/ martes 22 de enero de 2019

Elecciones 2019

Este año habrá elecciones para elegir gobernador, congreso local (17 diputaciones de mayoría relativa) y los cinco ayuntamientos en Baja California; los 39 ayuntamientos de Durango; los 11 ayuntamientos de Aguascalientes; en Quintana Roo se eligen 15 diputaciones de mayoría relativa y Tamaulipas elige 22 diputaciones de mayoría relativa al congreso local, aparte de que lo más seguro es que la elección para el nuevo Gobernador(a) de Puebla, también se empate con estas elecciones locales para el día 2 de junio.

Estas elecciones sin duda son singulares, se dan 11 meses después de que Andrés Manuel López Obrador y su movimiento político MORENA ganara de una manera contundente la Presidencia de la República y la mayoría del Congreso Federal junto con sus aliados, el Partido Encuentro Social y del Trabajo, pero también las gubernaturas que estuvieron en juego y la mayoría de los congresos locales en esas elecciones concurrentes. Ahora cinco meses después de haber asumido el poder presidencial, los ciudadanos tienen ya elementos para hacer una valoración sobre el ejercicio del poder, además de que AMLO, NO va en la boleta; se verá también cómo los ciudadanos evalúan a los gobernadores de esas entidades, a mitad de su mandato (salvo Puebla claro), y a los actuales alcaldes y diputados locales.

Pero se dará este proceso electoral en un contexto de crisis del sistema de partidos políticos, el mismo que justo el 2 de julio del año pasado voló por los aires y que hasta hoy no se ha recompuesto ni en lo general ni cada uno de ellos y con una desprestigiada “clase política", que según Consulta Mitofsky en una encuesta de octubre del año pasado, los partidos políticos, los diputados y senadores tienen una calificación de confianza de apenas por encima del 5 ( en una escala de 10), mientras que AMLO según la última medición de El Financiero terminada el 11 de enero, el 76 por ciento de los consultados aprueba el trabajo del Presidente en medio del desabasto de gasolina en varias entidades del país y de su estrategia de combate al robo del combustible.

Las elecciones locales del 2 de junio se van a dar con un movimiento como MORENA que aún teniendo el poder que tiene ya en la estructura de poder nacional, no cuenta con una estructura orgánica sólida, aparte de un fuerte voluntarismo, persisten y ahora con más fuerza, el canibalismo político por las posiciones en sus diferentes corrientes y actores de ese variopinto movimiento político.

En el plano local independientemente de los saldos que queden de las estructuras partidarias y de la falta de solidez orgánica de MORENA, cuenta el conocimiento que se tiene de los candidatos por su cercanía y vecindad, en algunos casos de toda la vida, lo que lleva a mantener lazos de amistad o de intereses.

Los estados que estarán en elecciones se ganaron con coaliciones electorales que en su momento funcionaron para arrebatarle el poder al PRI, pero que en el pasado proceso electoral fueron barridas, estos partidos políticos por la candidatura de AMLO, pero también en los últimos tres años en el ejercicio del gobierno local se han fracturado y no hay certeza de que se puedan mantener para este proceso electoral, por lo cual este es un ingrediente que habrá que tener en consideración.

Bajo estas consideraciones y otras más que habrá que analizar, es como se habrán de desarrollar los procesos electorales que vienen, pero los problemas que llevaron a los actuales gobernantes locales y federales a ganar aun persisten y son los mismos: corrupción e impunidad, pobreza y desigualdad; violencia e inseguridad, bajo crecimiento económico y desempleo, entre los más sobresalientes, amén de nuevos que se han venido sumado como el tema de las “caravanas” de migrantes centroamericanos.

Ahora los electores irán a las urnas (probada ya la alternancia local y federal) me parece juzgando los actos de gobierno y no las propuestas o las intenciones porque los que ahora gobiernan ya saben que es más difícil ejercer el poder que acceder a él.

Este año habrá elecciones para elegir gobernador, congreso local (17 diputaciones de mayoría relativa) y los cinco ayuntamientos en Baja California; los 39 ayuntamientos de Durango; los 11 ayuntamientos de Aguascalientes; en Quintana Roo se eligen 15 diputaciones de mayoría relativa y Tamaulipas elige 22 diputaciones de mayoría relativa al congreso local, aparte de que lo más seguro es que la elección para el nuevo Gobernador(a) de Puebla, también se empate con estas elecciones locales para el día 2 de junio.

Estas elecciones sin duda son singulares, se dan 11 meses después de que Andrés Manuel López Obrador y su movimiento político MORENA ganara de una manera contundente la Presidencia de la República y la mayoría del Congreso Federal junto con sus aliados, el Partido Encuentro Social y del Trabajo, pero también las gubernaturas que estuvieron en juego y la mayoría de los congresos locales en esas elecciones concurrentes. Ahora cinco meses después de haber asumido el poder presidencial, los ciudadanos tienen ya elementos para hacer una valoración sobre el ejercicio del poder, además de que AMLO, NO va en la boleta; se verá también cómo los ciudadanos evalúan a los gobernadores de esas entidades, a mitad de su mandato (salvo Puebla claro), y a los actuales alcaldes y diputados locales.

Pero se dará este proceso electoral en un contexto de crisis del sistema de partidos políticos, el mismo que justo el 2 de julio del año pasado voló por los aires y que hasta hoy no se ha recompuesto ni en lo general ni cada uno de ellos y con una desprestigiada “clase política", que según Consulta Mitofsky en una encuesta de octubre del año pasado, los partidos políticos, los diputados y senadores tienen una calificación de confianza de apenas por encima del 5 ( en una escala de 10), mientras que AMLO según la última medición de El Financiero terminada el 11 de enero, el 76 por ciento de los consultados aprueba el trabajo del Presidente en medio del desabasto de gasolina en varias entidades del país y de su estrategia de combate al robo del combustible.

Las elecciones locales del 2 de junio se van a dar con un movimiento como MORENA que aún teniendo el poder que tiene ya en la estructura de poder nacional, no cuenta con una estructura orgánica sólida, aparte de un fuerte voluntarismo, persisten y ahora con más fuerza, el canibalismo político por las posiciones en sus diferentes corrientes y actores de ese variopinto movimiento político.

En el plano local independientemente de los saldos que queden de las estructuras partidarias y de la falta de solidez orgánica de MORENA, cuenta el conocimiento que se tiene de los candidatos por su cercanía y vecindad, en algunos casos de toda la vida, lo que lleva a mantener lazos de amistad o de intereses.

Los estados que estarán en elecciones se ganaron con coaliciones electorales que en su momento funcionaron para arrebatarle el poder al PRI, pero que en el pasado proceso electoral fueron barridas, estos partidos políticos por la candidatura de AMLO, pero también en los últimos tres años en el ejercicio del gobierno local se han fracturado y no hay certeza de que se puedan mantener para este proceso electoral, por lo cual este es un ingrediente que habrá que tener en consideración.

Bajo estas consideraciones y otras más que habrá que analizar, es como se habrán de desarrollar los procesos electorales que vienen, pero los problemas que llevaron a los actuales gobernantes locales y federales a ganar aun persisten y son los mismos: corrupción e impunidad, pobreza y desigualdad; violencia e inseguridad, bajo crecimiento económico y desempleo, entre los más sobresalientes, amén de nuevos que se han venido sumado como el tema de las “caravanas” de migrantes centroamericanos.

Ahora los electores irán a las urnas (probada ya la alternancia local y federal) me parece juzgando los actos de gobierno y no las propuestas o las intenciones porque los que ahora gobiernan ya saben que es más difícil ejercer el poder que acceder a él.