/ viernes 17 de enero de 2020

Los cadetes de la Escuela de Centenario

Cronista de Torreón

En colaboración anterior nos referimos a los personajes anónimos que desafortunadamente se multiplican en toda la república mexicana, señalábamos que nuestra ciudad de Torreón no ha sido la excepción de ello, por lo que hoy trataremos de hacerles justicia a un grupo de niños y adolescentes alumnos de la Escuela oficial del Centenario, de los cuales desafortunadamente solamente de un número reducido de ellos hemos conocido sus nombres, sin embargo, de aquellos que sí se nos proporcionaron los mencionaremos por ser estudiantes de primaria que con su histórica decisión dieron un ejemplo nacional del temple de los laguneros en general.

El teniente de caballería don Daniel R. García Martínez a quien hemos señalado como uno de los personajes laguneros, dejó a sus sucesores un escrito en el que se refiere al grupo de cadetes de la Escuela oficial del Centenario, su nieto el licenciado José Yarito García amablemente nos proporcionó del mismo de donde hemos obtenido la información que hoy hacemos pública. Refiere el teniente que en el mes de enero de 1911 iniciaron las labores de la institución educativa antes mencionada de la cual trasladaron a los alumnos de las escuelas oficiales número 1 y 2 para niños dándonos a conocer que para el mes de abril se inició la fortificación de varios edificios, entre ellos la escuela del Centenario por su altura y muros de piedra y ladrillo viendo en las azoteas del plantel día y noche a soldados federales.

Debido a la insurrección de Pascual Orozco y Emiliano Zapata se organizaron cuerpos de voluntarios maderistas, siendo su maestro don Federico Chapoy quien se incorporó al “cuerpo de voluntarios ferrocarrileros” con el grado de Capitán pagador. Los alumnos de sexto grado Benito Castañeda y Dijan R. Gaytán, quienes eran los de mayor edad del grupo los organizaron para formar parte del grupo de su profesor aceptando 27 de ellos, entre los que se encontraba Samuel Córdoba, Alberto Alcalá, Daniel R. García y Cipriano Bautista entrando a combate en la estación de conejos, en la cual fallecieron dos de ellos y cinco heridos, siendo éste su bautizo de fuego. La participación de los alumnos de referencia dio lugar a que don Francisco I. Madero, les enviara un diploma y un giro postal por $1000.00 pesos.

Los alumnos Benito Castañeda, Cipriano Bautista y Alberto Alcalá quedaron en activo con el capitán y profesor Federico Chapoy, quien llegara a obtener el grado de general de brigada, los demás alumnos al ser asesinado don Francisco I. Madero optaron por regresar a las filas revolucionarias militando en las fuerzas que comandaba Eugenio Aguirre Benavides y Calixto Contreras, por lo que respecta a Daniel R. García Martínez, después de militar en la brigada Juárez durante la Revolución continuó en activo dentro del Ejército Mexicano logrando ascender al grado de teniente de caballería, de los demás alumnos que se incorporaron a la lucha revolucionaria se ignora si continuaron en el instituto armado o se retiraron.

Como es de advertirse, por lo mencionado, el grupo al que se le conoció como “los cadetes de la Escuela del Centenario” integrado por jóvenes alumnos de la escuela citada, deben ser reconocidos como dignos representantes de la juventud lagunera, quienes antepusieron su integridad personal por los principios e intereses de México, y que coadyuvaron al triunfo de la Revolución Mexicana, por tal motivo y obteniendo los nombres de todos ellos sean perpetuados en un cuadro de honor dentro de la institución educativa a que pertenecieron y sean reconocidos como grandes personajes laguneros.

Cronista de Torreón

En colaboración anterior nos referimos a los personajes anónimos que desafortunadamente se multiplican en toda la república mexicana, señalábamos que nuestra ciudad de Torreón no ha sido la excepción de ello, por lo que hoy trataremos de hacerles justicia a un grupo de niños y adolescentes alumnos de la Escuela oficial del Centenario, de los cuales desafortunadamente solamente de un número reducido de ellos hemos conocido sus nombres, sin embargo, de aquellos que sí se nos proporcionaron los mencionaremos por ser estudiantes de primaria que con su histórica decisión dieron un ejemplo nacional del temple de los laguneros en general.

El teniente de caballería don Daniel R. García Martínez a quien hemos señalado como uno de los personajes laguneros, dejó a sus sucesores un escrito en el que se refiere al grupo de cadetes de la Escuela oficial del Centenario, su nieto el licenciado José Yarito García amablemente nos proporcionó del mismo de donde hemos obtenido la información que hoy hacemos pública. Refiere el teniente que en el mes de enero de 1911 iniciaron las labores de la institución educativa antes mencionada de la cual trasladaron a los alumnos de las escuelas oficiales número 1 y 2 para niños dándonos a conocer que para el mes de abril se inició la fortificación de varios edificios, entre ellos la escuela del Centenario por su altura y muros de piedra y ladrillo viendo en las azoteas del plantel día y noche a soldados federales.

Debido a la insurrección de Pascual Orozco y Emiliano Zapata se organizaron cuerpos de voluntarios maderistas, siendo su maestro don Federico Chapoy quien se incorporó al “cuerpo de voluntarios ferrocarrileros” con el grado de Capitán pagador. Los alumnos de sexto grado Benito Castañeda y Dijan R. Gaytán, quienes eran los de mayor edad del grupo los organizaron para formar parte del grupo de su profesor aceptando 27 de ellos, entre los que se encontraba Samuel Córdoba, Alberto Alcalá, Daniel R. García y Cipriano Bautista entrando a combate en la estación de conejos, en la cual fallecieron dos de ellos y cinco heridos, siendo éste su bautizo de fuego. La participación de los alumnos de referencia dio lugar a que don Francisco I. Madero, les enviara un diploma y un giro postal por $1000.00 pesos.

Los alumnos Benito Castañeda, Cipriano Bautista y Alberto Alcalá quedaron en activo con el capitán y profesor Federico Chapoy, quien llegara a obtener el grado de general de brigada, los demás alumnos al ser asesinado don Francisco I. Madero optaron por regresar a las filas revolucionarias militando en las fuerzas que comandaba Eugenio Aguirre Benavides y Calixto Contreras, por lo que respecta a Daniel R. García Martínez, después de militar en la brigada Juárez durante la Revolución continuó en activo dentro del Ejército Mexicano logrando ascender al grado de teniente de caballería, de los demás alumnos que se incorporaron a la lucha revolucionaria se ignora si continuaron en el instituto armado o se retiraron.

Como es de advertirse, por lo mencionado, el grupo al que se le conoció como “los cadetes de la Escuela del Centenario” integrado por jóvenes alumnos de la escuela citada, deben ser reconocidos como dignos representantes de la juventud lagunera, quienes antepusieron su integridad personal por los principios e intereses de México, y que coadyuvaron al triunfo de la Revolución Mexicana, por tal motivo y obteniendo los nombres de todos ellos sean perpetuados en un cuadro de honor dentro de la institución educativa a que pertenecieron y sean reconocidos como grandes personajes laguneros.

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