/ miércoles 12 de mayo de 2021

Mensajes del poder paralelo

Las formas como el discurso oficial oculta la realidad mafiosa, siguen un patrón que desnuda el andamiaje para disimular la crisis en seguridad y justicia que desborda amplias regiones de México.

La lección de los últimos tres sexenios es que el crimen organizado ha abandonado su rol marginal y ha accedido al núcleo de la sociedad, donde el Estado ya no es la única institución que ejerce el poder coercitivo y de control. Las mafias controlan territorios, ponen y disponen de autoridades locales, y tienen su primera línea de acción con policías y ministerios públicos a su servicio.

El lugar que mejor retrata esta realidad hoy día es Jalisco, donde el terror y la barbarie han asaltado la vida cotidiana. Es difícil encontrar una referencia reciente en la infinidad de mensajes y discursos del presidente Andrés Manuel López Obrador, que aluda a la violenta crisis de inseguridad que azota el área metropolitana de Guadalajara, los municipios alteños y la región de la costa.

El presidente de la república sigue los pasos que los especialistas en crimen organizado han señalado sobre las formas que tiene el poder político para eludir la criminalidad mafiosa. Primero la negación, no existe. Después la relativización, no es tan grave. Continua con un distanciamiento, sucede a otros, no a nosotros. Y llega al mutis, callar, no hablar sobre las organizaciones que tienen tomados territorios y que todos los días lanzan desafíos a las autoridades aprovechando el divorcio político entre la federación y algunos gobernadores, como el caso de Enrique Alfaro en Jalisco.

El pasado 1 de marzo el general de división Arturo Trinidad González tomó posesión como nuevo comandante de la quinta región militar con atribuciones de mando de las tropas que pertenecen a las zonas militares de Colima, Nayarit, Aguascalientes, Zacatecas y Jalisco.

Desde su antiguo puesto de subjefe operativo del Estado Mayor de la Defensa Nacional, el general Trinidad González estaba al tanto de los despliegues para enfrentar los grupos armados que se apoderaron de carreteras y comunidades rurales en estas entidades, donde la organización criminal transnacional que se hace llamar Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha tomado control de varias zonas.

El general recibió una región en permanente sobresalto. Las crisis que le han tocado no habían tenido desenlaces tan trágicos como el sucedido en días pasados, cuando un comando que portaba chalecos con las iniciales de ésta organización criminal, entró a una casa habitación en Tlaquepaque y secuestró a tres jóvenes estudiantes, entre ellos una mujer, cuyos cuerpos fueron encontrados sin vida horas después en un camino de San Cristóbal de la Barranca.

Más allá de la versión oficial que asegura se trató de “una confusión”, el agravio a la sociedad ha elevado un grado más el hartazgo contra autoridades de todos los niveles de gobierno. La inacción de la Guardia Nacional y el repliegue del Ejército y Marina, resultan en este momento el mejor retrato de que quien manda en Jalisco y en otras regiones del país, es el poder paralelo, el poder real, la criminalidad mafiosa.

@velediaz424

Las formas como el discurso oficial oculta la realidad mafiosa, siguen un patrón que desnuda el andamiaje para disimular la crisis en seguridad y justicia que desborda amplias regiones de México.

La lección de los últimos tres sexenios es que el crimen organizado ha abandonado su rol marginal y ha accedido al núcleo de la sociedad, donde el Estado ya no es la única institución que ejerce el poder coercitivo y de control. Las mafias controlan territorios, ponen y disponen de autoridades locales, y tienen su primera línea de acción con policías y ministerios públicos a su servicio.

El lugar que mejor retrata esta realidad hoy día es Jalisco, donde el terror y la barbarie han asaltado la vida cotidiana. Es difícil encontrar una referencia reciente en la infinidad de mensajes y discursos del presidente Andrés Manuel López Obrador, que aluda a la violenta crisis de inseguridad que azota el área metropolitana de Guadalajara, los municipios alteños y la región de la costa.

El presidente de la república sigue los pasos que los especialistas en crimen organizado han señalado sobre las formas que tiene el poder político para eludir la criminalidad mafiosa. Primero la negación, no existe. Después la relativización, no es tan grave. Continua con un distanciamiento, sucede a otros, no a nosotros. Y llega al mutis, callar, no hablar sobre las organizaciones que tienen tomados territorios y que todos los días lanzan desafíos a las autoridades aprovechando el divorcio político entre la federación y algunos gobernadores, como el caso de Enrique Alfaro en Jalisco.

El pasado 1 de marzo el general de división Arturo Trinidad González tomó posesión como nuevo comandante de la quinta región militar con atribuciones de mando de las tropas que pertenecen a las zonas militares de Colima, Nayarit, Aguascalientes, Zacatecas y Jalisco.

Desde su antiguo puesto de subjefe operativo del Estado Mayor de la Defensa Nacional, el general Trinidad González estaba al tanto de los despliegues para enfrentar los grupos armados que se apoderaron de carreteras y comunidades rurales en estas entidades, donde la organización criminal transnacional que se hace llamar Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha tomado control de varias zonas.

El general recibió una región en permanente sobresalto. Las crisis que le han tocado no habían tenido desenlaces tan trágicos como el sucedido en días pasados, cuando un comando que portaba chalecos con las iniciales de ésta organización criminal, entró a una casa habitación en Tlaquepaque y secuestró a tres jóvenes estudiantes, entre ellos una mujer, cuyos cuerpos fueron encontrados sin vida horas después en un camino de San Cristóbal de la Barranca.

Más allá de la versión oficial que asegura se trató de “una confusión”, el agravio a la sociedad ha elevado un grado más el hartazgo contra autoridades de todos los niveles de gobierno. La inacción de la Guardia Nacional y el repliegue del Ejército y Marina, resultan en este momento el mejor retrato de que quien manda en Jalisco y en otras regiones del país, es el poder paralelo, el poder real, la criminalidad mafiosa.

@velediaz424

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