bañarse o cepillarse caían los mechones de cabello, al despertar por la mañana veía su almohada repleta de los mismos, hasta que tomó la decisión de raparse y siempre llevar siempre un paliacate, manifestó que “es la parte más difícil de todas las mujeres, porque cuando te quitan una mama al principio estamos vendadas y sabemos que no se ve, existen las prótesis o las bolsitas con arroz, en cambio, el cabello aunque uses peluca se nota”.

A las quimioterapias acudía generalmente los viernes, al salir durante dos días la pasaba mal, solo podía comer líquidos fríos, el jugo de naranja era lo que le caía bien, de lo contrario le llegaban las reacciones, como los mareos, náuseas y vómitos.

Manifestó que muchas personas se quejan del seguro social, pero lo único que ella agradece el contar con él, pues le salvaron la vida y nunca ha tenido problemas en recibir el tratamiento o medicinas, ni con faltas del personal.

En ese tiempo Blanca se dedicaba a cuidar a su esposo, quien estaba enfermo de insuficiencia renal desde 2010, “aún con mi brazo, tenía que estarlo conectándolo y desconectándolo de su máquina de diálisis”, dijo que esa fue una de las razones por las cuales se olvidaba un poco su enfermedad.

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Blanca contó que su esposo la esperaba hasta cinco horas mientras ella acudía a sus quimioterapias, “no platicábamos de la enfermedad pero si nos preguntábamos a quien le llegaría primero la muerte y qué es lo que íbamos a hacer”.

En diciembre de 2014 falleció su esposo, un golpe duro a su vida, llevaba ya casi cinco años dedicándose completamente a él, al estar sola comenzó a ser invadida por la tristeza y soledad, tiempo después, en 2015 comenzó a integrarse a la asociación Mujeres Salvando Mujeres y desde el primer momento en que llegó se sintió acogida.

Tiempo después en enero de 2016, como parte de sus periódicas revisiones rutinarias dentro del hospital, le vuelven a detectar una bolita, esta ocasión el cáncer invadió el seno derecho, de inmediato volvieron a atenderla y de nueva cuenta le realizaron la mastectomía.

Esta vez ya no fue necesaria la quimioterapia, pues el cáncer fue detectado a tiempo, solo requirió de un cambio en el medicamento.

Sin embargo, Blanca pasó tiempos difíciles, después de la mastectomía la herida no le cerraba, le realizaron una cirugía pero tampoco funcionó, tuvieron que dejar la herida abierta y duró varios meses para que pudiera cicatrizar, señaló que “fue un dolor muy fuerte”.

“Ahora fue diferente vivir el cáncer”, al estar dentro de la asociación, Blanca sentía un gran apoyo y la fortaleza para no caer, luchar contra él de la mano de una red de seguridad, sumando el cuidado y respaldo que su familia siempre le ha ofrecido.

“El apoyo de la asociación es diferente al de la familia, son mujeres que han vivido lo mismo que yo, saben el idioma que estamos hablando, saben lo que sentimos”, dijo Blanca.

Ese mismo año, Blanca tuvo una crisis hipertensiva severa, lo que le ocasionó un micro infarto cerebral con parálisis del lado derecho izquierdo, pero gracias a sus terapias y ejercicios ya no tiene secuelas.

Actualmente continua en vigilancia, ya que tiene un problemita en una glándula suprarrenal, hasta ahorita no ha resultado canceroso, pero cada seis meses acude a chequeos en el hospital.

Confesó que la vida se vive muy diferente después de estar tan cerquita de la muerte, Blanca señala que aprendes a valorar cada momento, principalmente a la familia, aunque cada vez que va a consulta le invade el miedo de que le digan que el cáncer regresó.

Muchas veces te dicen que para prevenir el cáncer debes hacer ejercicio, “no comas esto o aquello, en realidad, al menos el cáncer de mama, no es algo que se previene, se puede detectar a tiempo al grado de que no requieras mastectomía, pero no se previene”, recalcó Blanca.

Exhortó a las mujeres a realizarse exploraciones, a partir de los 40 con la mastografía y antes de estos a acostumbrarse a notar algo diferente en los senos, tanto en el tamaño como cualquier característica que se vea diferente y sobre todo no tener miedo, “no tengan miedo, somos mujeres y somos valientes, así como cuidamos a los que nos rodean debemos a aprender a cuidarnos nosotras mismas”.

Las cicatrices son una muestra de las batallas ganadas, es por eso que Blanca se ha rehusado a que le realicen una reconstrucción del seno, contó segura de sus palabras, “verme al espejo me recuerda la fortaleza que tengo y que a partir de ahí veo la vida diferente”.

