/ martes 7 de julio de 2020

No creemos

Los seres humanos somos tan especiales que fuimos dotados de ciertos elementos que, dados los momentos y dadas las circunstancias, nos adaptamos o terminamos por exiliarnos.

Citaré un texto con su capítulo y versículo –desde el terreno bíblico- que nos narra una virtud que independientemente del credo al que pertenezcamos me queda claro, que es aplicable a la realidad que nos acontece hoy en día.

En Hebreos, capítulo 11 versículo 1 nos explica el evangelista San Pablo –que en su tiempo fue un Apóstol designado a predicar la palabra de Dios- “Es, pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

En dicho pasaje, en todo su contexto habla de la fe que los grandes religiosos y hombres que vivieron hace cientos de siglos, mantuvieron una fe inquebrantable en cosas que no se podían percibir, o en este caso, en una deidad que se les había predicado a través de sus padres o antepasados.

Tácitamente la fe es eso, confiar en algo que posiblemente no estemos viendo de manera literal, pero que existe y se cuenta con la convicción de ello. Hoy en nuestros días, resulta irónico o incongruente, que no tengamos el más mínimo recato o cuidado en creer que este virus mortal nos está matando y ha matado ya a miles de personas en el mundo y en nuestro país, en nuestro estado y nuestra ciudad.

Ni los 72 nuevos casos de COVID - 19 en la entidad, incluida una defunción de un hombre de 67 años del municipio de Francisco I. Madero, al día de hoy, se contabilizan en Coahuila en total, 4,778 casos - incluidos 256 decesos. Si nos vamos de lado de La Laguna de Durango, 2, 369 casos confirmados y los 872 sospechosos; creo que a muchos no nos dice nada, muchos pensaron que era mentira y lamentablemente hoy ya no están entre nosotros.

Entiendo que hay miles de personas que no tienen de otra, no existe una baraja amplia para ellos de poder prescindir de salir a la calle, hay quienes tienen que salir a ganarse el pan de cada día, pero siento que existe un lapso del día en el que la reflexión tendrá que entrar en acción.

Veo a decenas o cientos y quizás a miles de personas que no tienen el más mínimo cuidado de contar con los medios básicos de protección, sé también que no nos gusta portar un cubre bocas, gel antibacterial, pero ahora si como dijera la otrora periodista, Cristina Pacheco, “Aquí nos tocó vivir”. Yo diría, “Así nos tocó vivir”.

Los seres humanos somos tan especiales que fuimos dotados de ciertos elementos que, dados los momentos y dadas las circunstancias, nos adaptamos o terminamos por exiliarnos.

Citaré un texto con su capítulo y versículo –desde el terreno bíblico- que nos narra una virtud que independientemente del credo al que pertenezcamos me queda claro, que es aplicable a la realidad que nos acontece hoy en día.

En Hebreos, capítulo 11 versículo 1 nos explica el evangelista San Pablo –que en su tiempo fue un Apóstol designado a predicar la palabra de Dios- “Es, pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

En dicho pasaje, en todo su contexto habla de la fe que los grandes religiosos y hombres que vivieron hace cientos de siglos, mantuvieron una fe inquebrantable en cosas que no se podían percibir, o en este caso, en una deidad que se les había predicado a través de sus padres o antepasados.

Tácitamente la fe es eso, confiar en algo que posiblemente no estemos viendo de manera literal, pero que existe y se cuenta con la convicción de ello. Hoy en nuestros días, resulta irónico o incongruente, que no tengamos el más mínimo recato o cuidado en creer que este virus mortal nos está matando y ha matado ya a miles de personas en el mundo y en nuestro país, en nuestro estado y nuestra ciudad.

Ni los 72 nuevos casos de COVID - 19 en la entidad, incluida una defunción de un hombre de 67 años del municipio de Francisco I. Madero, al día de hoy, se contabilizan en Coahuila en total, 4,778 casos - incluidos 256 decesos. Si nos vamos de lado de La Laguna de Durango, 2, 369 casos confirmados y los 872 sospechosos; creo que a muchos no nos dice nada, muchos pensaron que era mentira y lamentablemente hoy ya no están entre nosotros.

Entiendo que hay miles de personas que no tienen de otra, no existe una baraja amplia para ellos de poder prescindir de salir a la calle, hay quienes tienen que salir a ganarse el pan de cada día, pero siento que existe un lapso del día en el que la reflexión tendrá que entrar en acción.

Veo a decenas o cientos y quizás a miles de personas que no tienen el más mínimo cuidado de contar con los medios básicos de protección, sé también que no nos gusta portar un cubre bocas, gel antibacterial, pero ahora si como dijera la otrora periodista, Cristina Pacheco, “Aquí nos tocó vivir”. Yo diría, “Así nos tocó vivir”.

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