/ viernes 19 de junio de 2020

La descoordinación frente a la crisis no ayuda

En tiempos de crisis se vuelve fundamental coordinar acciones entre los diferentes sectores de la población, así como instituciones públicas de los diferentes órdenes de gobierno. Sin esta coordinación cualquier esfuerzo resultará aislado y de poco impacto.

Hoy tenemos acceso a mucha información, que parece solo nos desinforma y nos distorsiona de la realidad. La coordinación interestatal e intermunicipal no debe desestimarse.

Estamos viendo acciones para combatir el virus del COVID-19, acompañadas de declaraciones que nos resultan confusas. Por un lado, vemos autoridades que aplican sanciones a la población por no acatar ciertas disposiciones sobre la movilidad en lugares públicos y por otro, una casi invitación a seguir con nuestra cotidianeidad, como un derecho a la libertad, que no debe ser coartado a los ciudadanos.

Vemos también una ausencia de homologación en protocolos de reapertura de algunos sectores productivos, por un lado hay sectores restringidos e incluso clausurados, pero en otros están de cierta forma permitidos, justamente el caso de la reapertura de panteones por el día del padre o bien de los gimnasios en una fase de ensayo (a prueba y error).

Hemos sido testigos también de la iniciativa de aplicar pruebas a la población en general, una réplica de lo que se ha hecho en otros países para mitigar los efectos negativos, e incluso evitar posibles saturaciones de la infraestructura hospitalaria.

Estas pruebas han resultado muy útiles para identificar a los positivos, muchos de ellos asintomáticos, mapearlos y aislarlos, hasta incluso poder establecer cercos sanitarios.

Dichas pruebas se pensaron bien, realizarlas en los municipios de la Zona Metropolitana, sin embargo solo un municipio se opuso a esta medida, la cual entiendo era sin cargo, aunque si bien está fuera de jurisdicción, debería estar por encima la salud de la población, que los límites de jurisdicción.

Ahora más reciente vemos que no existe confianza entre las diferentes autoridades, pues el cuestionar si las muertes son o no por Covid-19, así como la señal que interpretamos los ciudadanos como el “yo tengo otros datos” o bien “quizá estén maquillando las cifras”. Esto, estimado lector definitivamente no ayuda.

En tiempos de crisis se vuelve fundamental coordinar acciones entre los diferentes sectores de la población, así como instituciones públicas de los diferentes órdenes de gobierno. Sin esta coordinación cualquier esfuerzo resultará aislado y de poco impacto.

Hoy tenemos acceso a mucha información, que parece solo nos desinforma y nos distorsiona de la realidad. La coordinación interestatal e intermunicipal no debe desestimarse.

Estamos viendo acciones para combatir el virus del COVID-19, acompañadas de declaraciones que nos resultan confusas. Por un lado, vemos autoridades que aplican sanciones a la población por no acatar ciertas disposiciones sobre la movilidad en lugares públicos y por otro, una casi invitación a seguir con nuestra cotidianeidad, como un derecho a la libertad, que no debe ser coartado a los ciudadanos.

Vemos también una ausencia de homologación en protocolos de reapertura de algunos sectores productivos, por un lado hay sectores restringidos e incluso clausurados, pero en otros están de cierta forma permitidos, justamente el caso de la reapertura de panteones por el día del padre o bien de los gimnasios en una fase de ensayo (a prueba y error).

Hemos sido testigos también de la iniciativa de aplicar pruebas a la población en general, una réplica de lo que se ha hecho en otros países para mitigar los efectos negativos, e incluso evitar posibles saturaciones de la infraestructura hospitalaria.

Estas pruebas han resultado muy útiles para identificar a los positivos, muchos de ellos asintomáticos, mapearlos y aislarlos, hasta incluso poder establecer cercos sanitarios.

Dichas pruebas se pensaron bien, realizarlas en los municipios de la Zona Metropolitana, sin embargo solo un municipio se opuso a esta medida, la cual entiendo era sin cargo, aunque si bien está fuera de jurisdicción, debería estar por encima la salud de la población, que los límites de jurisdicción.

Ahora más reciente vemos que no existe confianza entre las diferentes autoridades, pues el cuestionar si las muertes son o no por Covid-19, así como la señal que interpretamos los ciudadanos como el “yo tengo otros datos” o bien “quizá estén maquillando las cifras”. Esto, estimado lector definitivamente no ayuda.

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