/ martes 21 de abril de 2020

Pemex, el desastre; Dos Bocas lo empeora

Pemex es un desastre. Todas las decisiones pasan por el pensamiento del Presidente. Sus bonos están en grado de especulación, no basura aún porque hay la certeza de que la Federación responderá, sin embargo, de sus 20 campos prioritarios sólo sirvieron cuatro y la meta de llegar a dos millones de barriles diarios de producción es imposible. Gastan donde no deben.

Pemex, Secretaría de Energía y Presidencia insisten: Dos Bocas va, a pesar de sus costos. Originalmente eran 8 mil millones de dólares, a 18 pesos por dólar; hoy está a 25 pesos, por lo que el costo aumentó 40%.

Las cuentas de Dos Bocas no salen. La inversión hecha o planeada relacionada con la refinería suma unos 10 mil millones de dólares. No se los cargan, pero ahí están: instalaciones eléctricas, navales, caminos y obra en Tabasco que de por sí ya es un desastre, y ahora no ve ningún beneficio. No repunta el empleo, no mejora la economía, los contratos caen sólo a unos cuantos y para los locales sólo hay migajas. En corto nos dicen que el gobernador Adán Augusto López Hernández se queja, pero no puede hacer nada.

López Hernández no es el mejor amigo de la secretaria de Energía, Rocío Nahle. No se llevan y la política de la funcionaria está enfocada a Veracruz, no a Tabasco. Con el director de Pemex, igual, Octavio Romero no lo necesita, si necesita algo busca al Presidente y ya. De ahí las quejas.

El desastre de Pemex viene por una nueva caída en las reservas petroleras, vencimientos de deuda (este año dos mil millones de dólares, seis mil en 2021 y cinco mil en 2022); su presupuesto consideraba petróleo a 40 dólares y Moody's y Fitch lo pusieron en grado especulativo.

Si Pemex quiere sobrevivir debe cerrar pozos, reestructurar planes y dejar de insistir en convertirse en el eje del desarrollo de la 4T. Sus decisiones de negocios deben ajustarse a la realidad de que, al primer trimestre, sus pérdidas se acerquen a 45/50 mil millones de pesos después de impuestos y derechos.

Buzos

1.-Aguas con los piratas en Campeche, la tierra y el mar de Alito Moreno; que se ha infestado de malandros que atacan a las embarcaciones. Hay una alerta desde EU y ya atracaron a cinco naves saliendo desde Ciudad del Carmen y lo mismo atacan a embarcaciones privadas que a instalaciones de Pemex. Las denuncias hechas desde EU señalan que el área usada para los atracos se mueve desde Dos Bocas hasta Ciudad del Carmen, traen armas y tácticas paramilitares. No hay forma de que el personal los detenga.

2.-¿Quién decidió que el precio de la Mezcla Mexicana de Exportación fuera negativo… pero no tanto? Bueno, recuerde que hoy la cabeza de PMI es el doctor Ulises Hernández, un viejo lobo de mar que es bueno para batear bolas rápidas y ayer se aventó una buena, dijo que el petróleo cerró en 7.12 dólares, tres menos que el WTI, lo cual es imposible…y lo saben.

3.- Anguiplast, de José Anguiano, se convirtió en un proveedor fundamental del Sector Salud para garantizar el abasto de productos como bolsas para el manejo de residuos peligrosos, biológicos e infecciosos (RPBI), así como bolsas para cadáveres. Su planta en Arandas, Jalisco, fabrica unas tres mil toneladas al mes de estos insumos con 800 trabajadores.

Pemex es un desastre. Todas las decisiones pasan por el pensamiento del Presidente. Sus bonos están en grado de especulación, no basura aún porque hay la certeza de que la Federación responderá, sin embargo, de sus 20 campos prioritarios sólo sirvieron cuatro y la meta de llegar a dos millones de barriles diarios de producción es imposible. Gastan donde no deben.

Pemex, Secretaría de Energía y Presidencia insisten: Dos Bocas va, a pesar de sus costos. Originalmente eran 8 mil millones de dólares, a 18 pesos por dólar; hoy está a 25 pesos, por lo que el costo aumentó 40%.

Las cuentas de Dos Bocas no salen. La inversión hecha o planeada relacionada con la refinería suma unos 10 mil millones de dólares. No se los cargan, pero ahí están: instalaciones eléctricas, navales, caminos y obra en Tabasco que de por sí ya es un desastre, y ahora no ve ningún beneficio. No repunta el empleo, no mejora la economía, los contratos caen sólo a unos cuantos y para los locales sólo hay migajas. En corto nos dicen que el gobernador Adán Augusto López Hernández se queja, pero no puede hacer nada.

López Hernández no es el mejor amigo de la secretaria de Energía, Rocío Nahle. No se llevan y la política de la funcionaria está enfocada a Veracruz, no a Tabasco. Con el director de Pemex, igual, Octavio Romero no lo necesita, si necesita algo busca al Presidente y ya. De ahí las quejas.

El desastre de Pemex viene por una nueva caída en las reservas petroleras, vencimientos de deuda (este año dos mil millones de dólares, seis mil en 2021 y cinco mil en 2022); su presupuesto consideraba petróleo a 40 dólares y Moody's y Fitch lo pusieron en grado especulativo.

Si Pemex quiere sobrevivir debe cerrar pozos, reestructurar planes y dejar de insistir en convertirse en el eje del desarrollo de la 4T. Sus decisiones de negocios deben ajustarse a la realidad de que, al primer trimestre, sus pérdidas se acerquen a 45/50 mil millones de pesos después de impuestos y derechos.

Buzos

1.-Aguas con los piratas en Campeche, la tierra y el mar de Alito Moreno; que se ha infestado de malandros que atacan a las embarcaciones. Hay una alerta desde EU y ya atracaron a cinco naves saliendo desde Ciudad del Carmen y lo mismo atacan a embarcaciones privadas que a instalaciones de Pemex. Las denuncias hechas desde EU señalan que el área usada para los atracos se mueve desde Dos Bocas hasta Ciudad del Carmen, traen armas y tácticas paramilitares. No hay forma de que el personal los detenga.

2.-¿Quién decidió que el precio de la Mezcla Mexicana de Exportación fuera negativo… pero no tanto? Bueno, recuerde que hoy la cabeza de PMI es el doctor Ulises Hernández, un viejo lobo de mar que es bueno para batear bolas rápidas y ayer se aventó una buena, dijo que el petróleo cerró en 7.12 dólares, tres menos que el WTI, lo cual es imposible…y lo saben.

3.- Anguiplast, de José Anguiano, se convirtió en un proveedor fundamental del Sector Salud para garantizar el abasto de productos como bolsas para el manejo de residuos peligrosos, biológicos e infecciosos (RPBI), así como bolsas para cadáveres. Su planta en Arandas, Jalisco, fabrica unas tres mil toneladas al mes de estos insumos con 800 trabajadores.

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