/ lunes 17 de junio de 2019

Fuentes que deforman la realidad de La Luz del Mundo

Una fuente informativa se consulta por ser testigo directo o indirecto de un acontecimiento; las fuentes son personas o instituciones que se convierten en el canal que proporciona al periodista los datos que éste necesita para confeccionar una noticia.

Lamentablemente existe la intoxicación informativa, ese “intento de proporcionar informaciones falsas a un medio con el objetivo de crear un estado de ánimo favorable o desfavorable a determinadas instituciones, empresas o personas”, refiere el escritor Manuel López.

Para este autor, "los periodistas deben pasar un tiempo verificando sus afirmaciones, cuestionando las fuentes, generando dudas razonables que puedan ser resueltas de forma honesta y sincera". Y añade: "todo hecho debe estar verificado en dos fuentes independientes entre sí", para enseguida manifestar que la potencia informativa de un medio se pone de manifiesto en el número, calidad y pluralismo de sus fuentes.

Estas recomendaciones deberían estar presentes en las redacciones de todos los diarios del mundo, sobre todo en este tiempo en que el uso de la desinformación y la manipulación con fines desestabilizadores constituye un arma potente en la deformación de la realidad.

Me referiré a continuación al trabajo no ético de Patricia Sulbarán Lovera, corresponsal de BBC News Mundo en Los Ángeles, quien afectó con su texto a más de 5 millones de personas, muchos de ellos menores de edad, al tomar en cuenta los dichos de una fuente anónima que no fue contrastada con fuentes de La Luz del Mundo.

La citada periodista es la autora de la nota titulada “‘Me sentí humillada cuando perdí la virginidad’", el testimonio de una joven que perteneció al culto". En la construcción de esta nota, Patricia Sulbarán se alimenta sólo de una fuente, no de dos ni más como recomienda el quehacer periodístico. Pero el problema principal es que da crédito a una fuente que pide el anonimato, cuando ella como periodista sabe que los hechos no pueden ser convertidos en noticia a partir de una fuente anónima, y más cuando no fue capaz de contrastar las declaraciones de la ficticia Teresa con mujeres de La Luz del Mundo.

La fuente de Sulbarán Lovera no pertenece a la Iglesia que en los últimos días ha sido objeto de un inédito linchamiento mediático a partir de la detención del apóstol Naasón Joaquín García en Los Ángeles, California. Mi aserto se basa en que las mujeres de esta comunidad tienen rasgos de identidad inconfundibles en su atavío y manera de ser y de hablar.

Es probable que la fuente en comento haya sido contactada por Sulbarán Lovera en esos foros de Internet que la misma “periodista” menciona en su nota, creados con el único propósito de denigrar a La Luz del Mundo.

Teresa le llama “misa” al culto de esta Iglesia, y cualquiera que haya pertenecido a ella sabe que misa es el nombre del principal culto del catolicismo, no de la ceremonia cultual de La Luz del Mundo.

En esta Iglesia tampoco se utiliza el término “rezo”, pero la fuente anónima de la periodista de la BBC declara que “sentía que debía rezar por él porque me salvaba cada mañana”.

Me atrevo a asegurar que Teresa no perteneció nunca a La Luz del Mundo porque se refiere al apóstol de Jesucristo como pastor. Esta Iglesia no utiliza el grado espiritual de pastor para designar a su máximo dirigente, quien ejerce el ministerio del apostolado, motivo por el cual se le llama apóstol. Los pastores son ministros subordinados al apóstol.

Expresa Teresa que sus padres no le permitían asistir a ninguna actividad de la escuela, ni a fiestas de cumpleaños de compañeros de clase, evidenciando así que no conoce la vida de los adolescentes y jóvenes de La Luz del Mundo, a quienes se les enseña a socializar en un ambiente de convivencia, honestidad y respeto.

A los 14 años, dice, fue presentada “con una ceremonia de bautizo y otra de ‘avivamiento’ para recibir al Espíritu Santo”. Lo anterior no es cierto porque en La Luz del Mundo las ceremonias de presentación y de bautismo se efectúan en momentos distintos, lo mismo que el acto en que Dios derrama su Espíritu sobre los fieles.

Cuando un miembro de la Iglesia incurre en una falta como la que Teresa dice haber cometido, y por la que fue transferida supuestamente al grupo de “las Solas”, no se imponen correctivos inquisitoriales; se busca su restauración conforme dicta la doctrina cristiana en Gálatas 6:1.

Por ello considero absurda la afirmación de Teresa, quien habla de “culpa”, “castigos”, “ataques de pánico” y “trauma psicológico”, resultado de la imaginaria severidad con que fue sancionada su falta. En síntesis, su relato no encuadra con el discurso y realidad de los miembros de La Luz del Mundo.

