/ domingo 27 de octubre de 2019

Misma estrategia, mismos resultados

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo”…Una y otra vez hemos criticado a los que nos antecedieron, tratando de justificar errores o falta de resultados, eso es muy común entre las administraciones que van y vienen y a los ciudadanos de a pie no nos importa qué se hizo o se dejó de hacer en el pasado.

Decir que nos dejaron un país, un estado o un municipio en crisis o plagado de problemáticas ha sido la salida más fácil, pero si se estuvo en campaña prometiendo solucionar estos problemas, entonces se tenía conocimiento de la magnitud de los mismos.

Promesas van, promesas vienen. La estrategia nacional de seguridad no debería depender del éxito o fracaso de los operativos que llevan a cabo, pero es un hecho que la violencia sigue creciendo y creciendo, a diferentes ritmos en diversos delitos, pero que hasta hoy no se ve claridad, ni resultados como se prometió se verían en los primeros seis meses.

Esperar resultados distintos haciendo lo mismo es una locura. Tanto hemos criticado las estrategias de las dos administraciones anteriores que hoy la estrategia no es muy distinta. Quizá en discurso, pero no en acciones. Ir en la búsqueda de las cabezas de los grupos delictivos para después extraditarlos no ha funcionado, sólo echemos un vistazo como está el país. Un sinnúmero de importantes detenciones de los principales líderes de grandes cárteles han sido detenidos o abatidos en los últimos dos sexenios y los homicidios siguen, los secuestros crecen, las extorsiones igual, el sistema penitenciario tampoco se escapa.

Combatir este fenómeno cortando la cabeza es como la Hidra de Lerna. Hay que pensar en que las estrategias debe ser pensadas de abajo hacia arriba, es decir desde nuestras policías locales, su fortalecimiento y profesionalización se ha ido abandonando. Claro, debe estar acompañada de una estrategia “quirúrgica” donde se debilite a la estructura de la organización, operativos coordinados de los diferentes órdenes de gobierno, con detenciones simultáneas, afectando sus fuentes de ingreso, el lavado de dinero, empresas fachada, trata de personas, laboratorios, rutas de trasiego, hasta identificar funcionarios públicos en contubernio.

Sólo así se verá un cambio en la estrategia y se verán diferentes resultados.

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo”…Una y otra vez hemos criticado a los que nos antecedieron, tratando de justificar errores o falta de resultados, eso es muy común entre las administraciones que van y vienen y a los ciudadanos de a pie no nos importa qué se hizo o se dejó de hacer en el pasado.

Decir que nos dejaron un país, un estado o un municipio en crisis o plagado de problemáticas ha sido la salida más fácil, pero si se estuvo en campaña prometiendo solucionar estos problemas, entonces se tenía conocimiento de la magnitud de los mismos.

Promesas van, promesas vienen. La estrategia nacional de seguridad no debería depender del éxito o fracaso de los operativos que llevan a cabo, pero es un hecho que la violencia sigue creciendo y creciendo, a diferentes ritmos en diversos delitos, pero que hasta hoy no se ve claridad, ni resultados como se prometió se verían en los primeros seis meses.

Esperar resultados distintos haciendo lo mismo es una locura. Tanto hemos criticado las estrategias de las dos administraciones anteriores que hoy la estrategia no es muy distinta. Quizá en discurso, pero no en acciones. Ir en la búsqueda de las cabezas de los grupos delictivos para después extraditarlos no ha funcionado, sólo echemos un vistazo como está el país. Un sinnúmero de importantes detenciones de los principales líderes de grandes cárteles han sido detenidos o abatidos en los últimos dos sexenios y los homicidios siguen, los secuestros crecen, las extorsiones igual, el sistema penitenciario tampoco se escapa.

Combatir este fenómeno cortando la cabeza es como la Hidra de Lerna. Hay que pensar en que las estrategias debe ser pensadas de abajo hacia arriba, es decir desde nuestras policías locales, su fortalecimiento y profesionalización se ha ido abandonando. Claro, debe estar acompañada de una estrategia “quirúrgica” donde se debilite a la estructura de la organización, operativos coordinados de los diferentes órdenes de gobierno, con detenciones simultáneas, afectando sus fuentes de ingreso, el lavado de dinero, empresas fachada, trata de personas, laboratorios, rutas de trasiego, hasta identificar funcionarios públicos en contubernio.

Sólo así se verá un cambio en la estrategia y se verán diferentes resultados.

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