/ viernes 16 de octubre de 2020

Ruptura en la cúpula militar 

Podría decirse que asistimos a una reedición del añejo pleito entre la caballería y la infantería del Ejército mexicano. Esas disputas que tuvieron un último episodio en 1988 cuando el general Antonio Riviello Bazán (oficial de infantería), mandó procesar a militares cercanos al general Juan Arévalo Gardoqui (oficial de caballería), su antecesor en la secretaría de la Defensa Nacional.

Nada tan distante porque 32 años después las circunstancias son inéditas y constituyen un parteaguas en la historia militar mexicana. Pese a que otra vez el narco vuelve a ser el elefante metido en la habitación.

La detención del general de división retirado Salvador Cienfuegos Zepeda, secretario de la Defensa Nacional en el sexenio pasado, ocurrida el jueves por la noche en el aeropuerto de Los Ángeles, California, es en primera instancia una ruptura al interior de la cúpula militar en México.

Y lo es porque Cienfuegos, oficial de infantería, era por un decreto presidencial que data de finales del sexenio de Luis Echeverría, asesor del actual secretario de la Defensa Nacional, el general de división Luis Crescencio Sandoval González (oficial de caballería). Este decreto convierte desde entonces a todos los exsecretarios de la Defensa Nacional en “intocables”. Gozan de un “fuero especial” que les impide ser citados por cualquier autoridad judicial del país.

Hasta hace un par de semanas la posibilidad de una detención del general Cienfuegos era algo fuera de toda realidad. Sobre todo porque la cúpula del poder militar en México no lo habría permitido.

Hace un par de semanas muy pocos medios de comunicación del país registraron la visita a México de Timothy J. Shea, jefe de la DEA, quien traía una serie de requerimientos a la autoridad mexicana. Poco o nada se supo de los mismos, salvo la urgencia por la detención de los operadores de Genaro García Luna, Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño García.

Ahora se sabe que uno de sus objetivos era tomar el pulso sobre la situación de los exmandos militares del sexenio pasado. Porque se habla de por lo menos una decena de generales en la mira de la DEA que aparecen como parte de las acusaciones contra el general Cienfuegos.

La orden de captura contra Cienfuegos solicitada por las autoridades estadounidenses se sabía al interior de la Sedena desde días atrás. La ruptura parte de que nadie de sus allegados y cercanos le informó. Se acabó la lealtad.

Las repercusiones al interior de las Fuerzas Armadas por la detención del general Cienfuegos, serían varias: Pérdida de confianza y liderazgo de los mandos superiores. Intento de censura, se buscará impedir que se trate el tema en los cuarteles, so pena de ser sancionado. Silencio en la cúpula militar, haciendo como si nada hubiese ocurrido. Desmotivación por parte de la tropa y oficiales subalternos en las operaciones contra el narcotráfico. “Para qué arriesgar la vida y la libertad, cuando el que está a la cabeza pacta con el enemigo”.

Estas consecuencias en su conjunto incidirán de forma negativa en la seguridad interior del país. Falta ver si el general Sandoval González da un paso adelante, y marca distancia de su antecesor para aminorar los costos a la institución.

@velediaz424

Podría decirse que asistimos a una reedición del añejo pleito entre la caballería y la infantería del Ejército mexicano. Esas disputas que tuvieron un último episodio en 1988 cuando el general Antonio Riviello Bazán (oficial de infantería), mandó procesar a militares cercanos al general Juan Arévalo Gardoqui (oficial de caballería), su antecesor en la secretaría de la Defensa Nacional.

Nada tan distante porque 32 años después las circunstancias son inéditas y constituyen un parteaguas en la historia militar mexicana. Pese a que otra vez el narco vuelve a ser el elefante metido en la habitación.

La detención del general de división retirado Salvador Cienfuegos Zepeda, secretario de la Defensa Nacional en el sexenio pasado, ocurrida el jueves por la noche en el aeropuerto de Los Ángeles, California, es en primera instancia una ruptura al interior de la cúpula militar en México.

Y lo es porque Cienfuegos, oficial de infantería, era por un decreto presidencial que data de finales del sexenio de Luis Echeverría, asesor del actual secretario de la Defensa Nacional, el general de división Luis Crescencio Sandoval González (oficial de caballería). Este decreto convierte desde entonces a todos los exsecretarios de la Defensa Nacional en “intocables”. Gozan de un “fuero especial” que les impide ser citados por cualquier autoridad judicial del país.

Hasta hace un par de semanas la posibilidad de una detención del general Cienfuegos era algo fuera de toda realidad. Sobre todo porque la cúpula del poder militar en México no lo habría permitido.

Hace un par de semanas muy pocos medios de comunicación del país registraron la visita a México de Timothy J. Shea, jefe de la DEA, quien traía una serie de requerimientos a la autoridad mexicana. Poco o nada se supo de los mismos, salvo la urgencia por la detención de los operadores de Genaro García Luna, Luis Cárdenas Palomino y Ramón Pequeño García.

Ahora se sabe que uno de sus objetivos era tomar el pulso sobre la situación de los exmandos militares del sexenio pasado. Porque se habla de por lo menos una decena de generales en la mira de la DEA que aparecen como parte de las acusaciones contra el general Cienfuegos.

La orden de captura contra Cienfuegos solicitada por las autoridades estadounidenses se sabía al interior de la Sedena desde días atrás. La ruptura parte de que nadie de sus allegados y cercanos le informó. Se acabó la lealtad.

Las repercusiones al interior de las Fuerzas Armadas por la detención del general Cienfuegos, serían varias: Pérdida de confianza y liderazgo de los mandos superiores. Intento de censura, se buscará impedir que se trate el tema en los cuarteles, so pena de ser sancionado. Silencio en la cúpula militar, haciendo como si nada hubiese ocurrido. Desmotivación por parte de la tropa y oficiales subalternos en las operaciones contra el narcotráfico. “Para qué arriesgar la vida y la libertad, cuando el que está a la cabeza pacta con el enemigo”.

Estas consecuencias en su conjunto incidirán de forma negativa en la seguridad interior del país. Falta ver si el general Sandoval González da un paso adelante, y marca distancia de su antecesor para aminorar los costos a la institución.

@velediaz424

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