/ sábado 14 de diciembre de 2019

Diabetes infantil: Un tratamiento y monitoreo costosos

Cerca de 3 mil pesos al mes; para mí tener diabetes es una gran responsabilidad, pero que a pesar de todo sigo siendo una persona normal: Ana Fátima

En el año 2000 el hijo de Marcela Aguilera Vázquez, coordinadora general de la asociación PAMDY (Programa de Ayuda para un Mejor Control de la Diabetes y una vida Plena), con sólo 11 años de edad fue diagnosticado con diabetes tipo uno.

En aquel tiempo se desconocía mucho acerca de la diabetes infantil, por lo que en el proceso de conocer a que se iban a enfrentar se acercó con Cony de Arias, pues su familia ya había pasado por la misma situación, su hijo llevaba siete años viviendo con la enfermedad.

Afortunadamente, la familia de Cony tenía ya bastante tiempo acudiendo con médicos de Estados Unidos, por lo que su experiencia fue un gran apoyo para entender el buen manejo de la diabetes que debían tener con el pequeño de Marcela.

Transcurridos los primeros meses, se dieron cuenta que el tratamiento era bastante costoso, principalmente por el monitoreo constante de los niveles de glucosa en la sangre, pues los niños deben checarse mínimo tres veces al día; esto es muy importante ya que se define la cantidad de insulina que se deberá aplicar después de cada comida.

Ante dicha situación, surgió la preocupación acerca de cómo las familias de escasos recursos podían ofrecerle a los pequeños un buen control de la diabetes y sobre todo un vida de calidad, pues aún y aunque tengan seguridad social hace falta comprar la insulina, jeringas y lo necesario para el monitoreo diario.

“Para que un niño tenga un buen control mínimo debe de gastar entre dos mil 500 y tres mil pesos al mes”, manifestó Aguilera Vázquez.

En enero de 2001 se realizó el primer boteo en los cruceros de la Torreón para juntar los fondos necesarios para iniciar con la operación de Pamdy, desde ese momento hasta la actualidad, las instituciones de salud públicas son quienes canalizan a los niños a la institución y algunos otros médicos particulares.

Pamdy es una institución que brinda un apoyo integral, fundamentalmente aportan los insumos médicos a los niños, que son necesarios para que ellos puedan estar bien, además realizan talleres de box, baile, acondicionamiento físico y taekwondo, para que mejoren sus niveles de glucosa.

Un aspecto muy importante que Pamdy ofrece es el acompañamiento psicológico, manifestó Aguilera Vázquez que es como un duelo la pérdida de la salud, “los recién diagnosticados, tanto niños como familiares se preguntan qué es esto y de que se trata”.

Además aún y cuando ya hayan aceptado su nueva condición de salud, cuando los niños con diabetes llegan a la adolescencia comienzan los problemas, explicó que por la misma rebeldía quieren dejar de cuidarse y por eso es necesario el acompañamiento psicológico.

Se hace un estudio socioeconómico a las familias para establecer una cuota mínima de recuperación que se paga cada dos meses, “para que se den una idea la cuota más alta no paga ni una caja de tiras de monitoreo”, comentó Marcela Aguilera.

Son alrededor de 110 niños los que actualmente forman parte de la asociación, con edad de entre cuatro a los 18 años, quienes como parte del reglamento deben estar estudiando o trabajando, pues la misión de pamdy es cambiar la percepción en cuanto al padecimiento y ante eso aprender a tener una vida plena.

Pues antes pasaba mucho que las mamás no mandaban a los niños a la escuela solo por tener diabetes, pero desconocían que ellos pueden seguir completamente su vida normal, “los niños de pamdy son un testimonio vivo de que la diabetes no te va a impedir hacer nada”, manifestó la coordinadora general.

Tengo diabetes, vida normal y saludable

“Para mi tener diabetes es una gran responsabilidad, pero que a pesar de todo sigo siendo una persona normal, con una dieta, hacer ejercicio, es tener una vida muy saludable”, Ana Fátima con tan solo nueve años, fue diagnosticada con diabetes un 24 de diciembre del 2015.

Fue directamente a terapia intensiva del Hospital Infantil, luego de sufrir una especie de ataque en plena cena de navidad. Las revisiones médicas arrojaron que sus niveles de glucosa en la sangre eran de más de 700 mg/dl, fue en ese momento cuando le diagnosticaron la diabetes tipo uno.

Con 13 años de edad, Ana Fátima lleva una vida normal, cursa la secundaria, no ha dejado de comer nada, solo que ahora todo lo hace con mayor medida y responsabilidad. Desde que fue diagnosticada es miembro de Pamdy, donde le han brindado todo lo necesario para llevar su vida como actualmente lo hace. “Pamdy es una segunda familia, siempre recibo mucho apoyo y están para ayudarme”, manifestó la pequeña.

