/ jueves 9 de enero de 2020

Centros Culturales Multidisciplinarios

Vidarte

La necesidad de responder a una sociedad que cambia constantemente ha motivado a los administradores, promotores y gestores culturales a diversificar la oferta de los centros de las diversas instancias de gobierno y también de aquellas de la iniciativa privada dedicadas parcial o totalmente a la cultura.

Los museos del Ayuntamiento de Torreón, que forman parte del Instituto Municipal de Cultura, el Museo Arocena, la Casa se la Cultura de Gómez Palacio, la Plaza Cuatro Caminos de Cimaco y el teatro Isauro Martínez son algunos ejemplos de ello. Son modernas Ágoras, sitios de reunión donde los ciudadanos somos parte de actividades públicas que se alejan de paradigmas del siglo XIX y que acercan cada día más a la cultura a mayores cantidades de personas.

Además, los mercados han cambiado sus gustos y necesidades de entretenimiento y consumo cultural, eso es innegable y ya no se conforman con saber que ahí, en algún lugar de sus ciudades o pueblos, hay lugares para la cultura, necesita que esos sitios estén abiertos, atendidos por personas capaces y accesibles y que les ofrezcan actividades significativas para ellos, así han aparecido en los últimos años los departamentos de comunicación educativa en los museos, comunicación social en las direcciones de cultura y es urgente que la tarea de estos centros se modernice y traspase el mero acto cultural.

Cuando niño acudía los domingos a la escuela pública, gratuita, popular y familiar de la primera sección del Bosque de Chapultepec de la Ciudad de México, talleres al aire libre con profesores voluntarios en una acción utópica realmente deslumbrante que trabajaba paralelamente a los talleres que surgieron entonces en la Casa del Lago–UNAM, justo al cruzar la calle, en medio la Pérgola de Ángela Peralta donde “Tata Nacho” y sus “muchachos” de la Orquesta Típica de la Ciudad de México ofrecían conciertos gratuitos cada semana.

Con esa referencia, la actividad semanal del Paseo Colón, mensual de Moorelear, dominical en el Museo Arocena, me parecen ejemplos importantes, más al ver que muchos de los animadores de esos y otros espacios, son voluntarios. Veamos los casos de los mercaditos en la Casa de Cantera, la explanada del Teleférico del Cristo de las Noas y de la avenida Morelos, entre las calles Galeana y Ramón Corona, para confirmar lo anterior.

Debo añadir la actividad semestral que desarrollan Centros Culturales del Ayuntamiento como el “José R. Mijares” y el de la “Jabonera”, los Departamento de Difusión Cultural de universidades como la UAdeC Unidad Torreón, la Ibero Torreón o la UAL; o la UTT, el ITSL, el ITL y otras instituciones de educación superior en la región que con limitaciones en algunos casos, pero llevan adelante una actividad que si bien es inicial y de aficionados, responde a necesidades planteadas por ciudades que han tenido que construir, habilitar, adecuar, restaurar espacios para la actividad cultural. Son ejemplos la Casa Mudéjar, el teatro “Isauro Martínez”, teatros al aire libre como el de la colonia “Mayagoitia” en Gómez Palacio.

No debemos olvidar que La Laguna tiene ciudades jóvenes como Francisco I. Madero o que solo recientemente han comenzado a ofrecer actividades culturales de forma sistemática, como Matamoros y que complejos culturales como el de la Casa de la Cultura de Gómez Palacio con biblioteca, museo de arte moderno y teatro, están mal ubicados, no han sido aprovechados, o las dos cosas.

Pese a todo, somos una Comarca que vence obstáculos y que tiene una gran actividad cultural prácticamente todo el año.

Vidarte

La necesidad de responder a una sociedad que cambia constantemente ha motivado a los administradores, promotores y gestores culturales a diversificar la oferta de los centros de las diversas instancias de gobierno y también de aquellas de la iniciativa privada dedicadas parcial o totalmente a la cultura.

Los museos del Ayuntamiento de Torreón, que forman parte del Instituto Municipal de Cultura, el Museo Arocena, la Casa se la Cultura de Gómez Palacio, la Plaza Cuatro Caminos de Cimaco y el teatro Isauro Martínez son algunos ejemplos de ello. Son modernas Ágoras, sitios de reunión donde los ciudadanos somos parte de actividades públicas que se alejan de paradigmas del siglo XIX y que acercan cada día más a la cultura a mayores cantidades de personas.

Además, los mercados han cambiado sus gustos y necesidades de entretenimiento y consumo cultural, eso es innegable y ya no se conforman con saber que ahí, en algún lugar de sus ciudades o pueblos, hay lugares para la cultura, necesita que esos sitios estén abiertos, atendidos por personas capaces y accesibles y que les ofrezcan actividades significativas para ellos, así han aparecido en los últimos años los departamentos de comunicación educativa en los museos, comunicación social en las direcciones de cultura y es urgente que la tarea de estos centros se modernice y traspase el mero acto cultural.

Cuando niño acudía los domingos a la escuela pública, gratuita, popular y familiar de la primera sección del Bosque de Chapultepec de la Ciudad de México, talleres al aire libre con profesores voluntarios en una acción utópica realmente deslumbrante que trabajaba paralelamente a los talleres que surgieron entonces en la Casa del Lago–UNAM, justo al cruzar la calle, en medio la Pérgola de Ángela Peralta donde “Tata Nacho” y sus “muchachos” de la Orquesta Típica de la Ciudad de México ofrecían conciertos gratuitos cada semana.

Con esa referencia, la actividad semanal del Paseo Colón, mensual de Moorelear, dominical en el Museo Arocena, me parecen ejemplos importantes, más al ver que muchos de los animadores de esos y otros espacios, son voluntarios. Veamos los casos de los mercaditos en la Casa de Cantera, la explanada del Teleférico del Cristo de las Noas y de la avenida Morelos, entre las calles Galeana y Ramón Corona, para confirmar lo anterior.

Debo añadir la actividad semestral que desarrollan Centros Culturales del Ayuntamiento como el “José R. Mijares” y el de la “Jabonera”, los Departamento de Difusión Cultural de universidades como la UAdeC Unidad Torreón, la Ibero Torreón o la UAL; o la UTT, el ITSL, el ITL y otras instituciones de educación superior en la región que con limitaciones en algunos casos, pero llevan adelante una actividad que si bien es inicial y de aficionados, responde a necesidades planteadas por ciudades que han tenido que construir, habilitar, adecuar, restaurar espacios para la actividad cultural. Son ejemplos la Casa Mudéjar, el teatro “Isauro Martínez”, teatros al aire libre como el de la colonia “Mayagoitia” en Gómez Palacio.

No debemos olvidar que La Laguna tiene ciudades jóvenes como Francisco I. Madero o que solo recientemente han comenzado a ofrecer actividades culturales de forma sistemática, como Matamoros y que complejos culturales como el de la Casa de la Cultura de Gómez Palacio con biblioteca, museo de arte moderno y teatro, están mal ubicados, no han sido aprovechados, o las dos cosas.

Pese a todo, somos una Comarca que vence obstáculos y que tiene una gran actividad cultural prácticamente todo el año.

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