/ jueves 28 de noviembre de 2019

Por una sociedad de paz y sin violencia

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Amigas y amigos, el 25 de Noviembre celebramos una vez más el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer; este tipo de violencia es quizá una de las más comunes y flagelantes del mundo actual, y que cuenta con elementos que hacen difícil su erradicación: la constante estigmatización de las víctimas, y la impunidad (y en algunos casos, hasta apoteosis) de los perpetuadores.

Este año, las Naciones Unidas han dado inicio a la campaña “Pinta el mundo de naranja; Generación Igualdad”, la cual tiene como objetivo dar difusión masiva a algunos de los datos más alarmantes de esta violencia, tales como:

1 de cada 3 mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual; de éstas, la gran mayoría por una pareja sentimental.

Sólo de la mitad de las mujeres casadas o en pareja tienen opinión sobre su propia sexualidad.

Casi 800 millones de mujeres y niñas, el día de hoy, contrajeron nupcias antes de los 18 años.

Una de cada 2 mujeres asesinadas en el 2017 perdió la vida a manos de un compañero sentimental o de un miembro de su familia. (En el caso de los hombres, sólo 1 de cada 20).

El 71% de las víctimas de trata son mujeres.

La violencia contra la mujer tiene una tasa de mortandad equiparable al cáncer.

Estos datos, amigas y amigos, son no sólo preocupantes, sino muy reprobables en una sociedad del conocimiento, donde la información viaja a la velocidad de la luz, pero los derechos llegan a vuelta de rueda; en nuestras manos está no dejar que estos temas sean letra muerta, hablarlos, humanizarlos, que todos sepan que la violencia contra la mujer es un asunto serio, y no sólo mediático.

A título personal, estoy convencida que, para tener una verdadera sociedad en paz, la erradicación de la violencia contra la mujer es un punto esencial. No podemos hablar de una comunidad segura, cuando ser mujer pareciera ser una situación de riesgo constante, necesitamos hacer más desde todos los ámbitos posibles, para que cada día que pasa, de pequeña conquista en pequeña conquista, garanticemos que nuestras hijas y nuestras nietas no heredarán la pesada carga que hoy pareciera ser del sexo femenino.

Desde la Coordinación de Servicios Educativos de La Laguna, entendemos así este gran reto: en el marco de este Día, hemos reforzado el Programa de Convivencia Escolar, en el que por instrucciones del gobernador Miguel Riquelme, hemos impulsado la institución de los Promotores de Paz, que son niñas y niños de la educación básica que, con acompañamiento constante de sus maestras y maestros, se encargan de difundir y promover la cultura de respeto y paz en el aula.

Además de esto, con este programa se otorga herramientas a padres, madres, y tutores, para la detección de factores de riesgo y la prevención de la violencia desde el hogar; estamos convencidos que nadie nace malo, y siempre que la familia, que es la institución más importante de la sociedad, le dé la mano a sus integrantes, muy difícilmente éstos se verán orillados al crimen y a la violencia.

Amigas y amigos, la violencia y la paz, son antónimos naturales: la ausencia de guerra no significa una vida en paz. Juntos como sociedad, tenemos la obligación de dejarle a las futuras generaciones, un mejor mundo que el que recibimos de nuestros padres. Está en nuestras manos.

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Amigas y amigos, el 25 de Noviembre celebramos una vez más el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer; este tipo de violencia es quizá una de las más comunes y flagelantes del mundo actual, y que cuenta con elementos que hacen difícil su erradicación: la constante estigmatización de las víctimas, y la impunidad (y en algunos casos, hasta apoteosis) de los perpetuadores.

Este año, las Naciones Unidas han dado inicio a la campaña “Pinta el mundo de naranja; Generación Igualdad”, la cual tiene como objetivo dar difusión masiva a algunos de los datos más alarmantes de esta violencia, tales como:

1 de cada 3 mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual; de éstas, la gran mayoría por una pareja sentimental.

Sólo de la mitad de las mujeres casadas o en pareja tienen opinión sobre su propia sexualidad.

Casi 800 millones de mujeres y niñas, el día de hoy, contrajeron nupcias antes de los 18 años.

Una de cada 2 mujeres asesinadas en el 2017 perdió la vida a manos de un compañero sentimental o de un miembro de su familia. (En el caso de los hombres, sólo 1 de cada 20).

El 71% de las víctimas de trata son mujeres.

La violencia contra la mujer tiene una tasa de mortandad equiparable al cáncer.

Estos datos, amigas y amigos, son no sólo preocupantes, sino muy reprobables en una sociedad del conocimiento, donde la información viaja a la velocidad de la luz, pero los derechos llegan a vuelta de rueda; en nuestras manos está no dejar que estos temas sean letra muerta, hablarlos, humanizarlos, que todos sepan que la violencia contra la mujer es un asunto serio, y no sólo mediático.

A título personal, estoy convencida que, para tener una verdadera sociedad en paz, la erradicación de la violencia contra la mujer es un punto esencial. No podemos hablar de una comunidad segura, cuando ser mujer pareciera ser una situación de riesgo constante, necesitamos hacer más desde todos los ámbitos posibles, para que cada día que pasa, de pequeña conquista en pequeña conquista, garanticemos que nuestras hijas y nuestras nietas no heredarán la pesada carga que hoy pareciera ser del sexo femenino.

Desde la Coordinación de Servicios Educativos de La Laguna, entendemos así este gran reto: en el marco de este Día, hemos reforzado el Programa de Convivencia Escolar, en el que por instrucciones del gobernador Miguel Riquelme, hemos impulsado la institución de los Promotores de Paz, que son niñas y niños de la educación básica que, con acompañamiento constante de sus maestras y maestros, se encargan de difundir y promover la cultura de respeto y paz en el aula.

Además de esto, con este programa se otorga herramientas a padres, madres, y tutores, para la detección de factores de riesgo y la prevención de la violencia desde el hogar; estamos convencidos que nadie nace malo, y siempre que la familia, que es la institución más importante de la sociedad, le dé la mano a sus integrantes, muy difícilmente éstos se verán orillados al crimen y a la violencia.

Amigas y amigos, la violencia y la paz, son antónimos naturales: la ausencia de guerra no significa una vida en paz. Juntos como sociedad, tenemos la obligación de dejarle a las futuras generaciones, un mejor mundo que el que recibimos de nuestros padres. Está en nuestras manos.

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