/ domingo 1 de marzo de 2020

Violencia intrafamiliar… el origen

Siempre se ha dicho que los problemas se originan en casa, lo que vemos, lo que oímos, lo que nos enseñan y aprendemos día con día, nuestra formación, donde nos inculcan valores, etc. Dentro de casa se educa y fuera de ella se aprende, vaya, no es nuevo.

La droga y el alcohol son factores que detonan las agresiones físicas y psicológicas en el entorno familiar, sin embargo no son los únicos. Este tipo de violencia sin duda está relacionado a la forma en cómo se ejerce el poder, la jerarquía, quien tiene la autoridad dentro del seno familiar.

Por generaciones se ha visto en muchas ocasiones el estatus del hombre por encima de la mujer, es la autoridad, quien lleva el sustento y se ha pensado que eso le da cierto valor por encima de la mujer incluso con la necesidad que ha tenido la mujer de incorporarse a la fuerza laboral, donde también colabora con el sustento del hogar, ha modificado este estatus en la relación hombre y mujer.

Tan solo en Torreón la autoridad tuvo conocimiento e inició un total de 2,750 carpetas por violencia familiar en 2019, algo así como una cada 3 horas. Este número es elevado, pues si lo comparamos con el promedio nacional, el municipio de Torreón se encuentra al triple de la tasa nacional.

El número es alarmante, pues difícilmente se puede dar atención a una cantidad tan elevada de asuntos de esta naturaleza, ya sea en las Centros de Justicia para la Mujer, en el DIF o en las propias corporaciones policiacas y por si fuera poco menos del 2% de estos casos son denunciados.

No solo se trata de violencia física, y verbal, sino también sexual y económica. Debemos detener este ciclo de violencia urgentemente, pues esta violencia es el origen y está produciendo efectos negativos sobre los integrantes más vulnerables de la familia, nuestros niños, pero también un daño a nuestra sociedad, donde cada vez nos sorprende menos la violencia contra la mujer.

El ciclo empieza por agresiones verbales, humillación, celos, etc. Posteriormente pasa a la agresión física, insultos, violencia sexual y termina por el arrepentimiento, el perdón, manipulación, etc. para luego repetir incesantemente este ciclo.

En caso de ser víctima de violencia familiar, acuda a recibir ayuda, sus hijos se lo agradecerán y nuestra sociedad también.

Siempre se ha dicho que los problemas se originan en casa, lo que vemos, lo que oímos, lo que nos enseñan y aprendemos día con día, nuestra formación, donde nos inculcan valores, etc. Dentro de casa se educa y fuera de ella se aprende, vaya, no es nuevo.

La droga y el alcohol son factores que detonan las agresiones físicas y psicológicas en el entorno familiar, sin embargo no son los únicos. Este tipo de violencia sin duda está relacionado a la forma en cómo se ejerce el poder, la jerarquía, quien tiene la autoridad dentro del seno familiar.

Por generaciones se ha visto en muchas ocasiones el estatus del hombre por encima de la mujer, es la autoridad, quien lleva el sustento y se ha pensado que eso le da cierto valor por encima de la mujer incluso con la necesidad que ha tenido la mujer de incorporarse a la fuerza laboral, donde también colabora con el sustento del hogar, ha modificado este estatus en la relación hombre y mujer.

Tan solo en Torreón la autoridad tuvo conocimiento e inició un total de 2,750 carpetas por violencia familiar en 2019, algo así como una cada 3 horas. Este número es elevado, pues si lo comparamos con el promedio nacional, el municipio de Torreón se encuentra al triple de la tasa nacional.

El número es alarmante, pues difícilmente se puede dar atención a una cantidad tan elevada de asuntos de esta naturaleza, ya sea en las Centros de Justicia para la Mujer, en el DIF o en las propias corporaciones policiacas y por si fuera poco menos del 2% de estos casos son denunciados.

No solo se trata de violencia física, y verbal, sino también sexual y económica. Debemos detener este ciclo de violencia urgentemente, pues esta violencia es el origen y está produciendo efectos negativos sobre los integrantes más vulnerables de la familia, nuestros niños, pero también un daño a nuestra sociedad, donde cada vez nos sorprende menos la violencia contra la mujer.

El ciclo empieza por agresiones verbales, humillación, celos, etc. Posteriormente pasa a la agresión física, insultos, violencia sexual y termina por el arrepentimiento, el perdón, manipulación, etc. para luego repetir incesantemente este ciclo.

En caso de ser víctima de violencia familiar, acuda a recibir ayuda, sus hijos se lo agradecerán y nuestra sociedad también.