/ lunes 8 de junio de 2020

Felguerez a la vanguardia siempre

Comenzamos a subir a pie por la Calle Tacuba cerca de catedral, tomamos Hidalgo y mas tarde la emblemática calle Genaro Codina rumbo a la fuente del arquitecto Manuel Tolsá, un recorrido inolvidable por el centro de Zacatecas; doblamos a la izquierda para entrar a la alcaicería de Gómez; el antiguo barrio comercial que se aislaba para evitar enfermedades contagiosas, es la antesala a la explanada que permite apreciar la belleza de la antigua escuela religiosa, luego cárcel y que este día es el museo más triste de México, ha muerto su nombre, se quedó huérfano y confinado.

Es el bellísimo Museo de Arte Abstracto Manuel Felguerez, el niño de la hacienda en Valparaíso, Zacatecas, el egresado de La Esmeralda y la UNAM, el becario de las academias Grande Chaumier y Colorossi en París, que heredó la tradición plástica de su estado, el becario aventajado que aprovechó todas las oportunidades que le dio la vida para aprender, innovar, ir tras su instinto coordinado por la ciencia y la tecnología.

Ya no estará más el maestro que platicaba con los guardianes de su museo, no se escuchará su voz, siempre queda, apagada, cariñosa y plena de sabiduría; se le extrañará en los pasillos y espacios del enorme museo que fue intervenido de una forma afortunada para perder lo que tenía de claustro académico y carcelario.

Pero, sobre todo, se extrañará al alquimista de las artes visuales al curioso que trabajó siempre con los materiales impensables y que dio un lugar de privilegio a la computadora .

El soldado de la ruptura, el vanguardista de las artes plásticas, el defensor de los espacios culturales, dejó como legado su hermoso museo en Zaceras, cerca del Museo de Rafael Coronel, ya no platicará más con extraños en la inauguración de alguna de sus exposiciones, en la Casa de la Cultura de Gómez Palacio por ejemplo, donde presentó un libro con obra suya y narró su aventura cibernética en la Unión Americana donde alimentaba al sistema con dibujos suyos y pedía al ordenador tantas versiones como pudiera generar, luego calificaba las versiones, retroalimentaba a la computadora y así al infinitum.

Eso fue hace años, pero apenas hace unos meses la Galería de Arte del teatro "Isauro martínez" anunció la muestra "Hacia nuestros 90 años" en referencia a la edad del teatro de la avenida Matamoros y del artista.

En mis viajes a la ULSA México disfruté mucho la vista del mural Felguerez desde el claustro universitario y guardaré por siempre en mi memoria el recorrido por la impresionantemente hermosa sala de los Murales de Osaka en el Museo Felguerez.

Descanse en paz el maestro.

Comenzamos a subir a pie por la Calle Tacuba cerca de catedral, tomamos Hidalgo y mas tarde la emblemática calle Genaro Codina rumbo a la fuente del arquitecto Manuel Tolsá, un recorrido inolvidable por el centro de Zacatecas; doblamos a la izquierda para entrar a la alcaicería de Gómez; el antiguo barrio comercial que se aislaba para evitar enfermedades contagiosas, es la antesala a la explanada que permite apreciar la belleza de la antigua escuela religiosa, luego cárcel y que este día es el museo más triste de México, ha muerto su nombre, se quedó huérfano y confinado.

Es el bellísimo Museo de Arte Abstracto Manuel Felguerez, el niño de la hacienda en Valparaíso, Zacatecas, el egresado de La Esmeralda y la UNAM, el becario de las academias Grande Chaumier y Colorossi en París, que heredó la tradición plástica de su estado, el becario aventajado que aprovechó todas las oportunidades que le dio la vida para aprender, innovar, ir tras su instinto coordinado por la ciencia y la tecnología.

Ya no estará más el maestro que platicaba con los guardianes de su museo, no se escuchará su voz, siempre queda, apagada, cariñosa y plena de sabiduría; se le extrañará en los pasillos y espacios del enorme museo que fue intervenido de una forma afortunada para perder lo que tenía de claustro académico y carcelario.

Pero, sobre todo, se extrañará al alquimista de las artes visuales al curioso que trabajó siempre con los materiales impensables y que dio un lugar de privilegio a la computadora .

El soldado de la ruptura, el vanguardista de las artes plásticas, el defensor de los espacios culturales, dejó como legado su hermoso museo en Zaceras, cerca del Museo de Rafael Coronel, ya no platicará más con extraños en la inauguración de alguna de sus exposiciones, en la Casa de la Cultura de Gómez Palacio por ejemplo, donde presentó un libro con obra suya y narró su aventura cibernética en la Unión Americana donde alimentaba al sistema con dibujos suyos y pedía al ordenador tantas versiones como pudiera generar, luego calificaba las versiones, retroalimentaba a la computadora y así al infinitum.

Eso fue hace años, pero apenas hace unos meses la Galería de Arte del teatro "Isauro martínez" anunció la muestra "Hacia nuestros 90 años" en referencia a la edad del teatro de la avenida Matamoros y del artista.

En mis viajes a la ULSA México disfruté mucho la vista del mural Felguerez desde el claustro universitario y guardaré por siempre en mi memoria el recorrido por la impresionantemente hermosa sala de los Murales de Osaka en el Museo Felguerez.

Descanse en paz el maestro.

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