/ domingo 23 de febrero de 2020

Innovación periodística

El valor de la innovación no está en evitar que te copien, sino en conseguir que todos te quieran copiar.- Enrique Dans.

El éxito de un medio de comunicación depende no del dinero que los fundadores del mismo inviertan en él, ni de que éstos incorporen a dicho proyecto las tecnologías que en la era de la digitalización están revolucionando al periodismo. Depende, eso sí, de la capacidad de innovar de los directivos y miembros de la redacción, quienes deben ser lo suficientemente inventivos y creativos en su trabajo. Esto último es básico en el periodismo digital, y constituye uno de sus principales activos.

Si lo que se busca es lograr cambios que beneficien económicamente a la empresa periodística, y en el terreno informativo a las cada vez más exigentes audiencias, no será suficiente con contratar a un importante número de periodistas, sino ocuparse permanentemente en la innovación, y descubrir mediante ella las mejores fórmulas para informar mejor a los lectores.

¿Pero qué debemos entender por innovación periodística? En mi opinión es la aplicación de nuevos métodos de trabajo y la búsqueda constante de nuevas soluciones. Se trata entonces de imaginar, crear y hacer las cosas de forma distinta a los demás, buscando gustar al público al presentarle a éste la información con material multimedia, es decir, elementos de texto, audio, vídeo, imagen, animación e interactividad.

En periodismo digital se trabaja para el público, que tiene el derecho a recibir de sus informantes historias reales y de interés, contadas de manera diferente, un ingrediente que tiene la virtud de captar y fidelizar público y anunciantes. Tengamos presente que la banalización de los contenidos aleja irremediablemente a las audiencias.

El contexto actual de competencia mediática ha orientado los esfuerzos de la innovación mediática a elevar los niveles de productividad, que aseguren la rentabilidad de las empresas periodísticas. Este interés es legítimo y nada de malo hay en él, siempre y cuando no se ponga en riesgo la independencia informativa del medio de comunicación, un factor que es esencial para el logro de la credibilidad, la cual, tristemente, ha venido perdiendo terreno en las últimas décadas.

Para que una empresa periodística logre innovar, y de esa manera gustar al público, es necesario que lectores y periodistas interactúen entre sí de manera eficaz. Esto permitirá que los comunicadores compartan con el público las historias que a éste le interesan, procurando que dichas historias sean el resultado de una investigación seria y responsable, en donde prevalezca de manera invariable la ética, pues todo periodista debe tener conciencia de que su tarea es ética, y tiene como único fin conducir a la verdad.

En el desarrollo de esa interacción, que debe ser diaria a decir de los expertos, el periodista está obligado a escuchar los comentarios, críticas y sugerencias de sus lectores. El remedio no es bloquear a seguidores en redes sociales, sino escuchar pacientemente lo que éstos tienen que decirnos. Y lo digo porque son los lectores los que hacen posible la existencia del periodismo, una profesión que nació para crear conciencia a partir de la investigación, el análisis, la información y la interpretación de los acontecimientos de actualidad. El periodista que por ser sensible a las críticas se desconecta de la ciudadanía, corre el riesgo de hundirse y de hundir a su medio en una crisis comunicacional.

Los empresarios y directivos que encuentran únicamente virtudes en el periodismo tradicional, regularmente se niegan a aceptar que, aparte del modelo de negocios basado en la publicidad y en la venta de ejemplares, existen otros modelos de negocio para lograr la rentabilidad de un medio de comunicación digital. Menciono como ejemplo los siguientes: el Crowfunding (financiación colectiva), los paywalls (muro de pago), el branded content (contenido de marca), la publicidad nativa, la oferta que se hace a los lectores para que formen parte de la empresa, entre otros.

Los medios de comunicación que sean capaces de innovar cautivarán no sólo lectores, sino también socios, patrocinadores, suscriptores y anunciantes, así como importantes ingresos económicos provenientes de éstos, lo que contribuirá significativamente a su sobrevivencia y a la solución de sus diversas necesidades, dejando a salvo su independencia informativa.

Concluyo mi columna señalando que innovación periodística no significa que medios y periodistas abandonen su responsabilidad ética y profesional, y que dicho abandono los lleve a pensar que lo único que hoy vende es el sensacionalismo, una práctica mediática que, según Niceto Blázquez, en el pasado fue considerada como impropia de los auténticos profesionales de la información.

