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  • Flor E. Rentería Medina

100 días perdidos

Este proceso electoral municipal será único ya que, por primera vez en la historia de nuestro Estado, y las y los presidentes municipales podrán buscar la reelección directa inmediata.

Para Torreón, esto representa que la administración del alcalde Jorge Zermeño que ha sido un absoluto fracaso, que ha sumido a la ciudad en un descontrol total, y que lo único que ha podido concretar es el comprar a crédito unas patrullas a casi 4 veces su valor, y el dar una manita de gato muy por encima a algunas zonas de la ciudad, aspire a postergarse 3 años más.

El anterior párrafo, estimados lectores, bien podría ser el informe de los 100 días de nuestro alcalde, quien sus allegados catalogan como el mejor presidente de Torreón, pero sin duda, se disputa con José Ángel Pérez el título del peor. Con esas terribles credenciales, con un equipo reprobado, y el cinismo que caracteriza a su administración, hoy nuestro alcalde se declara listo para buscar la reelección.

En este proceso electoral, además, ha decretado el Poder Judicial que no será necesario que los alcaldes se separen de su cargo para competir, lo cual para los torreonenses significa una nueva afrenta, ya que Jorge Zermeño ahora será alcalde sólo en horarios de oficina, y el resto del día será candidato.

Imagínense amigas y amigos, a este Ayuntamiento, donde los directores de área contradicen al alcalde casi a diario, donde los sindicatos del ayuntamiento se declaran en paro casi cada tercer día, donde no han podido ni siquiera habilitar los portales de internet del SIMAS para el pago del agua, los cuales por cierto ya funcionaban a la perfección desde la pasada administración; ahora imagínese esa administración, con un jefe de medio tiempo cuyas prioridades serán electorales y no administrativas.

Lo único que rescato como ciudadana y como diputada federal, es que ahora el alcalde podrá salir de su oficina donde sus colaboradores le malinforman, y recorrer la ciudad, para que vea que efectivamente el cambio si se ve en Torreón, pero para mal. Tan solo en esta semana, una obra en el Campestre la Rosita del SIMAS se ha desplomado más de tres veces, todas ellas naturalmente con costo al erario y sin ningún responsable.

Quizá en esta campaña, el alcalde podrá apreciar que estos no fueron 100 días de cambio como dicen en sus espectaculares y los integrantes de su nómina, sino más bien 100 días perdidos, donde los servicios de la ciudad han caído en un limbo, todo en perjuicio de la ciudadanía.

Exhorto al alcalde a que ahora que saldrá a tratar de recuperar algo de confianza ciudadana, de verdad escuche a la gente, y que sin importar que el resultado de la elección le sea adverso, cumpla lo mejor posible con lo que se comprometió. Aún hay tiempo de enderezar el camino.