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Quien agrede a una nos agrede a todas

  • Flor E. Rentería Medina

La dinámica de la democracia requiere de la confrontación y cotejo de propuestas para poder tomar una decisión; las campañas y los candidatos suelen utilizar diversas estrategias de contraste para así poder diferenciar ideas, trayectorias, equipos y, en algunos casos, hasta connotaciones personales. En ese entendido, es inevitable que en la búsqueda del voto, los señalamientos suban de tono hasta cierto punto entre los mismos candidatos.

Habiendo dicho esto, hay líneas que en el discurso nunca se deben de cruzar. La discriminación racial, política, de género o por discapacidad no se justifica ni se debe comprender; libertad de expresión no es libertad de agresión, y ni en la política ni en las relaciones humanas, se debe promover el ostracismo para alcanzar un fin; todos como ciudadanos tenemos derecho a participar, y nadie, por ningún motivo, puede quitarnos ese derecho.

En Coahuila, la campaña de Guillermo Anaya se encuentra en un serio declive. Ninguna encuesta seria lo coloca arriba del segundo lugar, algunas inclusive lo mandan al tercero. Su falta de propuestas es evidente, y su historial, asociado a las más nocivas prácticas y los más oscuros personajes que tanto daño le hicieron a Coahuila, le cobraron la factura hace 6 años y hoy nuevamente se la están cobrando.

Motivado por la falta de resultados, el candidato del Partido Acción Nacional ha dejado de apuntar su veneno y su lodo a los candidatos y candidatas del PRI y ha apuntado a un sector más vulnerable del partido, a sus mujeres.

La pasada semana, en la ciudad de Acuña, en un tono amenazante y azuzando a una turba furiosa, el candidato Anaya espetó que, en términos literales, iba a darle puro chile a las mujeres del PRI. Sin ninguna mujer priista en su evento, sin razón o provocación alguna, el candidato tuvo a bien profanar un acto político con una expresión machista, misógina y extremadamente insultante a nuestras mujeres priistas.

En el PAN no han entendido que para nosotros como partido político, lo más valioso son nuestras militantes, hombres y mujeres, y por ningún motivo vamos a permitir que un misógino irresponsable se atreva a convertir el proceso electoral en un escaparate para mostrar sus complejos de inferioridad y sus propias inseguridades.

Candidato Anaya, usted no es superior a ninguna de nuestras mujeres. A ninguna, que le quede claro. Las líderes del PRI quizá no tuvieron las oportunidades que usted tuvo de pagar colegios caros, o de tener una casa valuada en millones de dólares de origen incierto, o según el decir de los empresarios laguneros, una flotilla de aviones; lo que ellas sí tienen que usted jamás ha tenido ni ha podido comprender, es la voluntad de salir adelante y no solo ellas, sino sus familias y sus comunidades.

Las mujeres del PRI son actores de cambio en su comunidad, siempre preocupadas por construir un mejor Coahuila para todos; ellas, como nosotros, sabemos muy bien que los candidatos van y vienen, pero lo importante es lo que hacemos de corazón, porque de nada sirven los candidatos ni ningún tipo de activismo político si no está presente en las colonias y las comunidades.

Anaya, quiero que sepas que en el PRI entendemos muy bien tu coraje. Tu coraje viene de que sabes que son las mujeres, las líderes del PRI que tanto desprecias y que hoy amenazas, las que te dieron tu merecido hace 6 años y las que te van a repetir la dosis este 4 de junio, porque a diferencia tuya, ellas están presentes siempre, todos los días del año, no solo los dos meses de elecciones.

En tu pecado de insultarlas llevarás tu penitencia, pues las verás más activas que nunca, listas para frenar tu avance como representante de lo peor de nuestra entidad y motivadas por tu lengua viperina y misógina, sin embargo, esto no se va a quedar solo en otra derrota para ti, ya que tu agresión servirá de ejemplo en todo México que el respeto debe de ser un valor universal, y que nadie, sin importar su dinero o sus malas amistades, puede discriminar a las mujeres de este país.

Las declaraciones de Anaya llegaron a medios nacionales, son de conocimiento público y las reconoció él públicamente en el espacio periodístico de Ciro Gómez Leyva; una vez más el político más deleznable que ha dado Coahuila, un estado que tiene leyes de avanzada en materia de género, que tiene más Centros de Justicia para la Mujer que ninguno en la República, continúa avergonzando a los coahuilenses a nivel nacional.

Las líderes que tú tanto desdeñas, para nosotros son lo más valioso, y por ello, alzamos nuestra voz para exigir respeto; ¡quien agrede a una mujer nos agrede a todas!