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+ ¿Dirigentes deben irse?

  • RUN RUN

+ Elecciones fáciles
+ No lo vieron venir

EN ESTOS tiempos de reclamos y de reparto de culpas, se pone en la mesa de las discusiones el tema de si se deben ir o no los dirigentes del PAN y del PRI de Coahuila, Bernardo González Morales y Rodrigo “Rigo” Fuentes Ávila, por las derrotas del primero de julio, quedando salvadísima a pesar de los problemas que hubo la dirigente de MORENA, Miroslava Sánchez Galván. En las elecciones para Presidente de la República y senadores, en Coahuila perdió el PRI que quedó en segundo lugar y el PAN que se fue hasta el tercer sitio, ante el triunfador MORENA. En cuanto a las diputaciones federales, hubo triunfos divididos, tres para MORENA, dos para el PAN y dos para el PRI. Estos dos últimos, por cierto, son de los pocos (seis en total) que obtuvo el Revolucionario Institucional en todo el país. El primer punto a considerarse es que el tsunami lopezobradorista no fue exclusivo de Coahuila sino que se presentó en todos los Estados donde, salvo excepciones, el PAN y el PRI perdieron todo, hasta la camisa. Dicho esto, sin embargo, habría que evaluarse puntualmente el trabajo de Bernardo González Morales y Rodrigo Fuentes Ávila. Independientemente de los resultados del pasado primero de julio, el récord negativo le pertenece a Bernardo González que dicho sea de paso pertenece al grupo político encabezado por Guillermo Anaya Llamas, quien quedó en tercer lugar de la pelea por la senaduría y quien el año pasado perdió por 30 mil 860 votos la gubernatura. Bernardo, apoyado por Anaya, asumió la dirigencia estatal del PAN en marzo de 2014. El seis de julio de 2014, Bernardo se estrenó como dirigente estatal del PAN con una dolorosa derrota ante el PRI que ganó las 16 diputaciones locales en disputa. A favor diremos que Bernardo llegó tarde a esta elección en la que poco o nada pudo hacer. En las elecciones del 7 de junio del 2015 de diputados federales, el PAN con Bernardo González volvió a perder todo, las siete diputaciones federales en disputa, ante el PRI. En las elecciones del 4 de junio del 2017 de gobernador, diputados locales y presidentes municipales, el PAN con González perdió la gubernatura, ganó seis diputaciones de mayoría relativa de 16 en disputa, además de tres diputaciones plurinominales, así como haber triunfado en varios municipios como Torreón y Monclova. En las elecciones del primero de julio de Presidente de la República, senadores, diputados federales y alcaldes, el PAN con González perdió las dos primeras, ganó dos de siete diputaciones federales y algunas alcaldías como las de Torreón y Monclova. A principios de 2018, Rodrigo Fuentes Ávila asumió la dirigencia del PRI de Coahuila en lugar de Verónica Martínez García. Rigo llegó a la dirigencia luego de haber perdido la diputación local el año pasado. El PRI con Fuentes perdió la elección de Presidente de la República, quedó en segundo lugar en la de senadores, lo que sirvió para que Verónica Martínez García sea senadora como primera minoría, y dividió triunfos en las alcaldías con el PAN y con MORENA. Los mejores resultados del PRI se dieron en Saltillo. ¿Los dirigentes deben irse? Conste, es pregunta…

