/ miércoles 15 de septiembre de 2021

¿Mexicanos patriotas o simples patrioteros?

“La patria no es el suelo; es la libertad, el orden, la civilización, organizada.”

Juan Alberdi

Mucho se ha discutido si los mexicanos deberíamos ser identificados como auténticos patriotas por el simple hecho de celebrar las fechas más importantes de nuestra independencia, recordando a nuestros los héroes que defendieron el derecho de tener un territorio libre y con ventajas para todos los ciudadanos, o ser reconocidos como simples patrioteros.

Porque según lo explica el escritor y político argentino, Juan Alberdi (nacido justamente en 1810), “la patria no es el territorio; es la libertad, la economía nacional, la educación, organizada todo en el suelo nativo, bajo su enseña y su nombre”, como dejando en claro que las manifestaciones patrióticas ruidosas no significan patriotismo.

“El verdadero patriota -advierte el famoso escritor francés, Honorato Balzac, es el ciudadano plenamente convencido de la importancia de las leyes para hacerlas ejecutar, incluso a su costa y riesgo”, aun cuando hay siempre opiniones adversas a las normas establecidas en el país, a pesar de ser producto de un proceso legislativo en una auténtica democracia.

Existe la libertad de disentir, nadie lo puede negar, siempre y cuando se realice por los medios establecidos y sobre bases reales, verdaderas.

La historia oficial nos informa que la madrugada del 16 de septiembre de 1810 se inició la lucha armada en el pueblo de Dolores, Guanajuato, al arengar el cura Miguel Hidalgo y Costilla, a levantarse en armas para que nuestro territorio, entonces conocido como Nueva España, no dependiera de quienes malamente ejercían el poder en nombre de la corona hispana.

Tuvieron que transcurrir once largos años para darse por terminados los combates entre insurgentes y realistas, lo cual sucedió el 10 de febrero de 1821, para entrar en un proceso legal que significara la consumación de la no dependencia española, primero con el Plan de Iguala, realizado el 24 del propio mes de febrero, y seis meses después (el 24 de agosto de 1821) con la firma del documento oficial de la separación de España (signado también por Vicente Guerrero), mediante los Tratados de Córdoba.

Fueron esos convenios los que lograron la anhelada separación del poder español, firmando los documentos necesarios en la entonces villa de Córdoba, Veracruz, en un inmueble que todavía hoy pervive, cuyo edificio histórico es conocido como “Los Arcos de Zeballos”. Es por ello que el 24 de agosto de 2021 se celebraron, oficialmente, los 200 años de la trascendental signatura.

Dichos tratados ratificaban, con algunas variaciones, las cláusulas del Plan de Iguala, cuyo convenio consta de 17 artículos, mediante los cuales se reconoce la independencia y soberanía de nuestro país. Sin embargo, al ser presentado el documento al soberano español, éste lo rechaza, surgiendo con este rechazo la instauración del efímero Imperio de Agustín de Iturbide.

Pero volviendo a la conmemoración del comienzo de la lucha armada del 16 de septiembre de 1810, resulta curioso como la decisión de un caudillo o un tirano, como en este caso lo fue el ex presidente Porfirio Díaz, ordenara que la celebración se realiza la noche del 15 de septiembre, pues de paso se festejaría el cumpleaños del mandatario.

Y es que haciendo un poco de historia, la noche del 15 de septiembre de 1810 llegaron dos jinetes al pueblo de Dolores, donde fueron recibidos por el cura Miguel Hidalgo; los de a caballo eran Ignacio Allende y Juan Aldama, quienes traían el encargo de informar que la conspiración que fraguaban había sido descubierta y era necesario adelantar la insurrección.

Fue entonces que a las 5 de la madrugada del día siguiente, 16 de septiembre se hizo sonar sin pausa la campana de la iglesia de Dolores, motivando que los vecinos se reunieran en poco tiempo en el atrio del templo, donde Hidalgo los incitó a levantarse en armas contra el gobierno colonial, al grito de “¡Muera el mal gobierno! ¡Viva Fernando VII! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Mueran los gachupines!”.

Hidalgo es considerado el Padre de la Patria, por haber prendido la mecha de la lucha independentista, pero el artífice de que fuera una nación libre y soberana fue el cura José María Morelos, puesto que sus ideales están plasmados en su escrito titulado “Sentimientos de la Nación”.

El resto de la historia ya es conocido por mucha gente en México, y es inevitable porque seguimos siendo de espíritu patriotero, motivo por el cual gritamos ¡Viva México! El 15 de septiembre (e incluso agregándole una expresión vulgar, para que tome fuerza nuestra envalentonada expresión); haciéndonos presentes en la “Ceremonia del Grito de Independencia”, enmarcada con fuegos pirotécnicos, vistiendo ropa de colores vistosos, banderitas tricolores, saboreando nuestra comida tradicional y degustando bebidas espirituosas. Y al día siguiente, ya con menos ímpetu, asistiendo a presenciar el tradicional desfile cívico-militar.

Sin embargo, deberíamos tomar en cuenta también lo expresado por Joaquín Setanti y Alcina, militar, filósofo y escritor de aforismo, de origen italiano: “Vive en tu Patria y sírvela, a pesar de toda ingratitud (traduciendo esta última palabra, y aplicándola, a tanto sinvergüenza y criminales, dentro y fuera del gobierno). ¿O usted, amable lector, qué piensa?

