/ martes 13 de noviembre de 2018

Maquiavelo y el nuevo príncipe mexicano

El próximo uno de diciembre se inaugura el nuevo gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador, después de obtener el triunfo en julio pasado y después de dos veces intentarlo antes, ahora no solo gana, sino que obtiene un triunfo arrollador, que hace volar con su movimiento MORENA, no solo el antiguo sistema de partidos, sino el sistema político mismo, es lo que Maquiavelo llamaría un “príncipe nuevo", es decir, aquel que adquiere el poder “con armas propias y con virtud".

Aunque nuevo, nuevo no lo es, ya que proviene del “antiguo régimen" priista de los 80’s, en donde se inicia como militante y dirigente del PRI en su natal Tabasco, rompe con el partido al recibir un ofrecimiento para incorporarse al Frente Democrático que encabeza el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, pero podríamos decir que su trayectoria no es de ruptura para convertirse a la izquierda, ni contra el sistema capitalista ni contra la democracia liberal, reiteradamente se regodeaba de su "movimiento" era legal y pacífico "y no se ha roto ni un vidrio", creo que más bien lo que ha guiado su lucha política es la búsqueda de un México que de joven vio cómo se derrumbaba, no sé si comprendiendo a cabalidad el por qué de esa crisis del “ milagro mexicano" y del nuevo entorno internacional o de una forma de hacer política, pero que en el camino vio cómo el nuevo modelo neoliberal era la forma del capitalismo financiero, en la época del internet y que se tradujo en una forma de capitalismo de amigos, y esa forma corrupta de usar el Estado para intereses solo de un grupo que controlaba o se fusionaba con el poder presidencial, fue la que guió su trabajo político y que harta la sociedad de eso y sus secuelas, de inseguridad, pobreza, desigualdad, violencia e inseguridad es la que con su voto hizo volar por los aires para llevar a López Obrador al poder.

Ahora ya con el triunfo y las propuestas que el nuevo príncipe anuncia para su gobierno bien haría en tener en cuenta lo que Maquiavelo aconsejaba, en el sentido de que “(....)no hay cosa más difícil de tratar, ni en la que el éxito sea más dudoso o, ni más peligroso de manejar, que convertirse en responsable de la introducción de un nuevo orden político; porque todo innovador tiene como enemigos a cuantos el viejo orden beneficia y como tibios defensores a aquellos a los que nuevas leyes beneficiarían"; y con la manera como trató el tema de la cancelación del aeropuerto de Texcoco y busca posteriormente “arreglar” a las empresas afectadas no olvide el consejo del florentino que “quien crea que los nuevos beneficios hacen olvidar a los grandes hombres las viejas ofensas se equivoca”. Que recuerde que “(...) un príncipe nuevo es mucho más observado en sus acciones que uno hereditario", y si bien en el discurso de AMLO hay muchas añoranzas, recuerde que “a los hombres les interesan más las cosas presentes que las pasadas”.

Quien será el próximo presidente es claro que lo hace por virtud, a diferencia del “príncipe que solo se apoya en la fortuna, se arruina tan pronto como está cambia", señalo lo anterior porque los tiempos que se avecinan no se vislumbran fáciles, pero recuerde el nuevo príncipe que “(...) la verdadera virtud no tiene ninguna circunstancia desfavorable" y lo más importante al final de El Príncipe, Maquiavelo lo que anhela es la unificación de la patria y la llegada de un redentor, harto de la polarización y del juego de intereses en el tablero internacional y eso es lo que creo, ahora más que nunca, AMLO debe reconsiderar, el de buscar la unidad nacional y no con sus dichos y acciones seguir contribuyendo a la división y polarización nacional que hoy existe.


El próximo uno de diciembre se inaugura el nuevo gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador, después de obtener el triunfo en julio pasado y después de dos veces intentarlo antes, ahora no solo gana, sino que obtiene un triunfo arrollador, que hace volar con su movimiento MORENA, no solo el antiguo sistema de partidos, sino el sistema político mismo, es lo que Maquiavelo llamaría un “príncipe nuevo", es decir, aquel que adquiere el poder “con armas propias y con virtud".

Aunque nuevo, nuevo no lo es, ya que proviene del “antiguo régimen" priista de los 80’s, en donde se inicia como militante y dirigente del PRI en su natal Tabasco, rompe con el partido al recibir un ofrecimiento para incorporarse al Frente Democrático que encabeza el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, pero podríamos decir que su trayectoria no es de ruptura para convertirse a la izquierda, ni contra el sistema capitalista ni contra la democracia liberal, reiteradamente se regodeaba de su "movimiento" era legal y pacífico "y no se ha roto ni un vidrio", creo que más bien lo que ha guiado su lucha política es la búsqueda de un México que de joven vio cómo se derrumbaba, no sé si comprendiendo a cabalidad el por qué de esa crisis del “ milagro mexicano" y del nuevo entorno internacional o de una forma de hacer política, pero que en el camino vio cómo el nuevo modelo neoliberal era la forma del capitalismo financiero, en la época del internet y que se tradujo en una forma de capitalismo de amigos, y esa forma corrupta de usar el Estado para intereses solo de un grupo que controlaba o se fusionaba con el poder presidencial, fue la que guió su trabajo político y que harta la sociedad de eso y sus secuelas, de inseguridad, pobreza, desigualdad, violencia e inseguridad es la que con su voto hizo volar por los aires para llevar a López Obrador al poder.

Ahora ya con el triunfo y las propuestas que el nuevo príncipe anuncia para su gobierno bien haría en tener en cuenta lo que Maquiavelo aconsejaba, en el sentido de que “(....)no hay cosa más difícil de tratar, ni en la que el éxito sea más dudoso o, ni más peligroso de manejar, que convertirse en responsable de la introducción de un nuevo orden político; porque todo innovador tiene como enemigos a cuantos el viejo orden beneficia y como tibios defensores a aquellos a los que nuevas leyes beneficiarían"; y con la manera como trató el tema de la cancelación del aeropuerto de Texcoco y busca posteriormente “arreglar” a las empresas afectadas no olvide el consejo del florentino que “quien crea que los nuevos beneficios hacen olvidar a los grandes hombres las viejas ofensas se equivoca”. Que recuerde que “(...) un príncipe nuevo es mucho más observado en sus acciones que uno hereditario", y si bien en el discurso de AMLO hay muchas añoranzas, recuerde que “a los hombres les interesan más las cosas presentes que las pasadas”.

Quien será el próximo presidente es claro que lo hace por virtud, a diferencia del “príncipe que solo se apoya en la fortuna, se arruina tan pronto como está cambia", señalo lo anterior porque los tiempos que se avecinan no se vislumbran fáciles, pero recuerde el nuevo príncipe que “(...) la verdadera virtud no tiene ninguna circunstancia desfavorable" y lo más importante al final de El Príncipe, Maquiavelo lo que anhela es la unificación de la patria y la llegada de un redentor, harto de la polarización y del juego de intereses en el tablero internacional y eso es lo que creo, ahora más que nunca, AMLO debe reconsiderar, el de buscar la unidad nacional y no con sus dichos y acciones seguir contribuyendo a la división y polarización nacional que hoy existe.