Twitter: @armayacastro

El valor de la innovación no está en evitar que te copien, sino en conseguir que todos te quieran copiar.- Enrique Dans.

El éxito de un medio de comunicación depende no del dinero que los fundadores del mismo inviertan en él, ni de que éstos incorporen a dicho proyecto las tecnologías que en la era de la digitalización están revolucionando al periodismo. Depende, eso sí, de la capacidad de innovar de los directivos y miembros de la redacción, quienes deben ser lo suficientemente inventivos y creativos en su trabajo. Esto último es básico en el periodismo digital, y constituye uno de sus principales activos.

Si lo que se busca es lograr cambios que beneficien económicamente a la empresa periodística, y en el terreno informativo a las cada vez más exigentes audiencias, no será suficiente con contratar a un importante número de periodistas, sino ocuparse permanentemente en la innovación, y descubrir mediante ella las mejores fórmulas para informar mejor a los lectores.

¿Pero qué debemos entender por innovación periodística? En mi opinión es la aplicación de nuevos métodos de trabajo y la búsqueda constante de nuevas soluciones. Se trata entonces de imaginar, crear y hacer las cosas de forma distinta a los demás, buscando gustar al público al presentarle a éste la información con material multimedia, es decir, elementos de texto, audio, vídeo, imagen, animación e interactividad.

En periodismo digital se trabaja para el público, que tiene el derecho a recibir de sus informantes historias reales y de interés, contadas de manera diferente, un ingrediente que tiene la virtud de captar y fidelizar público y anunciantes. Tengamos presente que la banalización de los contenidos aleja irremediablemente a las audiencias.

El contexto actual de competencia mediática ha orientado los esfuerzos de la innovación mediática a elevar los niveles de productividad, que aseguren la rentabilidad de las empresas periodísticas. Este interés es legítimo y nada de malo hay en él, siempre y cuando no se ponga en riesgo la independencia informativa del medio de comunicación, un factor que es esencial para el logro de la credibilidad, la cual, tristemente, ha venido perdiendo terreno en las últimas décadas.

Para que una empresa periodística logre innovar, y de esa manera gustar al público, es necesario que lectores y periodistas interactúen entre sí de manera eficaz. Esto permitirá que los comunicadores compartan con el público las historias que a éste le interesan, procurando que dichas historias sean el resultado de una investigación seria y responsable, en donde prevalezca de manera invariable la ética, pues todo periodista debe tener conciencia de que su tarea es ética, y tiene como único fin conducir a la verdad.

En el desarrollo de esa interacción, que debe ser diaria a decir de los expertos, el periodista está obligado a escuchar los comentarios, críticas y sugerencias de sus lectores. El remedio no es bloquear a seguidores en redes sociales, sino escuchar pacientemente lo que éstos tienen que decirnos. Y lo digo porque son los lectores los que hacen posible la existencia del periodismo, una profesión que nació para crear conciencia a partir de la investigación, el análisis, la información y la interpretación de los acontecimientos de actualidad. El periodista que por ser sensible a las críticas se desconecta de la ciudadanía, corre el riesgo de hundirse y de hundir a su medio en una crisis comunicacional.

Los empresarios y directivos que encuentran únicamente virtudes en el periodismo tradicional, regularmente se niegan a aceptar que, aparte del modelo de negocios basado en la publicidad y en la venta de ejemplares, existen otros modelos de negocio para lograr la rentabilidad de un medio de comunicación digital. Menciono como ejemplo los siguientes: el Crowfunding (financiación colectiva), los paywalls (muro de pago), el branded content (contenido de marca), la publicidad nativa, la oferta que se hace a los lectores para que formen parte de la empresa, entre otros.

Los medios de comunicación que sean capaces de innovar cautivarán no sólo lectores, sino también socios, patrocinadores, suscriptores y anunciantes, así como importantes ingresos económicos provenientes de éstos, lo que contribuirá significativamente a su sobrevivencia y a la solución de sus diversas necesidades, dejando a salvo su independencia informativa.

Concluyo mi columna señalando que innovación periodística no significa que medios y periodistas abandonen su responsabilidad ética y profesional, y que dicho abandono los lleve a pensar que lo único que hoy vende es el sensacionalismo, una práctica mediática que, según Niceto Blázquez, en el pasado fue considerada como impropia de los auténticos profesionales de la información.

Twitter: @armayacastro

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