Una fuente informativa se consulta por ser testigo directo o indirecto de un acontecimiento; las fuentes son personas o instituciones que se convierten en el canal que proporciona al periodista los datos que éste necesita para confeccionar una noticia.

Lamentablemente existe la intoxicación informativa, ese “intento de proporcionar informaciones falsas a un medio con el objetivo de crear un estado de ánimo favorable o desfavorable a determinadas instituciones, empresas o personas”, refiere el escritor Manuel López.

Para este autor, "los periodistas deben pasar un tiempo verificando sus afirmaciones, cuestionando las fuentes, generando dudas razonables que puedan ser resueltas de forma honesta y sincera". Y añade: "todo hecho debe estar verificado en dos fuentes independientes entre sí", para enseguida manifestar que la potencia informativa de un medio se pone de manifiesto en el número, calidad y pluralismo de sus fuentes.

Estas recomendaciones deberían estar presentes en las redacciones de todos los diarios del mundo, sobre todo en este tiempo en que el uso de la desinformación y la manipulación con fines desestabilizadores constituye un arma potente en la deformación de la realidad.

Me referiré a continuación al trabajo no ético de Patricia Sulbarán Lovera, corresponsal de BBC News Mundo en Los Ángeles, quien afectó con su texto a más de 5 millones de personas, muchos de ellos menores de edad, al tomar en cuenta los dichos de una fuente anónima que no fue contrastada con fuentes de La Luz del Mundo.

La citada periodista es la autora de la nota titulada “‘Me sentí humillada cuando perdí la virginidad’", el testimonio de una joven que perteneció al culto". En la construcción de esta nota, Patricia Sulbarán se alimenta sólo de una fuente, no de dos ni más como recomienda el quehacer periodístico. Pero el problema principal es que da crédito a una fuente que pide el anonimato, cuando ella como periodista sabe que los hechos no pueden ser convertidos en noticia a partir de una fuente anónima, y más cuando no fue capaz de contrastar las declaraciones de la ficticia Teresa con mujeres de La Luz del Mundo.

La fuente de Sulbarán Lovera no pertenece a la Iglesia que en los últimos días ha sido objeto de un inédito linchamiento mediático a partir de la detención del apóstol Naasón Joaquín García en Los Ángeles, California. Mi aserto se basa en que las mujeres de esta comunidad tienen rasgos de identidad inconfundibles en su atavío y manera de ser y de hablar.

Es probable que la fuente en comento haya sido contactada por Sulbarán Lovera en esos foros de Internet que la misma “periodista” menciona en su nota, creados con el único propósito de denigrar a La Luz del Mundo.

Teresa le llama “misa” al culto de esta Iglesia, y cualquiera que haya pertenecido a ella sabe que misa es el nombre del principal culto del catolicismo, no de la ceremonia cultual de La Luz del Mundo.

En esta Iglesia tampoco se utiliza el término “rezo”, pero la fuente anónima de la periodista de la BBC declara que “sentía que debía rezar por él porque me salvaba cada mañana”.

Me atrevo a asegurar que Teresa no perteneció nunca a La Luz del Mundo porque se refiere al apóstol de Jesucristo como pastor. Esta Iglesia no utiliza el grado espiritual de pastor para designar a su máximo dirigente, quien ejerce el ministerio del apostolado, motivo por el cual se le llama apóstol. Los pastores son ministros subordinados al apóstol.

Expresa Teresa que sus padres no le permitían asistir a ninguna actividad de la escuela, ni a fiestas de cumpleaños de compañeros de clase, evidenciando así que no conoce la vida de los adolescentes y jóvenes de La Luz del Mundo, a quienes se les enseña a socializar en un ambiente de convivencia, honestidad y respeto.

A los 14 años, dice, fue presentada “con una ceremonia de bautizo y otra de ‘avivamiento’ para recibir al Espíritu Santo”. Lo anterior no es cierto porque en La Luz del Mundo las ceremonias de presentación y de bautismo se efectúan en momentos distintos, lo mismo que el acto en que Dios derrama su Espíritu sobre los fieles.

Cuando un miembro de la Iglesia incurre en una falta como la que Teresa dice haber cometido, y por la que fue transferida supuestamente al grupo de “las Solas”, no se imponen correctivos inquisitoriales; se busca su restauración conforme dicta la doctrina cristiana en Gálatas 6:1.

Por ello considero absurda la afirmación de Teresa, quien habla de “culpa”, “castigos”, “ataques de pánico” y “trauma psicológico”, resultado de la imaginaria severidad con que fue sancionada su falta. En síntesis, su relato no encuadra con el discurso y realidad de los miembros de La Luz del Mundo.

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