/ miércoles 14 de octubre de 2020

Ni soldados ni policías

Por estos días de octubre un grupo de mandos civiles de la Guardia Nacional se encuentran en las aulas de la Escuela Superior de Guerra, asisten a uno de los primeros cursos que les impartirán sobre mando y liderazgo, dos de los conceptos clave para entender la naturaleza sobre la que se construye la disciplina y el espíritu de cuerpo de las fuerzas armadas.

Falta un mes para que se anuncien los ascensos militares en la Marina, Fuerza Aérea y Ejército, y menos de dos para que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador llegue a su segundo año. En este lapso vendrán anuncios importantes sobre la configuración que vive al interior la Guardia Nacional de la que poco o nada se ha dicho.

En días pasados se supo que a partir del 6 de octubre la Guardia Nacional dejaba de estar bajo la coordinación operativa de la secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, que en la práctica nunca lo estuvo. Formalmente pasó a depender de la Secretaría de la Defensa Nacional, que es la dependencia sobre la que se levantó la estructura del nuevo cuerpo de seguridad federal.

El documento dado a conocer es de relevancia ya que resalta que la coordinación operativa dependerá de cada uno de los 12 mandos de región militar en que está dividido el país. Aunque los comandantes militares no podrán utilizar a la Guardia Nacional para servicios que son parte de sus tareas cotidianas.

Cada coordinador regional, en su gran mayoría generales en servicio activo algunos de ellos al mando de alguna de las 12 brigadas de Policía Militar (en labores de Guardia Nacional) distribuidas en el país, rendirán informes a los comandantes de región militar.

Este era el paso que faltaba para que formalmente la Sedena asumiera el control operativo de la GN. En el documento se señala que cada comandancia de región y zona militar nombrará un enlace entre los estados mayores y los coordinadores estatales de la GN para agilizar trámites y procedimientos.

No por algo en el medio militar se dice que asistimos al nacimiento de una nueva rama de las fuerzas armadas. En el futuro inmediato se contempla que a los marinos, pilotos de guerra y soldados, se les sume los integrantes de la Guardia Nacional.

La imagen que se buscará construir de cara a la población civil es que no son policias aunque hacen labores policiacas, no son soldados aunque actúan y tienen formación militar. Son guardias nacionales con todo lo nuevo que ello implicará.

La discusión por estos días es sobre la reforma constitucional que se aprobó el año pasado donde quedó establecido que la GN tendría mando civil. Se analiza según diversas fuentes la posibilidad hacer adiciones legislativas a esa reforma, donde quedaría establecido que la corporación dejaría de pertenecer orgánicamente a la SSPC y pasaría a formar parte de la Sedena.

La coyuntura se presta para ello. Este fin de semana se cumple un año del fiasco conocido como “Culiacanazo”, se espera que Alfonso Durazo, el fallido secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, deje su cargo para buscar la candidatura al gobierno de su estado natal. Entre los cambios que vendrán se prevé que su lugar lo ocupe un militar de alto rango en retiro.

@velediaz424

Por estos días de octubre un grupo de mandos civiles de la Guardia Nacional se encuentran en las aulas de la Escuela Superior de Guerra, asisten a uno de los primeros cursos que les impartirán sobre mando y liderazgo, dos de los conceptos clave para entender la naturaleza sobre la que se construye la disciplina y el espíritu de cuerpo de las fuerzas armadas.

Falta un mes para que se anuncien los ascensos militares en la Marina, Fuerza Aérea y Ejército, y menos de dos para que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador llegue a su segundo año. En este lapso vendrán anuncios importantes sobre la configuración que vive al interior la Guardia Nacional de la que poco o nada se ha dicho.

En días pasados se supo que a partir del 6 de octubre la Guardia Nacional dejaba de estar bajo la coordinación operativa de la secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, que en la práctica nunca lo estuvo. Formalmente pasó a depender de la Secretaría de la Defensa Nacional, que es la dependencia sobre la que se levantó la estructura del nuevo cuerpo de seguridad federal.

El documento dado a conocer es de relevancia ya que resalta que la coordinación operativa dependerá de cada uno de los 12 mandos de región militar en que está dividido el país. Aunque los comandantes militares no podrán utilizar a la Guardia Nacional para servicios que son parte de sus tareas cotidianas.

Cada coordinador regional, en su gran mayoría generales en servicio activo algunos de ellos al mando de alguna de las 12 brigadas de Policía Militar (en labores de Guardia Nacional) distribuidas en el país, rendirán informes a los comandantes de región militar.

Este era el paso que faltaba para que formalmente la Sedena asumiera el control operativo de la GN. En el documento se señala que cada comandancia de región y zona militar nombrará un enlace entre los estados mayores y los coordinadores estatales de la GN para agilizar trámites y procedimientos.

No por algo en el medio militar se dice que asistimos al nacimiento de una nueva rama de las fuerzas armadas. En el futuro inmediato se contempla que a los marinos, pilotos de guerra y soldados, se les sume los integrantes de la Guardia Nacional.

La imagen que se buscará construir de cara a la población civil es que no son policias aunque hacen labores policiacas, no son soldados aunque actúan y tienen formación militar. Son guardias nacionales con todo lo nuevo que ello implicará.

La discusión por estos días es sobre la reforma constitucional que se aprobó el año pasado donde quedó establecido que la GN tendría mando civil. Se analiza según diversas fuentes la posibilidad hacer adiciones legislativas a esa reforma, donde quedaría establecido que la corporación dejaría de pertenecer orgánicamente a la SSPC y pasaría a formar parte de la Sedena.

La coyuntura se presta para ello. Este fin de semana se cumple un año del fiasco conocido como “Culiacanazo”, se espera que Alfonso Durazo, el fallido secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, deje su cargo para buscar la candidatura al gobierno de su estado natal. Entre los cambios que vendrán se prevé que su lugar lo ocupe un militar de alto rango en retiro.

@velediaz424

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