/ lunes 29 de junio de 2020

¿Habrá semáforo en Luz Verde?

No habrá recuperación económica en los próximos años, ni semáforo con luz verde de forma permanente antes de dos años. El que tenga salvavidas, que se salve, los demás quedarán abandonados en el desierto.

Afortunadamente y con todas las carencias del mundo, la mayoría de las instituciones culturales en la Comarca Lagunera forman parte de una estructura que les permitirá mantenerse a flote, aunque no puedan avanzar. No es el mismo caso entre los artistas, promotores y gestores culturales, la mayoría de ellos habían sobrevivido hasta marzo de este fatídico 2020, casi de milagro, ahora no se sabe qué pasará con ellos.

Hace 100 días muchos teníamos la esperanza de un rescate mínimo o parcial de la estructura cultural del país. Pero hoy, tres meses después de iniciado el confinamiento que nunca fue, vemos un teatro en bancarrota, un estado adelgazado, una serie de proyectos en espera de no sabemos exactamente, bueno ni remotamente, de qué. Los apoyos que se han visto son paliativos y alcanza para unos cuántos.

Es una pena que regrese a este tema en las páginas de Noticias del Sol de La Laguna, las cosas han cambiado tanto, y seguirán cambiando, que es necesaria una y muchas reflexiones más. El Estado ya no es garante de una vida ciudadana cotidiana y los ciudadanos no saben hacia donde ir, que formulario llenar, con quién asociarse, que reclamar y cómo hacerlo...

Son tiempos de introspección.

Nuestra visión de la realidad se cayó a pedazos en 12 semanas. Los que están en la nómina del estado revisan cada 15 días los descuentos voluntarios e involuntarios, los que trabajan para la IP lo mismo, los independientes ni eso. Hace unos días alguien anotó en un grupo de internet si alguno de los integrantes de ese cuarto de plática necesitaba una despensa. Los músicos de Lerdo acudieron a la presidencia municipal por despensas, los de Gómez Palacio están tocando en las esquinas del bulevard Alemán mientras uno de ellos pide cooperación a la gente que pasa por ahí.

Hay que ver hacia afuera, aquí queda casi nada, además de que todo está cerrado. Un niño que vive aquí concursó de forma virtual en un certamen patrocinado por una editorial de partituras en Europa, y ganó. Acaba de aparecer la convocatoria para un certamen virtual de canto, hay que entrar a él, hay que ver becas, concursos, pagos a proyectos, becas en el exterior, todo lo que haya. Los jóvenes artistas, intelectuales, promotores y gestores culturales, se van a ir, no hay como ocultar la realidad, esta la que se asoma por el televisor y la ventana todos los días.

Las escuelas están de vacaciones, cuando regresen ¿Habrá recursos y voluntad para seguir pagando, donde lo hacían, a maestros de música, teatro, danza, literatura..?

No tenemos certeza de nada. Eso es muy triste, estamos escribiendo la crónica de días negros, somos parte de ella y no podemos eludirla. No hay nueva normalidad, eso es una frase publicitaria y muy mala; la otra frase del mes es el que no vamos a regresar a la nueva normalidad.... eso es un absurdo expresivo ¿regresar a dónde?

Hay universidades que esperarán a los nuevos alumnos que si se inscriben será con una expectativa ¿de qué? ¿de ir a la universidad para licenciarse en danza contemporánea, danza regional, literatura, artes visuales y luego qué? Si el panorama para los jóvenes que estudian artes en México nunca ha estado nada claro, ahora menos. No quiero ser pesimista, me da miedo serlo, pero tampoco puedo emocionarme porque ya vana a abrir los cines, están abiertos los centros comerciales, están viendo cómo y cuándo abrirán los teatros y los museos.

Este nuevo mundo Covid-19 se suma a otras realidades que están ahí afuera, como el del dengue, la influenza, el ébola... y quiero pensar que al terminar todo esto seremos mejores como especie.

Pero hay una frase que me estremece, cuando se firmaron los tratados de paz de Versalles, al terminar la Primera Guerra Mundial, la más cruel que había conocido el ser humano, un hombre tranquilo, mayor, dijo como no queriendo "en 20 años esto se repetirá" fue Georges Clemenceau, Ministro de Guerra de Francia... y se repitió.

Finalmente en este día soleado pero triste,, si se tuvo un crecimiento del dos por ciento en 2019 y habrá un decrecimiento de 10 por ciento en 2020 (números conservadores porque soy optimista) ¡cuántos años tardaremos en regresar a los índices de crecimiento del PIB y del sentido de bienestar de 2018?