“Gracias por haber llegado a mi vida, por no derrotarme y por demostrarme la fortaleza que tengo”, esas son las palabras que Blanca Estela Badillo Ríos de 51 años le dedica al cáncer hoy en día, una mujer que venció la batalla dos veces.

Hoy 19 de octubre es el Día Mundial de Lucha Contra el Cáncer de Mama, momento en el que todo el mundo une esfuerzos para hacer conciencia a la población sobre esta enfermedad, que en México desde 2006 es la primera causa de muerte en mujeres de más de 25 años, en Coahuila, durante el 2019 se han registrado 123 muertes a causa de la misma.

Con 46 años de edad a Blanca le detectaron cáncer de mama por primera vez en el seno izquierdo, en junio de 2013, fue sola a recibir sus estudios, y luego de esto lo primero que hizo fue ir con su madre y sus hermanas, solo a llorar y desahogarse con su familia.

Secretaría de Salud de Coahuila durante el 2018 tuvo un registro de 307 casos de cáncer de mama, mientras que en lo que va del presente año hasta septiembre ha contabilizado 222 en todo el estado.

“Cuando te dicen cáncer, automáticamente piensas en una sentencia de muerte”, añadió Blanca, que se mismo día le realizaron los estudios pertinentes, al siguiente día, mediante un hospital particular le practicaron la mastectomía.

La mastectomía es la extirpación del tejido mamario y del pezón, “a mí no me daba miedo perder mis senos, porque yo quería seguir viva”, dijo Blanca.

Luego de la cirugía, Blanca tuvo que recibir quimioterapias, una de las partes más difíciles que tuvo que enfrentar, ya que después de recibir la primera, al bañarse o cepillarse caían los mechones de cabello, al despertar por la mañana veía su almohada repleta de los mismos, hasta que tomó la decisión de raparse y siempre llevar siempre un paliacate, manifestó que “es la parte más difícil de todas las mujeres, porque cuando te quitan una mama al principio estamos vendadas y sabemos que no se ve, existen las prótesis o las bolsitas con arroz, en cambio, el cabello aunque uses peluca se nota”.

A las quimioterapias acudía generalmente los viernes, al salir durante dos días la pasaba mal, solo podía comer líquidos fríos, el jugo de naranja era lo que le caía bien, de lo contrario le llegaban las reacciones, como los mareos, náuseas y vómitos.

Manifestó que muchas personas se quejan del seguro social, pero lo único que ella agradece el contar con él, pues le salvaron la vida y nunca ha tenido problemas en recibir el tratamiento o medicinas, ni con faltas del personal.

En ese tiempo Blanca se dedicaba a cuidar a su esposo, quien estaba enfermo de insuficiencia renal desde 2010, “aún con mi brazo, tenía que estarlo conectándolo y desconectándolo de su máquina de diálisis”, dijo que esa fue una de las razones por las cuales se olvidaba un poco su enfermedad.

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En diciembre de 2014 falleció su esposo, un golpe duro a su vida, llevaba ya casi cinco años dedicándose completamente a él, al estar sola comenzó a ser invadida por la tristeza y soledad, tiempo después, en 2015 comenzó a integrarse a la asociación Mujeres Salvando Mujeres y desde el primer momento en que llegó se sintió acogida.

Tiempo después en enero de 2016, como parte de sus periódicas revisiones rutinarias dentro del hospital, le vuelven a detectar una bolita, esta ocasión el cáncer invadió el seno derecho, de inmediato volvieron a atenderla y de nueva cuenta le realizaron la mastectomía.

Esta vez ya no fue necesaria la quimioterapia, pues el cáncer fue detectado a tiempo, solo requirió de un cambio en el medicamento.

Sin embargo, Blanca pasó tiempos difíciles, después de la mastectomía la herida no le cerraba, le realizaron una cirugía pero tampoco funcionó, tuvieron que dejar la herida abierta y duró varios meses para que pudiera cicatrizar, señaló que “fue un dolor muy fuerte”.

“Ahora fue diferente vivir el cáncer”, al estar dentro de la asociación, Blanca sentía un gran apoyo y la fortaleza para no caer, luchar contra él de la mano de una red de seguridad, sumando el cuidado y respaldo que su familia siempre le ha ofrecido.

“El apoyo de la asociación es diferente al de la familia, son mujeres que han vivido lo mismo que yo, saben el idioma que estamos hablando, saben lo que sentimos”, dijo Blanca.

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