SOBRE LA DIFICULTAD de las elecciones del primero de julio, vale la pena rescatar lo que publicamos el 23 de abril bajo el título “Elecciones fáciles” y lo ponemos a consideración de nuestros lectores. Sin cartas ni bolas de cristal, esto vimos: “Las elecciones fáciles en México son cosa del pasado. A nivel nacional, estatal y municipal, no hay elecciones fáciles como tampoco hay victorias permanentes ni derrotas para siempre. Por su salud, así lo deben entender quienes hacen y viven de la política, porque de lo contrario estarán condenados a la derrota. En el caso de Coahuila, el año pasado se vivió la elección más competida en la historia del estado entre el PAN y el PRI que han sido los partidos dominantes en los últimos 20 años. La cerrada elección entre el PAN con Guillermo Anaya Llamas y el PRI con Miguel Ángel Riquelme Solís, confirmó en Coahuila el bipartidismo pero también el que no hay elecciones fáciles. El PAN y el PRI, principalmente, se dividieron triunfos en presidencias municipales y diputaciones locales, lo que se tradujo en que el PRI no tenga, por primera vez, mayoría en el Congreso del Estado. El triunfo del PRI por 30 mil votos sobre el PAN también es una señal contundente de la dificultad de ganar elecciones en Coahuila. En el PRI de Coahuila que preside Rodrigo ‘Rigo’ Fuentes Ávila están convencidos de que ya no hay elecciones fáciles por lo que deberán trabajar para ganar casilla por casilla. En el PAN de Coahuila que tiene como presidente a Bernardo González Morales también deberán estar convencidos de que no hay elecciones fáciles por el tremendo revés que obtuvieron el año pasado cuando con un desbordado optimismo aseguraban una y otra vez que ganarían la gubernatura. Los dos dirigentes partidistas, ambos torreonenses, deben impulsar entre sus seguidores la receta de ‘el trabajo mata grilla’ si es que quieren ganar las elecciones en Coahuila. La convicción de que no hay elecciones fáciles es en general pero pareciera que algunos van en dirección contraria. PAN y PRI, así como MORENA que preside Miroslava Sánchez, deberán trabajar en ese sentido para ganar las elecciones de Presidente de la República, senadores, diputados federales y de manera especial las presidencias municipales. Los dirigentes y candidatos que crean tener el triunfo asegurado podrían encontrarse con una desagradable sorpresa. En el caso de Torreón, los priistas parecen haber entendido la durísima lección del año pasado cuando perdieron la alcaldía con Miguel Mery Ayup ante Jorge Zermeño Infante. Los priistas creían, pensaban, se imaginaban, que tenían el triunfo asegurado y veían a Zermeño como un cadáver político insepulto luego de haber sido derrotado en el 2015 como candidato a diputado federal por el entonces Distrito 6 de Torreón y más porque quien le ganó, aunque gracias al PRI, fue el gris José Refugio ‘Cuco’ Sandoval Rodríguez, quien fue postulado por el Partido Verde Ecologista de México. En el 2015 incluso hubo panistas que consideraban que era lamentable que Zermeño se ‘despidiera’ de su carrera política con la deshonra de haber perdido y de haber perdido ante un triste político como ‘Cuco’ Sandoval. Porque los priistas se confiaron y porque bloquearon a Miguel Mery Ayup para que no ‘ganara’ con tanta diferencia porque si esto ocurría se les ‘escapaba’ para ir en busca de la reelección por tres años, Jorge Zermeño ganó por una diferencia de 26 mil 830 votos, una cifra cercana a la diferencia con la que Miguel Riquelme ganó la gubernatura. Para la elección del primero de julio, los priistas de Torreón van por la revancha y en el entendido de que no será una elección fácil tratarán de no cometer los mismos errores para llevar al triunfo a su candidato José Antonio Gutiérrez Jardón, quien tiene una imagen limpia. En la otra cara de la moneda, los panistas de Torreón, o los zermeñistas si usted lo prefiere, la visión es distinta pues no creen, están seguros, que Jorge Zermeño Infante volverá a ganar la Alcaldía de Torreón. Si bien el optimismo es positivo y más en cuestiones políticas, los panistas o zermeñistas que están como integrantes del Cabildo o como funcionarios en las diferentes dependencias municipales y organismos paramunicipales como el Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento (Simas), han estado asumiendo actitudes erráticas y erróneas porque se sienten dueños del poder municipal. Ahora bien, priistas y panistas deben también calcular el ‘Efecto Peje’ o ‘Efecto AMLO’ que se dará en las elecciones del primero de julio en Coahuila para Presidente de la República, senadores, diputados federales y presidencias municipales. Los votos que genere la coalición ‘Juntos haremos historia’ o MORENA si Usted lo prefiere porque es el partido de Andrés Manuel López Obrador, podrían influir en todas y cada una de las elecciones como las de senadores, diputados federales y alcaldías. Por citar uno de los casos, está el de Torreón donde ‘Juntos haremos historia’ postulará a Ignacio ‘Nacho’ Corona Rodríguez. Por los resultados de las últimas votaciones en Torreón, donde la mayoría de los sufragios han sido para el PAN y para el PRI, es difícil que MORENA gane la alcaldía pero si le quita votos al PAN podría favorecer al PRI. En fin…”. Hasta aquí lo que escribimos, tal cual, el 23 de abril. No andábamos tan errados…

TODO ESTO nos lleva a concluir que ni el PAN de Bernardo González Morales ni el PRI de Rodrigo Fuentes Ávila vieron venir, como muchos otros actores políticos, el comportamiento electoral. El PAN que estuvo a punto de ganar la gubernatura el año pasado se desfondó y el primero de julio se fue hasta el tercer lugar que dejó fuera a Guillermo Anaya Llamas de la senaduría. El PRI que ganó la gubernatura por 30 mil 860 votos el año pasado quedó en segundo lugar aunque con menos votos que el año pasado. Esto también nos lleva a la conclusión de que en política la información es valiosa pero más lo es cuando se adelanta a los posibles escenarios…