/ miércoles 11 de agosto de 2021

El fracaso del despliegue militar

Por Juan Veledíaz

El último reducto civil que permanecía intacto de participación militar en seguridad pública, comenzará a ser controlado el próximo 6 de septiembre cuando personal de la Policía Militar en labores de Guardia Nacional releve a los integrantes de la dirección general de carreteras e instalaciones, la antigua Policía Federal de Caminos.

Un oficio de la comandancia de la Guardia Nacional enviado en junio pasado a la dirección general de Policía Militar, a las comandancias de región militar en Jalisco y Guanajuato, y otras dependencias castrenses, señala que a partir del día 21 varias unidades de esta corporación comenzarán un curso de dos meses y medio sobre “seguridad vial y atención especializada en autotransporte” en las academias de San Luis Potosí y Ciudad Juárez, Chihuahua.

En los primeros días de septiembre una vez que concluyan el curso, relevarán a los agentes de las estaciones de Guanajuato y Jalisco, y paulatinamente lo harán en el resto del país. Ambas entidades son las que más militares desplegados tienen en todo el territorio nacional. En Guanajuato hay cinco mil 82 efectivos castrenses y hasta el momento es el primer lugar en homicidios dolosos con más de dos mil casos. Jalisco tiene desplegados cuatro mil 435 soldados, y es el sexto lugar en asesinatos con mil 237 hasta julio.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador resultó ser el que más militares ha utilizado en labores de seguridad pública con más de 80 mil efectivos, rebasó a Felipe Calderón que desplegó 52 mil soldados y a Enrique Peña Nieto que llegó a tener más de 54 mil militares en las calles, de acuerdo a datos publicados el martes 10 de agosto por El Sol de México.

La presencia militar en las calles de poco o nada ha servido. Aunque se desplegara el doble, no serviría de mucho ya que las organizaciones criminales le tienen “tomada la medida” al Ejército con uniforme de Guardia Nacional. La táctica del retén, revisión y patrullaje es obsoleta cuando no existe una estrategia que vincule la prevención, la información y análisis de inteligencia, con la desarticulación de redes criminales en distintos ámbitos como el financiero y político.

Queda en evidencia que la política de fortalecer los programas sociales ha sido insuficiente, y el desastre asoma detrás de la improvisación y la cortina de humo de la demagogia presidencial que convierte en fiasco la presencia militar en seguridad pública.

Algunos analistas han señalado que se debió de haber fortalecido la seguridad civil, formar agentes bajo un modelo múltiple donde participaran especialistas en distintas disciplinas. Al colocar a gente improvisada, sin proyecto ni idea, la situación se ha agravado por la ineficacia militar. Los militares no están preparados para labores de seguridad pública y no son incorruptibles, la historia reciente del país lo ha demostrado y las lecciones son múltiples y variadas.

El evidente deterioro institucional generó un nuevo despliegue, éste de funcionarios de alto nivel de la administración estadounidense que encabeza Joe Biden. Esta semana regresaron al país sin que se anunciara su presencia. Hubo reacciones a algo ocurrido en días recientes, en algunas semanas serán visibles las medidas exigidas al gobierno mexicano.

@velediaz424

Por Juan Veledíaz

El último reducto civil que permanecía intacto de participación militar en seguridad pública, comenzará a ser controlado el próximo 6 de septiembre cuando personal de la Policía Militar en labores de Guardia Nacional releve a los integrantes de la dirección general de carreteras e instalaciones, la antigua Policía Federal de Caminos.

Un oficio de la comandancia de la Guardia Nacional enviado en junio pasado a la dirección general de Policía Militar, a las comandancias de región militar en Jalisco y Guanajuato, y otras dependencias castrenses, señala que a partir del día 21 varias unidades de esta corporación comenzarán un curso de dos meses y medio sobre “seguridad vial y atención especializada en autotransporte” en las academias de San Luis Potosí y Ciudad Juárez, Chihuahua.

En los primeros días de septiembre una vez que concluyan el curso, relevarán a los agentes de las estaciones de Guanajuato y Jalisco, y paulatinamente lo harán en el resto del país. Ambas entidades son las que más militares desplegados tienen en todo el territorio nacional. En Guanajuato hay cinco mil 82 efectivos castrenses y hasta el momento es el primer lugar en homicidios dolosos con más de dos mil casos. Jalisco tiene desplegados cuatro mil 435 soldados, y es el sexto lugar en asesinatos con mil 237 hasta julio.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador resultó ser el que más militares ha utilizado en labores de seguridad pública con más de 80 mil efectivos, rebasó a Felipe Calderón que desplegó 52 mil soldados y a Enrique Peña Nieto que llegó a tener más de 54 mil militares en las calles, de acuerdo a datos publicados el martes 10 de agosto por El Sol de México.

La presencia militar en las calles de poco o nada ha servido. Aunque se desplegara el doble, no serviría de mucho ya que las organizaciones criminales le tienen “tomada la medida” al Ejército con uniforme de Guardia Nacional. La táctica del retén, revisión y patrullaje es obsoleta cuando no existe una estrategia que vincule la prevención, la información y análisis de inteligencia, con la desarticulación de redes criminales en distintos ámbitos como el financiero y político.

Queda en evidencia que la política de fortalecer los programas sociales ha sido insuficiente, y el desastre asoma detrás de la improvisación y la cortina de humo de la demagogia presidencial que convierte en fiasco la presencia militar en seguridad pública.

Algunos analistas han señalado que se debió de haber fortalecido la seguridad civil, formar agentes bajo un modelo múltiple donde participaran especialistas en distintas disciplinas. Al colocar a gente improvisada, sin proyecto ni idea, la situación se ha agravado por la ineficacia militar. Los militares no están preparados para labores de seguridad pública y no son incorruptibles, la historia reciente del país lo ha demostrado y las lecciones son múltiples y variadas.

El evidente deterioro institucional generó un nuevo despliegue, éste de funcionarios de alto nivel de la administración estadounidense que encabeza Joe Biden. Esta semana regresaron al país sin que se anunciara su presencia. Hubo reacciones a algo ocurrido en días recientes, en algunas semanas serán visibles las medidas exigidas al gobierno mexicano.

@velediaz424

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