/ jueves 8 de agosto de 2019

Construyamos paz

Amigas y amigos, el ser humano es gregario por naturaleza. Ante la imposibilidad de enfrentar a los elementos y las adversidades por su cuenta, nuestra especie siempre se ha organizado para construir la fuerza a través de la colectividad y el trabajo en equipo.

Originalmente, los núcleos sociales se agrupaban en base a imanes de poder y castigo: fuerza bruta o poder divino eran los precursores de todas las sociedades, hasta que surgieron los reinados y, en nuestra historia reciente, los sistemas democráticos. En México, y en todo el mundo, el poder político se ha ido conquistando lentamente por los sistemas democráticos, y la labor política mundial se ha enfocado en permitirle a la gente el acceder al poder, y el contar con derecho de opinar en temas de importancia.

Estimados lectores, la política nació para esto: para evitar que, por razones dogmáticas, violentas o irracionales, las decisiones que afecten a la colectividad sean tomadas. La política busca unir, crear coincidencias en las diferencias, y construir una voz plural donde todos se vean representados en la medida de su fuerza política.

Desgraciadamente, la política se encuentra en un momento que obliga a la forzosa reflexión: Líderes DE TODO EL MUNDO están llegando al poder no a través de la búsqueda de un mínimo común, sino buscando un máximo diferenciador que polarice la elección y divida a la población; una guerra entre buenos y malos, en el que ambos lados tienen una verdad absoluta y se rehúsan a buscar un punto medio con sus adversarios.

La política, ejercida de esta manera, ha probado ser muy efectiva como estrategia electoral, pero sus consecuencias lamentablemente no terminan con la jornada electiva: la división continua, y el resultado de los comicios lejos de unir, deja una historia de un derrotado que busca venganza, y de un ganador que busca imponerse a perpetuidad. El tejido social queda tan dañado, que las personas incorporan este coraje a sus vidas diarias, y se rigen por este hasta que es demasiado tarde.

En días recientes, 3 incidentes violentos dejaron decenas de muertos en los Estados Unidos, y al parecer, cuando menos dos de estos tenían una motivación estrictamente política: dos jóvenes, de clase media-alta, con estudios, decidieron resolver lo que ellos percibían como un problema político a través de las armas, causando víctimas fatales, destruyendo familias enteras, y conmocionando al mundo por completo.

Amigas y amigos, en este momento buscar responsables “ideológicos” es intrascendente. Hay que entender que la política sirve para eliminar la violencia, no para exaltarla. Las soluciones deben de construirse conjuntando voluntades, y naturalmente en ocasiones habrá desacuerdos, pero estos nunca deben de trascender de lo ideológico y convertirse en algo personal. Ni la raza, ni la religión, ni el estatus económico, ni las preferencias políticas, serán jamás excusa para usar la violencia en lugar de la razón.

Mis mas sentidas condolencias a las familias de quienes perdieron la vida, haciendo un especial hincapié en nuestro paisano lagunero Jorge Calvillo García y sus seres queridos. Descansen en paz.

Amigas y amigos, el ser humano es gregario por naturaleza. Ante la imposibilidad de enfrentar a los elementos y las adversidades por su cuenta, nuestra especie siempre se ha organizado para construir la fuerza a través de la colectividad y el trabajo en equipo.

Originalmente, los núcleos sociales se agrupaban en base a imanes de poder y castigo: fuerza bruta o poder divino eran los precursores de todas las sociedades, hasta que surgieron los reinados y, en nuestra historia reciente, los sistemas democráticos. En México, y en todo el mundo, el poder político se ha ido conquistando lentamente por los sistemas democráticos, y la labor política mundial se ha enfocado en permitirle a la gente el acceder al poder, y el contar con derecho de opinar en temas de importancia.

Estimados lectores, la política nació para esto: para evitar que, por razones dogmáticas, violentas o irracionales, las decisiones que afecten a la colectividad sean tomadas. La política busca unir, crear coincidencias en las diferencias, y construir una voz plural donde todos se vean representados en la medida de su fuerza política.

Desgraciadamente, la política se encuentra en un momento que obliga a la forzosa reflexión: Líderes DE TODO EL MUNDO están llegando al poder no a través de la búsqueda de un mínimo común, sino buscando un máximo diferenciador que polarice la elección y divida a la población; una guerra entre buenos y malos, en el que ambos lados tienen una verdad absoluta y se rehúsan a buscar un punto medio con sus adversarios.

La política, ejercida de esta manera, ha probado ser muy efectiva como estrategia electoral, pero sus consecuencias lamentablemente no terminan con la jornada electiva: la división continua, y el resultado de los comicios lejos de unir, deja una historia de un derrotado que busca venganza, y de un ganador que busca imponerse a perpetuidad. El tejido social queda tan dañado, que las personas incorporan este coraje a sus vidas diarias, y se rigen por este hasta que es demasiado tarde.

En días recientes, 3 incidentes violentos dejaron decenas de muertos en los Estados Unidos, y al parecer, cuando menos dos de estos tenían una motivación estrictamente política: dos jóvenes, de clase media-alta, con estudios, decidieron resolver lo que ellos percibían como un problema político a través de las armas, causando víctimas fatales, destruyendo familias enteras, y conmocionando al mundo por completo.

Amigas y amigos, en este momento buscar responsables “ideológicos” es intrascendente. Hay que entender que la política sirve para eliminar la violencia, no para exaltarla. Las soluciones deben de construirse conjuntando voluntades, y naturalmente en ocasiones habrá desacuerdos, pero estos nunca deben de trascender de lo ideológico y convertirse en algo personal. Ni la raza, ni la religión, ni el estatus económico, ni las preferencias políticas, serán jamás excusa para usar la violencia en lugar de la razón.

Mis mas sentidas condolencias a las familias de quienes perdieron la vida, haciendo un especial hincapié en nuestro paisano lagunero Jorge Calvillo García y sus seres queridos. Descansen en paz.

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