Me pueden escribir a androli@yahoo.com.mx y seguir en www.angelreyna.com

No habrá recuperación económica en los próximos años, ni semáforo con luz verde de forma permanente antes de dos años. El que tenga salvavidas, que se salve, los demás quedarán abandonados en el desierto.

Afortunadamente y con todas las carencias del mundo, la mayoría de las instituciones culturales en la Comarca Lagunera forman parte de una estructura que les permitirá mantenerse a flote, aunque no puedan avanzar. No es el mismo caso entre los artistas, promotores y gestores culturales, la mayoría de ellos habían sobrevivido hasta marzo de este fatídico 2020, casi de milagro, ahora no se sabe qué pasará con ellos.

Hace 100 días muchos teníamos la esperanza de un rescate mínimo o parcial de la estructura cultural del país. Pero hoy, tres meses después de iniciado el confinamiento que nunca fue, vemos un teatro en bancarrota, un estado adelgazado, una serie de proyectos en espera de no sabemos exactamente, bueno ni remotamente, de qué. Los apoyos que se han visto son paliativos y alcanza para unos cuántos.

Es una pena que regrese a este tema en las páginas de Noticias del Sol de La Laguna, las cosas han cambiado tanto, y seguirán cambiando, que es necesaria una y muchas reflexiones más. El Estado ya no es garante de una vida ciudadana cotidiana y los ciudadanos no saben hacia donde ir, que formulario llenar, con quién asociarse, que reclamar y cómo hacerlo...

Son tiempos de introspección.

Nuestra visión de la realidad se cayó a pedazos en 12 semanas. Los que están en la nómina del estado revisan cada 15 días los descuentos voluntarios e involuntarios, los que trabajan para la IP lo mismo, los independientes ni eso. Hace unos días alguien anotó en un grupo de internet si alguno de los integrantes de ese cuarto de plática necesitaba una despensa. Los músicos de Lerdo acudieron a la presidencia municipal por despensas, los de Gómez Palacio están tocando en las esquinas del bulevard Alemán mientras uno de ellos pide cooperación a la gente que pasa por ahí.

Hay que ver hacia afuera, aquí queda casi nada, además de que todo está cerrado. Un niño que vive aquí concursó de forma virtual en un certamen patrocinado por una editorial de partituras en Europa, y ganó. Acaba de aparecer la convocatoria para un certamen virtual de canto, hay que entrar a él, hay que ver becas, concursos, pagos a proyectos, becas en el exterior, todo lo que haya. Los jóvenes artistas, intelectuales, promotores y gestores culturales, se van a ir, no hay como ocultar la realidad, esta la que se asoma por el televisor y la ventana todos los días.

Las escuelas están de vacaciones, cuando regresen ¿Habrá recursos y voluntad para seguir pagando, donde lo hacían, a maestros de música, teatro, danza, literatura..?

No tenemos certeza de nada. Eso es muy triste, estamos escribiendo la crónica de días negros, somos parte de ella y no podemos eludirla. No hay nueva normalidad, eso es una frase publicitaria y muy mala; la otra frase del mes es el que no vamos a regresar a la nueva normalidad.... eso es un absurdo expresivo ¿regresar a dónde?

Hay universidades que esperarán a los nuevos alumnos que si se inscriben será con una expectativa ¿de qué? ¿de ir a la universidad para licenciarse en danza contemporánea, danza regional, literatura, artes visuales y luego qué? Si el panorama para los jóvenes que estudian artes en México nunca ha estado nada claro, ahora menos. No quiero ser pesimista, me da miedo serlo, pero tampoco puedo emocionarme porque ya vana a abrir los cines, están abiertos los centros comerciales, están viendo cómo y cuándo abrirán los teatros y los museos.

Este nuevo mundo Covid-19 se suma a otras realidades que están ahí afuera, como el del dengue, la influenza, el ébola... y quiero pensar que al terminar todo esto seremos mejores como especie.

Pero hay una frase que me estremece, cuando se firmaron los tratados de paz de Versalles, al terminar la Primera Guerra Mundial, la más cruel que había conocido el ser humano, un hombre tranquilo, mayor, dijo como no queriendo "en 20 años esto se repetirá" fue Georges Clemenceau, Ministro de Guerra de Francia... y se repitió.

Finalmente en este día soleado pero triste,, si se tuvo un crecimiento del dos por ciento en 2019 y habrá un decrecimiento de 10 por ciento en 2020 (números conservadores porque soy optimista) ¡cuántos años tardaremos en regresar a los índices de crecimiento del PIB y del sentido de bienestar de 2018?

Me pueden escribir a androli@yahoo.com.mx y seguir en www.angelreyna.com

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