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EL GOBERNADOR Miguel Ángel Riquelme Solís inaugurará el Teleférico de Torreón que servirá como medio de transporte y atractivo turístico que comunicará al Centro Histórico con el Santuario del Cristo de las Noas. La obra, con una inversión inicial de 160 millones de pesos y una longitud de mil 450 metros, sin duda representa una etapa de modernidad y de gran impulso en materia de turismo. El teleférico es una obra que fue impulsada por el propio Riquelme Solís como alcalde de Torreón que viene a dar una “cara” nueva al Municipio porque se trata de un sistema de transporte aéreo constituido por cabinas colgadas de una serie de cables que sin duda alguna darán un toque de modernidad a la ciudad pero otro lado representa una buena alternativa para fomentar el turismo que debe ser uno de los ejes importantes en la economía regional. A pesar de los aspectos positivos que representa el Teleférico de Torreón, hay quienes, desde un principio, han criticado y descalificado la obra en general. Si bien hay algunas cosas que criticar sobre esta obra, en lo global el teleférico es una obra de gran beneficio para Torreón, aunque, insistimos, hay detractores que con una pobreza de argumentos le quitan cualquier beneficio a este nuevo sistema de transporte. Uno de los principales reclamos es porqué los recursos destinados al Teleférico de Torreón no fueron para otras obras como la pavimentación que, ciertamente, tanta falta hace. Una y otra vez se ha dicho que los recursos del teleférico no se pudieron haber utilizado en otras obras simple y sencillamente porque esos recursos estaban etiquetados, es decir, estaban destinados específicamente para la construcción del teleférico, es decir, se trata de recursos para impulsar el desarrollo doméstico e internacional. A pesar de este argumento claro y contundente, los detractores de la obra siguen en lo suyo como si la consigna fuera la de molestar y fastidiar a Miguel Riquelme o a los gobiernos priistas. Si bien lo que se puede señalar es el retraso de la obra durante varios meses, el Teleférico de Torreón le vendrá bien al Municipio que está viviendo una de sus mejores épocas, aunque también estos logros también son escamoteados por un sector del respetable…

A PROPÓSITO de esto, hay también quienes escamotean los logros en materia de seguridad pública. Si bien no podemos decir que en Torreón no pasa nada en cuanto a la comisión de delitos del fuero común y federal, el Municipio es seguro y es muy distinto al de hace cinco años. Insistimos, en Torreón sigue habiendo robos, asaltos, asesinatos, pero no del impacto ni de la magnitud que se registraban hace años. Sin duda alguna, es lamentable el intento de asalto en Cimaco de la Plaza Cuatro Caminos que ocurrió hace unos días pero esto no quiere decir, por mucho, que haya una crisis de inseguridad y que cientos o miles de negocios estén siendo asaltados. Porque se trata de un comercio importante y céntrico de la ciudad, el intento de asalto generó preocupación entre los ciudadanos y esto es justificable pero de ahí a no reconocer los logros en materia de seguridad es una cosa muy distinta. Tampoco tratamos de justificar ni hacemos alusión de “Mal de muchos, consuelo de tontos”, sino sólo establecer con los fríos números que no mienten. En Torreón sigue habiendo robos, asaltos, asesinatos, como los que hay en otras ciudades del mismo tamaño y no se diga de otras de mayor tamaño. Lo deseable es que las autoridades estatales ahora encabezadas por Miguel Ángel Riquelme Solís y las municipales entrantes que presidirá Jorge Zermeño Infante se pongan de acuerdo en las estrategias para mejorar de manera sustancial la seguridad pública. Señalar logros ficticios de nada serviría si la ciudad viviera un clima de intranquilidad y zozobra. Basta salir y salir de noche a los diversos lugares donde se concentra la gente para divertirse durante el día pero sobre todo en la noche. El negar los avances en materia de seguridad también pareciera en ocasiones que forma parte de la negación sistemática de los logros de los gobernantes…

EN EL MISMO sentido, habría que comentar que resulta alentador el acercamiento entre el gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís (PRI) y el alcalde electo de Torreón, Jorge Zermeño Infante (PAN). En su visita a Torreón, Riquelme sostuvo una reunión de trabajo con Zermeño en la que el tema principal fue el de la seguridad. Riquelme reiteró su voluntad y disposición para que se mantengan las condiciones de tranquilidad durante y después del cambio de administración destacando que acordaron iniciar el trabajo conjunto a partir de esta reunión. La reunión entre Riquelme y Zermeño es, sin duda, una buena señal que se da en el marco de una civilidad política que debe privilegiarse en estos tiempos. Sin embargo, insistimos, no falta quienes critiquen porque se hacen las cosas o porque no se hacen las cosas. Riquelme ha actuado de manera correcta y apropiada al buscar y reunirse con Zermeño, quien representa a un partido distinto al suyo y que sin duda alguna es una figura influyente en su instituto político. La reunión entre el gobernador priista y el alcalde panista no tardó tanto y se da apenas en el quinto día de la administración de Riquelme. El colmo sería que algunos panistas, simpatizantes o militantes, o algunos fanáticos critiquen a Riquelme o a Zermeño por la reunión ya que lo criticable hubiera sido que no se hubieran sentado a la mesa para dialogar y buscar el beneficio de los ciudadanos de Torreón…