/ martes 22 de diciembre de 2020

Sin rescate a la industria petrolera 

Uno de los objetivos de la Reforma Energética era construir y desarrollar clústeres energéticos en Veracruz, Tamaulipas y Campeche, que no estuvieran ligados a Pemex o a la CFE, que fueran prácticamente 100 por ciento privados y polos de desarrollo regional. A cuatro años de la reforma, hoy estos lugares tienen enormes problemas para sobrevivir por varias razones.

La crisis generada con los proveedores, la intervención del gobierno en la regulación que busca recuperar los monopolios en electricidad -que no es un recurso natural sino un proceso industrial- e hidrocarburos y el constante golpeteo a la apertura, frenó cualquier oportunidad de negocio.

Habrá cerca de 400 empresas del sector petrolero que entre junio de 2020 y marzo de 2021 habrán cerrado sus procesos y negocios, a la espera de que haya un cambio en el sector.

La realidad es que las grandes empresas petroleras tienen problemas y lo que el director de Pemex no quiere entender es que sin esas compañías haciendo los servicios petroleros que les corresponden la estatal no podrá sola. Incluso en un mercado cerrado como el que se tuvo hasta 2016, la elección de contratistas era muy importante para los planes a mediano y largo plazo.

Pemex no puede operar exitosamente sola, nunca lo ha hecho y menos lo puede hacer ahora.

Por cierto, a pesar de los dichos de la Sener de crear una industria petrolera fuerte, no se tiene en los planes del gobierno, al menos en la perspectiva de corto y mediano plazo, un plan de rescate para el sector privado.

Cerrarán todas las que deban hacerlo, se recortarán hasta donde deban hacerlo, no importa ni el empleo ni el capital: Si Pemex no puede, nadie puede.

Los contratistas han dejado de operar hasta en un 60 por ciento, hablamos de al menos 500 empresas medianas y pequeñas que dependen de las grandes obras que se hacían en Pemex.

A la deuda con los proveedores se le debe sumar el costo financiero que arrastra la petrolera. Su deuda en pesos subió al menos 25 por ciento y en dólares creció 10 por ciento de acuerdo con los analistas.

Sin embargo, a pesar de que hay en este momento una posibilidad real de conseguir dinero en el mercado internacional, aunque tendrá un costo mucho más alto de lo planeado y habrá muy poca demanda, todavía existen quienes estén dispuestos a prestar más dinero a Pemex.

Para la petrolera es importante recuperar el grado de inversión, pero el asunto es que cada vez hacen nuevas operaciones que sinceramente sorprenden a todo mundo, hace unos días Pemex monetizó bonos por 95 mil millones de pesos que fueron usados para el pago de la deuda, la realidad es que se nota que es una medida desesperada y lo único que demuestra es la debilidad de la empresa.

El pago de la deuda de la petrolera es una de las prioridades de la empresa, hasta ahora los esfuerzos que han hecho desde su Dirección de Finanzas son muy malos, antes se contaba con el apoyo de la Secretaría de Hacienda que, en este momento, mejor se hizo a un lado.

El mal manejo de la deuda en Pemex hace que los avances que se pudieran lograr en exploración y producción sean borrados. Ya no hablemos de todo el sistema de refinación o de petroquímica a los que no se les hace nada. Pemex se hunde más rápido de lo que la 4T cree.




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Uno de los objetivos de la Reforma Energética era construir y desarrollar clústeres energéticos en Veracruz, Tamaulipas y Campeche, que no estuvieran ligados a Pemex o a la CFE, que fueran prácticamente 100 por ciento privados y polos de desarrollo regional. A cuatro años de la reforma, hoy estos lugares tienen enormes problemas para sobrevivir por varias razones.

La crisis generada con los proveedores, la intervención del gobierno en la regulación que busca recuperar los monopolios en electricidad -que no es un recurso natural sino un proceso industrial- e hidrocarburos y el constante golpeteo a la apertura, frenó cualquier oportunidad de negocio.

Habrá cerca de 400 empresas del sector petrolero que entre junio de 2020 y marzo de 2021 habrán cerrado sus procesos y negocios, a la espera de que haya un cambio en el sector.

La realidad es que las grandes empresas petroleras tienen problemas y lo que el director de Pemex no quiere entender es que sin esas compañías haciendo los servicios petroleros que les corresponden la estatal no podrá sola. Incluso en un mercado cerrado como el que se tuvo hasta 2016, la elección de contratistas era muy importante para los planes a mediano y largo plazo.

Pemex no puede operar exitosamente sola, nunca lo ha hecho y menos lo puede hacer ahora.

Por cierto, a pesar de los dichos de la Sener de crear una industria petrolera fuerte, no se tiene en los planes del gobierno, al menos en la perspectiva de corto y mediano plazo, un plan de rescate para el sector privado.

Cerrarán todas las que deban hacerlo, se recortarán hasta donde deban hacerlo, no importa ni el empleo ni el capital: Si Pemex no puede, nadie puede.

Los contratistas han dejado de operar hasta en un 60 por ciento, hablamos de al menos 500 empresas medianas y pequeñas que dependen de las grandes obras que se hacían en Pemex.

A la deuda con los proveedores se le debe sumar el costo financiero que arrastra la petrolera. Su deuda en pesos subió al menos 25 por ciento y en dólares creció 10 por ciento de acuerdo con los analistas.

Sin embargo, a pesar de que hay en este momento una posibilidad real de conseguir dinero en el mercado internacional, aunque tendrá un costo mucho más alto de lo planeado y habrá muy poca demanda, todavía existen quienes estén dispuestos a prestar más dinero a Pemex.

Para la petrolera es importante recuperar el grado de inversión, pero el asunto es que cada vez hacen nuevas operaciones que sinceramente sorprenden a todo mundo, hace unos días Pemex monetizó bonos por 95 mil millones de pesos que fueron usados para el pago de la deuda, la realidad es que se nota que es una medida desesperada y lo único que demuestra es la debilidad de la empresa.

El pago de la deuda de la petrolera es una de las prioridades de la empresa, hasta ahora los esfuerzos que han hecho desde su Dirección de Finanzas son muy malos, antes se contaba con el apoyo de la Secretaría de Hacienda que, en este momento, mejor se hizo a un lado.

El mal manejo de la deuda en Pemex hace que los avances que se pudieran lograr en exploración y producción sean borrados. Ya no hablemos de todo el sistema de refinación o de petroquímica a los que no se les hace nada. Pemex se hunde más rápido de lo que la 4T cree.




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