/ miércoles 22 de enero de 2020

Más que extradiciones

En menos de un mes las extradiciones a Estados Unidos de varios líderes regionales del tráfico de drogas en México, retrataron cuál es el interés de los norteamericanos en el corto plazo.

Se trata de obtener la mayor utilidad al actualizar el mapa de la red financiera y política que se benefició en los últimos años del trasiego de droga por distintos puntos de la frontera.

Empezó por California el 21 de diciembre pasado cuando en plenas fiestas prenavideñas, pasó casi desapercibido la entrega a las autoridades estadounidenses de Ismael Zambada Imperial, quien enfrenta acusaciones por tráfico de cocaína, metanfetaminas y heroína en la Corte de distrito sur de San Diego.

Zambada Imperial, conocido como Mayito Gordo, es hijo de Ismael Zambada García El Mayo Zambada, considerado por las agencias estadounidenses como el líder más longevo de la organización criminal que tiene su sede en Sinaloa.

A sus 35 años de edad, Zambada Imperial había hecho de Tijuana uno de los puertos de entrada de la red que operaba con uno de sus primos para introducir la droga que la organización de su padre traficaba por esta zona.

La semana pasada fue entregado a las autoridades judiciales norteamericanas José S, cuyo abogado defensor informó a los medios que se trataba de José Sánchez Villalobos, identificado como uno de los operadores financieros de Joaquín El Chapo Guzmán en la frontera que va de Tijuana a Mexicali.

Sánchez Villalobos, capturado en Zapopan, Jalisco en 2012, está considerado un celebridad en el mundo de las drogas al haber quedado documentado su papel como constructor de los túneles en esta región del país. El extraditado era conocido como El Señor de los túneles, ya que durante años hizo de la línea divisoria entre Calexico y Mexicali, lo mas parecido a un queso gruyere ante el número de pasadizos que construyó para la organización sinaloense.

La Fiscalía General de la República informó el pasado 13 de enero que un grupo de ocho reos vinculados a diversas organizaciones criminales, todas ellas con sede en Tamaulipas y Chihuahua, fueron extraditados a territorio estadounidense. El punto en común entre ellos es que operaban el tráfico de drogas por esta zona de la frontera.

Las extradiciones se dieron en el contexto de la visita a México el pasado 8 de enero del fiscal general norteamericano William Barr. La agenda pública se centró para los medios en temas de migración y tráfico de armas. Pero lo que no se dijo es que la presión –tras las extradiciones—sigue por abrir más la cooperación con las agencias (CIA, FBI, DEA, ICE, CBP, ATF).

El panorama en los meses por venir se centrará más en el combate al narco, y en algún golpe con la captura de un pez gordo que pueda servir de oxígeno al presidente estadounidense Donald Trump en las horas en que proceso del impeachment avanza en el senado norteamericano.

Barr se reunió con los secreatarios de Defensa y Marina, el fiscal general de la república, con el titular de Seguridad Ciudadana, y atestiguaron los encuentros la secretaria de Gobernación, el consejero jurídico de la presidencia y el Embajador estadounidense en México.

No hay entrelíneas, la agenda se narcotiza porque el reclamo y la presión aumentan.

@velediaz424

En menos de un mes las extradiciones a Estados Unidos de varios líderes regionales del tráfico de drogas en México, retrataron cuál es el interés de los norteamericanos en el corto plazo.

Se trata de obtener la mayor utilidad al actualizar el mapa de la red financiera y política que se benefició en los últimos años del trasiego de droga por distintos puntos de la frontera.

Empezó por California el 21 de diciembre pasado cuando en plenas fiestas prenavideñas, pasó casi desapercibido la entrega a las autoridades estadounidenses de Ismael Zambada Imperial, quien enfrenta acusaciones por tráfico de cocaína, metanfetaminas y heroína en la Corte de distrito sur de San Diego.

Zambada Imperial, conocido como Mayito Gordo, es hijo de Ismael Zambada García El Mayo Zambada, considerado por las agencias estadounidenses como el líder más longevo de la organización criminal que tiene su sede en Sinaloa.

A sus 35 años de edad, Zambada Imperial había hecho de Tijuana uno de los puertos de entrada de la red que operaba con uno de sus primos para introducir la droga que la organización de su padre traficaba por esta zona.

La semana pasada fue entregado a las autoridades judiciales norteamericanas José S, cuyo abogado defensor informó a los medios que se trataba de José Sánchez Villalobos, identificado como uno de los operadores financieros de Joaquín El Chapo Guzmán en la frontera que va de Tijuana a Mexicali.

Sánchez Villalobos, capturado en Zapopan, Jalisco en 2012, está considerado un celebridad en el mundo de las drogas al haber quedado documentado su papel como constructor de los túneles en esta región del país. El extraditado era conocido como El Señor de los túneles, ya que durante años hizo de la línea divisoria entre Calexico y Mexicali, lo mas parecido a un queso gruyere ante el número de pasadizos que construyó para la organización sinaloense.

La Fiscalía General de la República informó el pasado 13 de enero que un grupo de ocho reos vinculados a diversas organizaciones criminales, todas ellas con sede en Tamaulipas y Chihuahua, fueron extraditados a territorio estadounidense. El punto en común entre ellos es que operaban el tráfico de drogas por esta zona de la frontera.

Las extradiciones se dieron en el contexto de la visita a México el pasado 8 de enero del fiscal general norteamericano William Barr. La agenda pública se centró para los medios en temas de migración y tráfico de armas. Pero lo que no se dijo es que la presión –tras las extradiciones—sigue por abrir más la cooperación con las agencias (CIA, FBI, DEA, ICE, CBP, ATF).

El panorama en los meses por venir se centrará más en el combate al narco, y en algún golpe con la captura de un pez gordo que pueda servir de oxígeno al presidente estadounidense Donald Trump en las horas en que proceso del impeachment avanza en el senado norteamericano.

Barr se reunió con los secreatarios de Defensa y Marina, el fiscal general de la república, con el titular de Seguridad Ciudadana, y atestiguaron los encuentros la secretaria de Gobernación, el consejero jurídico de la presidencia y el Embajador estadounidense en México.

No hay entrelíneas, la agenda se narcotiza porque el reclamo y la presión aumentan.

@velediaz424

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