DATO

Entre los 11 y 18 años es el rango de edad donde hay más niños con diabetes



En el año 2000 el hijo de Marcela Aguilera Vázquez, coordinadora general de la asociación PAMDY (Programa de Ayuda para un Mejor Control de la Diabetes y una vida Plena), con sólo 11 años de edad fue diagnosticado con diabetes tipo uno.

En aquel tiempo se desconocía mucho acerca de la diabetes infantil, por lo que en el proceso de conocer a que se iban a enfrentar se acercó con Cony de Arias, pues su familia ya había pasado por la misma situación, su hijo llevaba siete años viviendo con la enfermedad.

Afortunadamente, la familia de Cony tenía ya bastante tiempo acudiendo con médicos de Estados Unidos, por lo que su experiencia fue un gran apoyo para entender el buen manejo de la diabetes que debían tener con el pequeño de Marcela.

Transcurridos los primeros meses, se dieron cuenta que el tratamiento era bastante costoso, principalmente por el monitoreo constante de los niveles de glucosa en la sangre, pues los niños deben checarse mínimo tres veces al día; esto es muy importante ya que se define la cantidad de insulina que se deberá aplicar después de cada comida.

Ante dicha situación, surgió la preocupación acerca de cómo las familias de escasos recursos podían ofrecerle a los pequeños un buen control de la diabetes y sobre todo un vida de calidad, pues aún y aunque tengan seguridad social hace falta comprar la insulina, jeringas y lo necesario para el monitoreo diario.

“Para que un niño tenga un buen control mínimo debe de gastar entre dos mil 500 y tres mil pesos al mes”, manifestó Aguilera Vázquez.

En enero de 2001 se realizó el primer boteo en los cruceros de la Torreón para juntar los fondos necesarios para iniciar con la operación de Pamdy, desde ese momento hasta la actualidad, las instituciones de salud públicas son quienes canalizan a los niños a la institución y algunos otros médicos particulares.

Pamdy es una institución que brinda un apoyo integral, fundamentalmente aportan los insumos médicos a los niños, que son necesarios para que ellos puedan estar bien, además realizan talleres de box, baile, acondicionamiento físico y taekwondo, para que mejoren sus niveles de glucosa.

Un aspecto muy importante que Pamdy ofrece es el acompañamiento psicológico, manifestó Aguilera Vázquez que es como un duelo la pérdida de la salud, “los recién diagnosticados, tanto niños como familiares se preguntan qué es esto y de que se trata”.

Además aún y cuando ya hayan aceptado su nueva condición de salud, cuando los niños con diabetes llegan a la adolescencia comienzan los problemas, explicó que por la misma rebeldía quieren dejar de cuidarse y por eso es necesario el acompañamiento psicológico.

Se hace un estudio socioeconómico a las familias para establecer una cuota mínima de recuperación que se paga cada dos meses, “para que se den una idea la cuota más alta no paga ni una caja de tiras de monitoreo”, comentó Marcela Aguilera.

Son alrededor de 110 niños los que actualmente forman parte de la asociación, con edad de entre cuatro a los 18 años, quienes como parte del reglamento deben estar estudiando o trabajando, pues la misión de pamdy es cambiar la percepción en cuanto al padecimiento y ante eso aprender a tener una vida plena.

Pues antes pasaba mucho que las mamás no mandaban a los niños a la escuela solo por tener diabetes, pero desconocían que ellos pueden seguir completamente su vida normal, “los niños de pamdy son un testimonio vivo de que la diabetes no te va a impedir hacer nada”, manifestó la coordinadora general.

Tengo diabetes, vida normal y saludable

“Para mi tener diabetes es una gran responsabilidad, pero que a pesar de todo sigo siendo una persona normal, con una dieta, hacer ejercicio, es tener una vida muy saludable”, Ana Fátima con tan solo nueve años, fue diagnosticada con diabetes un 24 de diciembre del 2015.

Fue directamente a terapia intensiva del Hospital Infantil, luego de sufrir una especie de ataque en plena cena de navidad. Las revisiones médicas arrojaron que sus niveles de glucosa en la sangre eran de más de 700 mg/dl, fue en ese momento cuando le diagnosticaron la diabetes tipo uno.

Con 13 años de edad, Ana Fátima lleva una vida normal, cursa la secundaria, no ha dejado de comer nada, solo que ahora todo lo hace con mayor medida y responsabilidad. Desde que fue diagnosticada es miembro de Pamdy, donde le han brindado todo lo necesario para llevar su vida como actualmente lo hace. “Pamdy es una segunda familia, siempre recibo mucho apoyo y están para ayudarme”, manifestó la pequeña.

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Entre los 11 y 18 años es el rango de edad donde hay más niños con diabetes



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