¡Hasta la próxima!

“La patria no es el suelo; es la libertad, el orden, la civilización, organizada.”

Juan Alberdi

Mucho se ha discutido si los mexicanos deberíamos ser identificados como auténticos patriotas por el simple hecho de celebrar las fechas más importantes de nuestra independencia, recordando a nuestros los héroes que defendieron el derecho de tener un territorio libre y con ventajas para todos los ciudadanos, o ser reconocidos como simples patrioteros.

Porque según lo explica el escritor y político argentino, Juan Alberdi (nacido justamente en 1810), “la patria no es el territorio; es la libertad, la economía nacional, la educación, organizada todo en el suelo nativo, bajo su enseña y su nombre”, como dejando en claro que las manifestaciones patrióticas ruidosas no significan patriotismo.

“El verdadero patriota -advierte el famoso escritor francés, Honorato Balzac, es el ciudadano plenamente convencido de la importancia de las leyes para hacerlas ejecutar, incluso a su costa y riesgo”, aun cuando hay siempre opiniones adversas a las normas establecidas en el país, a pesar de ser producto de un proceso legislativo en una auténtica democracia.

Existe la libertad de disentir, nadie lo puede negar, siempre y cuando se realice por los medios establecidos y sobre bases reales, verdaderas.

La historia oficial nos informa que la madrugada del 16 de septiembre de 1810 se inició la lucha armada en el pueblo de Dolores, Guanajuato, al arengar el cura Miguel Hidalgo y Costilla, a levantarse en armas para que nuestro territorio, entonces conocido como Nueva España, no dependiera de quienes malamente ejercían el poder en nombre de la corona hispana.

Tuvieron que transcurrir once largos años para darse por terminados los combates entre insurgentes y realistas, lo cual sucedió el 10 de febrero de 1821, para entrar en un proceso legal que significara la consumación de la no dependencia española, primero con el Plan de Iguala, realizado el 24 del propio mes de febrero, y seis meses después (el 24 de agosto de 1821) con la firma del documento oficial de la separación de España (signado también por Vicente Guerrero), mediante los Tratados de Córdoba.

Fueron esos convenios los que lograron la anhelada separación del poder español, firmando los documentos necesarios en la entonces villa de Córdoba, Veracruz, en un inmueble que todavía hoy pervive, cuyo edificio histórico es conocido como “Los Arcos de Zeballos”. Es por ello que el 24 de agosto de 2021 se celebraron, oficialmente, los 200 años de la trascendental signatura.

Dichos tratados ratificaban, con algunas variaciones, las cláusulas del Plan de Iguala, cuyo convenio consta de 17 artículos, mediante los cuales se reconoce la independencia y soberanía de nuestro país. Sin embargo, al ser presentado el documento al soberano español, éste lo rechaza, surgiendo con este rechazo la instauración del efímero Imperio de Agustín de Iturbide.

Pero volviendo a la conmemoración del comienzo de la lucha armada del 16 de septiembre de 1810, resulta curioso como la decisión de un caudillo o un tirano, como en este caso lo fue el ex presidente Porfirio Díaz, ordenara que la celebración se realiza la noche del 15 de septiembre, pues de paso se festejaría el cumpleaños del mandatario.

Y es que haciendo un poco de historia, la noche del 15 de septiembre de 1810 llegaron dos jinetes al pueblo de Dolores, donde fueron recibidos por el cura Miguel Hidalgo; los de a caballo eran Ignacio Allende y Juan Aldama, quienes traían el encargo de informar que la conspiración que fraguaban había sido descubierta y era necesario adelantar la insurrección.

Fue entonces que a las 5 de la madrugada del día siguiente, 16 de septiembre se hizo sonar sin pausa la campana de la iglesia de Dolores, motivando que los vecinos se reunieran en poco tiempo en el atrio del templo, donde Hidalgo los incitó a levantarse en armas contra el gobierno colonial, al grito de “¡Muera el mal gobierno! ¡Viva Fernando VII! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Mueran los gachupines!”.

Hidalgo es considerado el Padre de la Patria, por haber prendido la mecha de la lucha independentista, pero el artífice de que fuera una nación libre y soberana fue el cura José María Morelos, puesto que sus ideales están plasmados en su escrito titulado “Sentimientos de la Nación”.

El resto de la historia ya es conocido por mucha gente en México, y es inevitable porque seguimos siendo de espíritu patriotero, motivo por el cual gritamos ¡Viva México! El 15 de septiembre (e incluso agregándole una expresión vulgar, para que tome fuerza nuestra envalentonada expresión); haciéndonos presentes en la “Ceremonia del Grito de Independencia”, enmarcada con fuegos pirotécnicos, vistiendo ropa de colores vistosos, banderitas tricolores, saboreando nuestra comida tradicional y degustando bebidas espirituosas. Y al día siguiente, ya con menos ímpetu, asistiendo a presenciar el tradicional desfile cívico-militar.

Sin embargo, deberíamos tomar en cuenta también lo expresado por Joaquín Setanti y Alcina, militar, filósofo y escritor de aforismo, de origen italiano: “Vive en tu Patria y sírvela, a pesar de toda ingratitud (traduciendo esta última palabra, y aplicándola, a tanto sinvergüenza y criminales, dentro y fuera del gobierno). ¿O usted, amable lector, qué piensa?

¡Hasta la próxima!