/ sábado 17 de octubre de 2020

¡Salgamos a votar!

Hoy domingo tenemos un compromiso y una obligación, ir a votar por el candidato o candidata que consideremos reúna el perfil más adecuado para representarnos en el Congreso de nuestro estado. Más allá de lo que mucho se comenta, que estas elecciones son más desairadas y donde son pocos los ciudadanos que emiten el sufragio, hay que mandar un mensaje claro y contundente. Quiero compartirles algunos datos, para lograr indignarlos, y sea esta molestia e indignación la que los motive a salir este domingo a las urnas. Primero, tenemos que saber que estas elecciones tienen un costo, un costo muy elevado, de hecho, serán las elecciones más caras de la historia en Coahuila.

Los once partidos con registro recibieron $168 millones de pesos para esta elección y por si fuera poco el Instituto Electoral de Coahuila recibió otro financiamiento para organizar las elecciones, $221 millones de pesos. En total $389 millones de pesos serán erogados en este proceso electoral. Tan solo eso debe hacernos reflexionar sobre la necesidad de ir a votar. Mucho se gasta, para que no se vote. Si dividimos el total que se gasta entre el total de votos, cada voto sale muy caro, por eso hay que votar para que el costo del voto sea el menor posible. Es una vergüenza que en las últimas elecciones para diputado local, tan solo salieron a votar el 39.6%, una verdadera pena, cuando hace dos años, salimos a votar más del 60%. ¿Qué nos hace tan apáticos?, es flojera, desidia, falta de interés, o simplemente son los candidatos, tan desangelados, reciclados, carentes de solvencia moral, sin experiencia, etc.

Debe estar por encima de todo esto el compromiso civil. Otra razón más para salir a votar, es solidarizarnos con los miles de ciudadanos que salieron sorteados para ser funcionarios de casilla, que se han preparado, y capacitado por personal del Instituto Nacional Electoral durante meses, para este momento, a pesar de la contingencia sanitaria, han arriesgado su salud, han respetado todos los protocolos de salud, para que tú, yo y cientos de miles de ciudadanos coahuilenses podamos ir a nuestra casilla a votar. Pensemos en esas personas, que se han comprometido con su país, con su estado, para fortalecer a nuestra democracia.


Hoy domingo tenemos un compromiso y una obligación, ir a votar por el candidato o candidata que consideremos reúna el perfil más adecuado para representarnos en el Congreso de nuestro estado. Más allá de lo que mucho se comenta, que estas elecciones son más desairadas y donde son pocos los ciudadanos que emiten el sufragio, hay que mandar un mensaje claro y contundente. Quiero compartirles algunos datos, para lograr indignarlos, y sea esta molestia e indignación la que los motive a salir este domingo a las urnas. Primero, tenemos que saber que estas elecciones tienen un costo, un costo muy elevado, de hecho, serán las elecciones más caras de la historia en Coahuila.

Los once partidos con registro recibieron $168 millones de pesos para esta elección y por si fuera poco el Instituto Electoral de Coahuila recibió otro financiamiento para organizar las elecciones, $221 millones de pesos. En total $389 millones de pesos serán erogados en este proceso electoral. Tan solo eso debe hacernos reflexionar sobre la necesidad de ir a votar. Mucho se gasta, para que no se vote. Si dividimos el total que se gasta entre el total de votos, cada voto sale muy caro, por eso hay que votar para que el costo del voto sea el menor posible. Es una vergüenza que en las últimas elecciones para diputado local, tan solo salieron a votar el 39.6%, una verdadera pena, cuando hace dos años, salimos a votar más del 60%. ¿Qué nos hace tan apáticos?, es flojera, desidia, falta de interés, o simplemente son los candidatos, tan desangelados, reciclados, carentes de solvencia moral, sin experiencia, etc.

Debe estar por encima de todo esto el compromiso civil. Otra razón más para salir a votar, es solidarizarnos con los miles de ciudadanos que salieron sorteados para ser funcionarios de casilla, que se han preparado, y capacitado por personal del Instituto Nacional Electoral durante meses, para este momento, a pesar de la contingencia sanitaria, han arriesgado su salud, han respetado todos los protocolos de salud, para que tú, yo y cientos de miles de ciudadanos coahuilenses podamos ir a nuestra casilla a votar. Pensemos en esas personas, que se han comprometido con su país, con su estado, para fortalecer a nuestra democracia.


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domingo 29 de noviembre de 2020

No es el virus lo que nos está matando

La apuesta de los gobiernos a que la conciencia social sea la forma de detener esta pandemia ha sido todo un fracaso. En un principio el aislamiento y confinamiento ayudaron a frenar en cierta forma los contagios, quizá ayudados por el temor de desconocer la gravedad del virus, sin embargo, a estas alturas, pedirles a los ciudadanos que nuevamente se queden en casa resulta difícil. Sobre todo, porque la economía se ha restablecido gradualmente, se han abierto comercios y eso sin lugar a dudas se ha vuelto un incentivo para que las personas tengan una mayor movilidad. Esta probado que, cuando se reduce la movilidad se reducen los contagios, sin embargo, tal parece que hemos estado sobreponiendo el tema económico sobre el tema de salud. No podemos pensar en una salud económica, sin una salud biológica. Definitivamente el panorama actual es desalentador, incluso peor que en el mes de mayo donde vivimos una crisis severa de contagios, colapsos hospitalarios y defunciones. Lamentablemente todavía hay mucha gente a la que parece no importarle saber que está poniendo en riesgo la vida de otros, al no acatar las medidas mínimas necesarias, al romper restricciones que son de carácter obligatorio. El que semana tras semana se repita la historia de cientos de reportes de reuniones y eventos que operan en la clandestinidad e infringen lo ya dispuesto por las autoridades, nos lleva concluir que el virus no es lo que está acabando con nosotros, sino la inconciencia de algunos ciudadanos irresponsables. Por hoy, no hay mejor vacuna que utilizar en todo momento el cubrebocas. ¿Acaso es tan difícil usarlo?. Yo no creo que el personal de salud aguante más, que el personal de inspección y verificación se pase todas las noches dispersando reuniones, eventos y fiestas, ese no es el camino. Entendamos todos que podemos estar peor de cómo estamos, imagínense que al enfermar un familiar no tenga una cama de hospital, que tenga que quedarse en su casa, que no consiga oxígeno, que solo tenga que pasar tiempo para la peor. No se vale que la irresponsabilidad de algunos ponga en riesgo la salud de varios, tenemos que ser más enérgicos, más estrictos, más duros en aplicar sanciones ejemplares.

Marco Antonio Zamarripa

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